Lunes, 23 de mayo de 2011

En muchos corazones se vive una crisis de amor. No hay capacidad de darse, de pensar en los dem?s, de salir de uno mismo para servir, para dar.
Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net



San Agust?n dec?a que cuando uno se aparta de la fe se aleja de la caridad, pues no podemos amar lo que no sabemos si existe o no existe. En otras palabras, desde la fe reconocemos y aceptamos a otros en su bondad, en sus valores y riquezas personales, y s?lo a partir de esta aceptaci?n podemos amarlos (cf. De doctrina christiana I, 37, 41).

En muchos corazones se vive una crisis de amor. No hay capacidad de darse, de pensar en los dem?s, de salir de uno mismo para servir, para dar. Esta crisis de amor es consecuencia de una crisis de fe. Quiz? nos faltan ojos para descubrir en cada hombre, en cada mujer, la presencia del Amor de Dios, un Amor que dignifica cualquier existencia humana.

Es verdad que algunas malas experiencias en el trato con otros nos hacen desconfiados, precavidos, ?prudentes?. No resulta nada f?cil ofrecer nuestro tiempo o nuestro afecto a alguien que nos puede enga?ar o tal vez podr?a llegar a darnos una pu?alada por la espalda. Pero m?s all? de esos puntos negros que nos hacen desconfiados ante los extra?os, existe la posibilidad de renovar la fe y de abrir ventanas al mucho bien presente en los otros.

Adem?s, cientos de hombres y mujeres que caminan a nuestro lado nos miran con fe, con afecto, conf?an en nosotros. A veces lo hacen por encima de algunas faltas que hayamos podido cometer contra ellos. Su mirada nos dignifica, nos hace redescubrir esos valores que hay en nosotros, ese amor que Dios nos tiene, tambi?n cuando somos pecadores. ?No vino Cristo a buscar a la oveja perdida? ?No hay fiesta en el cielo por cada hijo lejano que vuelve a casa?

Hemos de pedir, cada d?a, el don de la fe. Una fe que nos permita crecer en el amor. Una fe que sea entrega, lucha, alegr?a, a pesar de los fracasos. Fe en el esposo o la esposa, fe en los hijos, fe en el socio de trabajo, fe en quien busca romper el ciclo de la corrupci?n con un poco de honradez. Hay que renovar esa fe que nos lleve a crecer en el amor.

Es cierto que en el cielo ya no har? falta tener fe. Pero ahora, mientras estamos de camino, la fe nos hace mirar m?s all?, m?s lejos, m?s dentro. Nos permite vislumbrar que el amor es m?s fuerte que el pecado y las miserias de los hombres. Nos permite entrar en un mundo de bondades que hacen la vida hermosa y que nos preparan para recibir el don del para?so, el don del amor eterno del Dios Padre nuestro.


Publicado por mario.web @ 22:06
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