Viernes, 27 de mayo de 2011

Caso ?Rosa?: mentiras de Red feminista quedan al descubierto

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Hay una falsedad constitutiva en el personaje Barack Obama.

El dato principal ha pasado casi desapercibido en la prensa y, me temo, para una gran mayor?a de electores: el extremismo abortista y la falsedad constitutiva del personaje?Barack Obama.

No me refiero tanto a la persona en s? de Barack, sino al dise?o propagand?stico que representa, a su marca comercial, a su halo artificioso de mes?as del gran cambio, de "kair?s" hist?rico. Bastaba con elegir a un buen gobernante para tiempos dif?ciles, pero han querido elegir a alguien que "haga historia", a un personaje ?pico hollywoodiense, de ?nueva era?. Por eso, un 30 % de los norteamericanos llora de emoci?n por su elecci?n, mientras otro tanto siente un profundo temor por su doblez. "Hacer historia" ha sido uno de los mantras electorales obamistas. Y s?, har? historia, pero para mal. Ser? un hito hist?rico de inhumanidad.

Por esto, no podemos callar, aunque vayamos muy a contracorriente. No nos sometemos a la obama-fashion, a la obaman?a, ni a la obamalatr?a. Malo ha sido Bush. Mucho peor ser? Obama. Pero, como no somos pesimistas y siempre pensamos que hay remedio, no silenciamos nuestra denuncia. Prepar?monos.

El furor de la obaman?a?hace de tripas coraz?n. Las ?nfulas mesi?nicas que se han concedido a este astuto e hipn?tico telepredicador,?llevan a perdonarle todo, a justificarle cualquier aberraci?n: empezando por su anunciado apoyo total a la legislaci?n m?s abortista, que incluye todo aborto tard?o (hasta el noveno mes y sin restricci?n alguna, ni libertad para los Estados federados) y la destrucci?n embrionaria masiva, sin dar alternativas pac?ficas a las mujeres y al resto de la sociedad. Obama se debe al lobby abortista (IPPF, etc.) y no se avergonz? de manifestar que?har?a abortar?a sus hijas si ?stas quedaban involuntariamente embarazadas.

El principal problema no es?que falte una mayor?a que no acepta el aborto sistem?tico y masivo. Adem?s, esta mayor?a?se ampliar?a si circulase libremente una informaci?n completa?sobre el negocio y la trama abortista. La gran herida de muerte que padece la humanidad,?es que el ciudadano provida considere el aborto un mal o un tema menor.

Por desgracia, muchos seres humanos miran ante todo?por sus propios intereses inmediatos, como los econ?micos. Apenas?consideran las necesidades de los que est?n mucho peor que ellos, como para perderlo todo y la vida misma desde el comienzo de sus vidas. Para "arreglar" sus maltrechas conciencias quienes promueven o votan aborto y m?s aborto, se conforman con engolfarse en una hip?crita ret?rica moralizante que osa invocar "la libertad" o "la elecci?n", sin admitir que ?sta se aplica a matar a millones de los seres humanos m?s indefensos e inocentes.

Aunque los datos est?n a disposici?n de todos, arrastran las medias verdades de las campa?as obamistas de captaci?n de votos y donativos. Un 95% de los votantes afroamericanos, olvid?ndose de cualquier otra consideraci?n ?tico-pol?tica, ha votado a quien ha cre?do representar las reivindicaciones de su raza.

El racismo es igual de perverso tanto si lo practican los blancos como si lo practican los negros.?El racismo s?lo habr? desaparecido cuando ni se deje de votar a alguien por ser negro, ni se vote a alguien por ser o parecer negro. En todo caso,?el sr. Obama?no es negro, sino mulato. Ni siquiera ha sido educado en una familia afroamericana, pues apenas conoci? a su padre keniata. Tampoco tiene ascendencia afroamericana propiamente dicha, no desciende del triste e infame esclavismo afroamericano, ya que su padre era africano y no afroamericano. Pero ?l juega astutamente tal baza y ha designado s?mbolo de su campa?a a una anciana afroamericana de 106 a?os, nacida una generaci?n posterior a la abolici?n de la esclavitud.

Y, lo peor, casi todos, acr?ticamente, han aceptado su identificaci?n con Martin Luther King y su sue?o de justicia y derechos civiles. El sue?o del gran Luther King nada ten?a que ver con el absolutismo abortista al que Obama va a dar prioridad en el ejercicio de su gran poder, apoyado en las mayor?as de las dos c?maras legislativas y en la anunciada toma de control del Tribunal Supremo. Es sarc?stico que el abortismo que va a agigantar Obama dentro y fuera de los EEUU, se cebe?en sectores que le han aupado al despacho oval: los afroamericanos e hispanos. Incluso quienes aceptan el aborto en ciertos? casos especiales, deber?an prestar atenci?n a la sa?a y extremismo abortista de este telepredicador, sofista y seductor de masas que en todo se presenta como lo que no es.

Obama no es ning?n?cambio. Por lo menos no es un cambio para mejor. Bush se iba de todas maneras. Y John McCain no es otro George W. Bush. Pero la campa?a medi?tica de Obama se ha aprovechado de la exacerbada fobia anti-Bush del tradicional votante "dem?crata" y sobre todo del tradicional abstencionista. ?ste ha marcado la diferencia y?ha ido a votar como un solo hombre al mesi?nico orador.

No ha pesado que este prestidigitador de la palabra eufem?stica e ilusionista sea?nulo en experiencia?de poder ejecutivo y?muy escaso en experiencia?legislativa. El mejor seductor en campa?a electoral, o el m?s simp?tico comunicador, no tiene por qu? ser el mejor gobernante. Lo primero que ha hecho este vendedor de "cambio", ha sido recurrir a lo m?s duro de la vieja guardia de Bill Clinton, retrotray?ndose?m?s all? de una d?cada: ha nombrado jefe de la estrat?gica oficina presidencial a Rahm Emanuel. Incluso se ha convertido al obamismo un viejo halc?n y secretario de Estado de Bush: Colin Powell.

La ?nica novedad de la marca "Obama", asentada en el primer trono de poder mundial, ser? la de incrementar exponencialmente los sufrimientos de los m?s d?biles y de muchos de los que le han votado. Cuando las cosas se le pongan feas, se agitar? el fantasma de un retorno a la ?poca Bush, para que el personal se resigne.

El cambio que quiere imponer en su pa?s y en el mundo, se lo deseamos al propio Obama. Si es tan listo como parece en cuanto comunicador, que se d? cuenta de que el abortismo extremo hundir? la demograf?a, la econom?a y los valores humanos que hasta ahora han hecho grande a su pa?s.





Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigaci?n en Poblaci?n (Population Research Institute), una organizaci?n sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblaci?n en el mundo.
(c) 2007 Population Research Institute.
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Publicado por mario.web @ 13:13
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