S?bado, 21 de mayo de 2011

Fuente: Ecclesia

No por menos esperada y deseada, la beatificaci?n de Juan Pablo II supone para m?, para toda la Iglesia y para tantas otras personas de buena voluntad una inmensa alegr?a. Y todos debemos estar de fiesta, de enhorabuena y de esperanza con esta beatificaci?n, que no va contra nadie por m?s que pueda molestar a los de casi siempre o a quienes quieren extender injustificadas sombras de sospecha, duda o inoportunidad o de delirantes e inexistente agravios comparativos.

Las razones


?Que por qu? esta alegr?a, que por qu? Juan Pablo II, tan solo seis a?os despu?s de su muerte, ya es beatificado, que cu?les fueron sus ?m?ritos? y sus aportaciones? Quiz?s antes que nada habr?a que pregunt?rselo a los cientos y miles y millones de personas co?mo estos d?as se alegran por su beatificaciones; habr?a que pregunt?rselo a los cientos y miles y millones de personas que lo siguieron y quisieron durante su vida, que durante los d?as de su muerte visitaron, tras horas y horas de colas, su capilla ardiente y que durante todos estos a?os han hecho lo propio y seguir?n haciendo ante su tumba.

El organismo vaticano competente para estos temas - la Congregaci?n para las Causas de los Santos-, consciente de la magnitud y transcendencia hist?rica y pastoral de esta beatificaci?n, ha facilitado el texto completo del correspondiente decreto para la beatificaci?n de Juan Pablo II. En su amplio texto, se enumeran y glosan las razones y los avales para esta beatificaci?n en tiempo record. Y la idea principal que se deduce de su lectura es el servicio y la contribuci?n del pr?ximo del pr?ximo beato a mostrar ante la Iglesia y la humanidad el primado y la necesidad de Dios y desde Dios el servicio incondicional al hombre, a todo ser humano, especialmente el que sufre, el m?s necesitado por la raz?n que sea.

?Los fieles -afirma el citado decreto- sintieron y experimentaron que era un hombre de Dios, que realmente ve los pasos concretos y los mecanismos del mundo contempor?neo en Dios, en la perspectiva de Dios, con los ojos de un m?stico que alza los ojos s?lo a Dios?. Juan Pablo II fue un hombre de oraci?n, en escucha permanente de su Palabra y de sus signos. ?Quienes estuvieron m?s cercanos a ?l pudieron ver que, antes de sus entrevistas con sus visitantes, ya fueran jefes de Estado, altos dignatarios de la Iglesia o sencillos ciudadanos, Juan Pablo II se recog?a en oraci?n por las intenciones de los visitantes y de la reuni?n a celebrar?.

Dios fue, en efecto, el fundamento de todos los esfuerzos y afanes del pr?ximo beato, de su entera y tan complicada, apasionante, hermosa, fecunda y ejemplar vida. Y la oraci?n fue el manantial de su energ?a tan desbordante, de su polifac?tica e incasable actividad, de sus innumerables iniciativas y realizaciones hasta en los ?ltimos, dolorosos y luminosos a?os de su existencia cuando mostraba sin tapujos las lacerantes heridas de su enfermedad y ancianidad. Juan Pablo II fue un signo claro, elocuente y convincente de que Dios es, de que Dios existe, de que Dios es amor. Y de que, por ello, nuestras vidas han de estar dirigidas a ?l, que siempre nos abraza y acompa?a con su Divina Misericordia.

Benedicto XVI, en el libro-entrevista Luz del Mundo, abunda en distintas ocasiones en la necesidad de ?recuperar? a Dios, en poner a Dios en el lugar que le corresponde, en hacer del tema del Dios el centro de todos nuestros esfuerzos y quehaceres. ??No deber?amos -se pregunta Benedicto XVI- empezar todo de nuevo desde Dios?". ?Hoy lo importante -prosigue- es que se vea, de nuevo, que Dios existe, que Dios nos incumbe, que Dios nos responde... Por eso, hoy debemos colocar, como nuevo acento, la prioridad de la pregunta sobre Dios?. Y a ella, s?, Juan Pablo II, ahora ya casi beato, nos vuelve a responder: Dios es amor, Dios no es enemigo del hombre ni del progreso ni del bienestar sino su creador, su motor y su mejor amigo. Dios es misericordia y nos llama a todos a ser testimonios de esta misericordia.

Y Juan Pablo II pudo y supo transmitirlo as? a la humanidad. Y as? lo entendieron, sintieron y experimentaron tantas personas gracias. ?Son necesarios todav?a algunos datos? En las Audiencias Generales de los mi?rcoles (m?s de 1.160) con Juan Pablo II participaron m?s de 17 millones y medio de peregrinos, sin contar todas las dem?s audiencias especiales y las ceremonias religiosas (m?s de 8 millones de peregrinos solo durante el Gran Jubileo del a?o 2000); fueron millones de fieles asimismo con los que se encontr? durante las visitas pastorales en Italia y en el mundo, m?s de 40 dentro de Italia y 104 a lo largo de todo el mundo; numerosas fueron tambi?n las personalidades pol?ticas recibidas en audiencia -se pueden recordar a t?tulo de ejemplo las 38 visitas oficiales y las 738 audiencias o encuentros con Jefes de Estado, e incluso las 246 audiencias con Primeros Ministros-; y todo ello por no abundar en actividades y realizaciones m?s directamente eclesiales llevadas a cabo por Juan Pablo II como sus numeros?simos y ricos documentos, sus quince S?nodos de Obispos, la creaci?n de las Jornadas Mundiales de la Juventud y de los Encuentros Mundiales de Familias, la promulgaci?n de los C?digos de Derecho Can?nico latino y oriental, las celebraciones de 147 ritos de beatificaci?n -en los cuales proclamo 1338 beatos- y 51 canonizaciones, con un total de 482 santos y un largu?simo etc?tera.

Los sentimientos

Juan Pablo II fue el Papa de todos, el Papa del pueblo como de un pueblo trabajador, humilde, sacrificado y masacrado -Polonia- proced?a. Como un pueblo que lo aclam? y lo sinti? -lo sigue aclamando y sintiendo- tan cercano, m?s todav?a cuando en los ?ltimos a?os de su vida, doblado por la enfermedad, los a?os y quehaceres, no disimul? su tan acusado deterioro sino que lo mostr? para hacernos ver y entender que la carrera de la vida hay que correrla bien y entera hasta el final para despu?s merecer la corona de la gloria que no se marchita, que ya no se marchita jam?s.

Por ello y por tantos motivos -personalmente, Juan Pablo II me orden? sacerdote en Valencia el 8 de noviembre de 1982, pude concelebrar la misa con ?l en su capilla privada del Vaticano en dos o tres ocasiones, fui invitado a almorzar con ?l en los apartamentos pontificios en octubre de 1999, fui el responsable de Comunicaci?n de su ?ltimo viaje a Espa?a en mayo de 2003...- me llena de gozo esta beatificaci?n. Y s? que este sentimiento m?o es compartido por millones y millones de personas. Por millones y millones de gentes del pueblo que vieron en ?l al Papa del Pueblo, a un testigo admirable del Dios de Jesucristo y a un servidor incondicional de la persona humana, de todas las personas, sobre todo, de las m?s vulnerables y vulneradas.


Publicado por mario.web @ 19:10
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