Domingo, 22 de mayo de 2011
Un romance sobre una gota de agua, que quiere expresar la vida seg?n la voluntad de Dios
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Romance de la gotita de agua
Romance de la gotita de agua
Transcribo un poema escrito por una carmelita descalza de Igualada (Catalu?a, Espa?a), que ha llenado de consuelo a m?s de una persona enferma, y que puede servirnos a todos, pues describe la trayectoria de la vida, con momentos de luces y de sombras, pero que al final todo encuentra un sentido en los planes de Dios. Me limitar? a algunos comentarios, en cursiva. En la primera parte, habla de sue?os y de infancia, de imaginaci?n y de ganas de vivir, sin codicia que la distraiga del deseo de cumplir la voluntad de Dios, que va naciendo en su alma y que cultivar? d?a a d?a, pues la vida cristiana puede resumirse en docilidad en dejarse llevar por el Esp?ritu de Dios:

    ?Pues, he aqu? que una vez, / una gotita de agua / en lo profundo del mar / viv?a con sus hermanas.

    Era feliz la gotita? / libre y r?pida bogaba / por los espacios inmensos / del mar de tranquilas aguas / trenzando rayos de sol / con blondas de espuma blanca.

    ?Qu? contenta se sent?a, / pobre gotita de agua, / de ser humilde y peque?a, / de vivir all? olvidada / sin que nadie lo supiera, / sin que nadie lo notara!

    Era feliz la gotita? / ni envidiosa ni envidiada, / s?lo un deseo ten?a, / s?lo un anhelo expresaba?

    En la calma de la noche / y al despertar la alborada / con su voz hecha murmullo / el Buen Dios as? rezaba: / ?Se?or, que se cumpla en m? / siempre tu voluntad santa; / yo quiero lo que T? quieras, / haz de mi cuanto te plazca?? / y escuchando esta oraci?n, / Dios sonre?a? y callaba.


    Una tarde veraniega / durmi?se la mar, cansada, / so?ando que era un espejo / de fina y de bru?ida / un sol de fuego lanzaba / sus besos m?s ardorosos.

    Era feliz la gotita / al sentirse as? besada? / el sol, con tiernas caricias, / la atra?a y elevaba / hacia ?l y, en un momento, / transform?la en nube blanda.

    Se re?a la gotita / al ver cuan alto volaba, / y, dichosa, repet?a / su oraci?n acostumbrada: / ?C?mplase, Se?or, en m? / Siempre tu voluntad santa?? / al escucharla el Se?or / se sonre?a? y callaba.


(Son momentos de subir, de goce, de sentir entusiasmada que todo se ve de color rosa, que todos los sue?os ser har?n realidad)

    Mas, llegado el crudo invierno / la humilde gota de agua, / estremecida de fr?o, / not? que se congelaba / y, dejando de ser nube, / fue copo de nieve blanca.

    Era feliz la gotita / cuando, volando, tornaba / a la tierra, revestida / de t?nica inmaculada / y en lo m?s alto de un monte / posaba su leve planta.

    Al verse tan pura y bella / llena de gozo rezaba: / ?Se?or, que se cumpla en m? / Siempre tu voluntad santa?? / y all?, en lo alto del cielo / Dios sonre?a? y callaba?


(Aqu? veo referencias a la vocaci?n al Carmelo ?monte- vestida ya del h?bito -t?nica inmaculada-. Una vez vencido el af?n de independencia, la entrega a Dios da un gozo de aut?ntica libertad. Sin embargo, la vocaci?n de cada uno es la importante, lo que quiere Dios es que cumplamos su voluntad, manifestada en primer lugar en los mandamientos, pero ?como sigui? diciendo Jes?s al joven rico- seguirle en las circunstancias en las que nos llama, y decirle que s?. Por tanto no se trata de un ?estado de perfecci?n? al que nos subimos y ya est? hecho, sino de la ?perfecci?n en el propio estado?, ah? dejarse llevar por lo que Dios quiere, en docilidad manifestada en las cosas de cada d?a, como sigue diciendo la poes?a...)


    Y lleg? la primavera / de mil galas ataviada; / al beso dulce del sol / fundi?se la nieve blanca / que, en arroyo convertida, / saltando alegre cantaba / al descender de la altura / cual hilo de fina plata.

    Era feliz la gotita? / ?cu?nto re?a y gozaba / cruzando prados y bosques / en su acelerada marcha! / y a su Dios esta oraci?n / suavemente murmuraba: / ?En el cielo y en el mar, / en el prado o la monta?a, / s?lo deseo, Se?or, / cumplir tu voluntad santa?? / y Dios, al verla tan fiel, / se sonre?a?y callaba?


(No es dif?cil esta oraci?n, cuando todo va seg?n el entusiasmo de esta segunda juventud, en el entusiasmo que da el seguimiento del Amor aut?ntico... pero llega la cruz, y ah? se demuestra que la santidad no es s?lo decir ?Se?or, Se?or? sino cumplir su Voluntad...)

    Pero un d?a la gotita / contempl?, aterrorizada, / la oscura boca de un t?nel / que engullirla amenazaba, / trat? de huir, mas en vano, / all? qued? encarcelada / en tenebrosa mazmorra / musitando en su desgracia / aquella misma oraci?n / que antes, dichosa, rezaba: / ?Se?or, que se cumpla en m? / siempre tu voluntad santa? / en esta noche tan negra, / en esta noche tan larga / en que me encuentro perdida / T? sabes lo que me aguarda, / yo quiero lo T? quieras, / haz de m? cuanto te plazca?? / mir?ndola complacido / Dios sonre?a? y callaba?


(En esos momentos de oscuridad, cuando llega la noche, el sufrimiento, la cruz que no esper?bamos, la perseverancia junto al Se?or, con paciencia, da paz. Y, cuando m?s negra es la noche, amanece Dios: no hay pena que mil a?os dure, ni Dios nos prueba por encima de nuestras fuerzas, sino que cuando nos manda una prueba tambi?n nos da la gracia para llevarla...)

    Pasaron d?a y noches / y pasaron las semanas, / pasaron, lentos, los meses / y la gota, aprisionada / en aquel t?nel tan triste / iba avanzado en su marcha / y? fue feliz la gotita, / porque cuando a Dios oraba, / sent?a una paz muy honda / y de s? misma olvidada, / viv?a para cumplir / de Dios la voluntad santa.

    Mas, he aqu? que, de pronto, / qued? como deslumbrada, / hab?a vuelto a la luz / y se encontr? colocada / en una linda jarrita / que una monjita descalza / deposit? con amor / sobre el ara consagrada.

    Presa de dulce emoci?n / la pobre gota temblaba / diciendo : ?Yo no soy digna / de vivir en esta casa, / que es la casa de mi Dios / y de sus esposas castas?. / El Se?or que la vio humilde / Sonre?a? y se acercaba.


(En esta parte final, vemos nuestra participaci?n en el sacrificio de la Cruz de Jes?s, cuando ponemos todo en la ofrenda y nuestra vida se convierte en sacri-ficio: de ?sacra?, sagrado; y ?facio?, hacer: hacer sagradas las cosas, introducirlas en Dios, que como dec?a san Josemar?a Escriv?, no hacemos s?lo lo que el mito del rey Midas que transformaba todo lo que tocaba en oro, sino que transformamos todo en gloria.)

    Empez? la Eucarist?a, / la gotita que, admiraba, / los ritos iba siguiendo, / sinti? que la trasladaban / desde la bella jarrita / hasta la copa dorada / del c?liz de salvaci?n / y, con el vino mezclada, / en puro arrobo de amor / repet?a su plegaria: / ?Se?or que se cumpla en m? / siempre tu voluntad santa?? / y sonre?a el Se?or, / sonre?a? y se acercaba?

    Llegado ya el gran momento, / resonaron las palabras / m?s sublimes que en la tierra / pudieron ser pronunciadas, / y el altar se hizo Bel?n / en el Vino y la Hostia santa. / Y??qu? fue de la gotita ?... / ?Feliz gotita de agua!... / Sinti? el abrazo divino / que hacia S? la arrebataba / mientras, por ?ltima vez / mansamente suspiraba: / ?Se?or, que se cumpla en m? / siempre tu voluntad santa?? / y, al escucharla su Dios / sonre?a?y la besaba / con un beso tan ardiente / que el ?Todo? absorbi? a la ?nada? / y en la sangre de Jes?s / la dej? transubstanciada?

    Esta es la peque?a historia / de una gotita de agua / que quiso siempre cumplir / de Dios la voluntad santa.


(Cuando nos unimos al sacrificio de Jes?s y hacemos del d?a una Misa... es el ?Todo? que nos asume y nos perdemos en ?l, nos hacemos Cristo, para la Vida de todos...)

Publicado por mario.web @ 1:11
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