Domingo, 22 de mayo de 2011

Autor: Andr?s Efraiel, Keyla Kiriel, Malena M. Magdalena y Julieta Clara
Fuente: Escuela de la vida la Nueva Argentina

La drogadicci?n es una enfermedad que destruye la vida de millones de personas en todo el mundo; se ha convertido en Pandemia

La drogadicci?n no tiene fronteras geogr?ficas y culturales, como consecuencia de ser el negocio del tr?fico de drogas: su producci?n, elaboraci?n y comercializaci?n en todos los pa?ses del mundo, el sost?n del actual sistema pol?tico-financiero.

Actualmente se presenta como la ?mercanc?a? m?s rentable dentro de la timba financiera a causa de la demanda-necesidad _impuesta por este r?gimen diab?lico_ que tienen de ella cientos de millones de hijos de Dios: drogadictos cr?nicos u ocasionales que conforman la masa consumidora que no discrimina raza ni condici?n econ?mica-social; basado este ?ltimo concepto en el primer mandamiento de esta sociedad burguesa: el valor de la persona es directamente proporcional a la cantidad de plata que tiene en el bolsillo y/o su capacidad de generarla; ?simple no?

En cada ?sector? de la sociedad los individuos le dan un uso diferente, ya sea para adaptarse al ritmo de este ?mundo moderno? y sus exigencias, como es el caso de los deportistas, empresarios o profesionales que buscan estar al m?ximo rendimiento full-time en la carrera hacia el ??xito?. O para evadirse de ?l, en el caso de las clases marginadas que la usan para fines un poco m?s nobles: no morirse de hambre, por ejemplo.

Igualmente esto no es una determinaci?n.

En todos los casos siempre es un adaptarse-evadirse a esta realidad que es verdaderamente insoportable para todos, en tanto es insoportable para el coraz?n del hombre, su verdadera naturaleza: Dios en nosotros, Su Esp?ritu que est? en todo y de donde todo nace, se origina.

En cada coraz?n est? Jes?s crucificado en el Amor-dolor por los pecados de este mundo, a la vez que empuja Victorioso con la Fuerza del Amor Todopoderoso desde nuestro interior para conducirnos a todos y cada uno a la Casa del Padre, el Para?so terrenal.

Frente a tama?a potencia, los aliados del demonio no han podido m?s que intentar frenar un poco este Impulso Vital del Amor de Dios en nosotros empezando por ellos mismos, endureciendo su propio coraz?n en su est?pida y verdaderamente poco rentable pretensi?n de ocupar el lugar de Dios; y en este marco, las drogas estimulantes o estupefacientes son un medio eficaz para ejercer su dominio sobre los pueblos.

Pero preguntamos: ?sobre qu? base prende la droga en el seno del pueblo y se transforma en un arma capaz de lograr que la persona se destruya a si misma?

Nos respondemos: la droga no es el problema, su capacidad de destruir es consecuencia de un mal mayor arraigado en el coraz?n del hombre fruto de su condici?n de criatura ca?da.
La droga trabaja sobre una herida, una de las tantas que hay en nuestro coraz?n a partir de la pelea o negaci?n que tenemos con Dios Padre, individual y colectivamente los hombres.

Esta herida es una deformaci?n del impulso del Amor de Dios Padre en nuestro coraz?n: la b?squeda de la felicidad, de la plenitud.
Es la felicidad del Padre que por Amor quiso compartirla con nosotros, lo que quiere intr?nsecamente todo ser humano, lo sepa o no lo sepa. Esta b?squeda es la esencia de cada coraz?n, su materia prima podr?amos decir: la b?squeda del Amor.

Resulta que el hombre pretende buscar solo, y al no tener conciencia de su uni?n con Dios, no cuenta con el Amor como herramienta fundamental para lograr sus prop?sitos, y no lo digo en el sentido rom?ntico sentimental...que lindo es el amor, que lindo...
M?s bien tom?ndolo en su sentido puramente pr?ctico: ?como nafta s?per!

No se cree que podamos usarlo celosamente o con el m?s ?despreciable? ego?smo para lograr nuestros intereses ?inconfesables? _los intereses m?s profundos de nuestro coraz?n_ porque se lo reduce a un simple sentimiento, que a lo sumo se explota al sentimiento, no al Amor, para ser, m?s bien parecer ?m?s buena persona?, mientras lo que verdaderamente queremos lo hacemos por ?izquierda?.

En esto consiste la hipocres?a que denunci? Jes?s con tanta bronca en el Evangelio de Mateo. Pero la bronca no era por las cagadas que hac?an los fariseos, como se mal predica actualmente; porque por sus cagadas y miserias, los amaba.
La bronca era porque tapaban lo que realmente quer?an, sea respeto o ambici?n de poder, no importa, en lugar de contar con el Amor como el ?nico medio para lograrlo sin ninguna necesidad de someter a nadie.

Ellos acotaban el Amor y a Dios a cumplir la Ley de Mois?s como un fin en si mismo, o sea, ?portarse bien? y cumplir los mandamientos era el sentido de la vida: eso vend?an y de ah? es que la ley era y es ocasi?n de pecado como dice san Pablo en la Escritura.
La Ley y los Mandamientos no son un fin, son un medio, las herramientas del Amor para que lo que sea que queramos hacer, ande, salga bien y nos haga felices, sin caretas ni posturas: ?Libres!
Esta maldita idea que hemos heredado nos conduce inexorablemente hacia el error: una mala traducci?n de lo que el esp?ritu-el coraz?n-Dios en nosotros, manda.

El hombre esta dividido-herido en su concepci?n de la realidad completa, espiritual y material, donde la segunda est? sometida a la primera y proviene de ella. Concibe como realidad lo que ?el mundo? ofrece, y trata de moverse en esta b?squeda seg?n sus criterios y reglas, su cultura, que es de muerte por supuesto, como consecuencia de la separaci?n primera: la separaci?n del Padre-el impulso de la Vida.
El error m?s grave al que ha inducido el demonio amparado por sus aliados a trav?s de esta cultura de la muerte, es hacernos creer que la felicidad est? en el placer, mientras que el Amor es lo que dijimos antes: s?lo un lindo sentimiento.

El hombre moderno se gu?a bajo la m?xima de ?estar bien?, ?sentirse bien?, ?disfrutar?.
S?lo basta mirar la tele un ratito para apreciar por ejemplo que todas las propagandas, el llamado ?marketing o cagerting? de este capitalismo voraz, fomenta y explota esta falsa teor?a de la que no escapa nadie o muy pocos. As? generan el mercado de consumo y donde vender sus mercanc?as todas: legales e ilegales.
Convengamos que Dios Padre y su Plan de darnos un Reino donde de arranque nom?s la investidura Real es la tortura, la humillaci?n y la Cruz de Cristo, no tiene mucho ?gancho publicitario?, pero es La Cruz la m?xima expresi?n del Amor de Cristo que dio-da Su Vida por nosotros.

?Por m? te molestaste Se?or, por un amigo como yo moriste en la cruz!

Su Resurrecci?n es consecuencia de Su muerte-entrega en el Amor-dolor y este es el Camino posible trazado por Dios Padre hacia la felicidad, la Vida Eterna.

El placer no es otra cosa que un mimo f?sico y/o emocional al cuerpo, no es el sentido de la Vida-El Amor-Dios; es s?lo una de sus consecuencias perceptibles: lo puso Dios en nosotros, nos lo regal? a condici?n de que se viva en Su Amor, pero sin este ?ltimo y mas a?n, ocupando su lugar: se convierte en un demonioel dios-placer.

La diferencia entre cualquier persona y un drogadicto radica en que ?la gente sana? se place en tener todas las cosas que venden en la tele, su posici?n y seguridad econ?mica, el prestigio que ha ganado en su carrera o labor; mientras que al ?drog?n? le da placer la falopa y tambi?n todo lo anterior potenciado por ?sta.
El tema es que en el drog?n se hacen evidentes en menor tiempo y de una manera ?grotesca?, las consecuencias nefastas de la idolatr?a al dios-placer, pero es el mismo mal esp?ritu el que opera sobre ?ste y sobre aquel, que es el individuo ?socialmente correcto? .

Se trata entonces de ser capaz de apreciar, que los que creemos que est?n enfermos por las drogas son s?lo una m?s de las tantas muestras de la no aceptaci?n del Amor _que todos padecemos_ como alimento que empape todas nuestras ambiciones y sue?os, todas nuestras metas y prop?sitos.

Reconociendo que todos tenemos este quibombo interior, podemos dejar de mirar al adicto de reojo, de juzgarlo mal, y uniendo fuerzas empezar a ejercer el gobierno de nuestro coraz?n tal cual es, como Dios lo cre?. ??nico tesoro donde encontrar la potencia para ser invencibles en la b?squeda de la felicidad sin l?mites del Reino de Cristo en todas las cosas!

As? venceremos la acedia y la apat?a que genera esta ins?pida sociedad burguesa e impone vivir a millones el infierno cotidiano de las drogas, el materialismo y el desamor.


Publicado por mario.web @ 21:15
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