Viernes, 27 de mayo de 2011

Caso ?Rosa?: mentiras de Red feminista quedan al descubierto

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JOS? IGNACIO BETETA: Historiador y educador, egresado de la Pontificia Universidad Cat?lica del Per?, especialista en gesti?n de proyectos educativos de desarrollo. Actualmente es director ejecutivo del Centro de Desarrollo Educativo Integral - CENDEIT, Director Acad?mico de Alianza para la Familia y consultor especializado?de ALAFA, Alianza Latinoamericana para la Familia en el Per?

Intervenci?n del Sr. Jos? Ignacio Beteta Baz?n en el Congreso de la Rep?blica del Per? con ocasi?n del Foro ?Familia, Sociedad y Estado? convocado por el Ministerio de la Mujer y el Desarrollo ? MIMDES y la Vicepresidenta del Congreso de la Rep?blica, Dra. Fabiola Morales.

Lima, 09 de diciembre de 2008

Muchas gracias por la invitaci?n a este foro. Antes de empezar con el tema que se me ha encargado, quiero decir que debemos aprovechar estas instancias para ayudar al Estado. No son muchas las veces en las que ?ste se pone de pie para escuchar a la sociedad civil en materias tan importantes, y este tipo de foros debe servir para aterrizar opiniones, ideas positivas y concretarlas en pol?ticas p?blicas que alcancen a la sociedad en su conjunto.

Aunque me toca hablar del mundo educativo, empezar? con un ejemplo de la econom?a: En la historia de nuestro pa?s un estado intervencionista nunca ha tra?do buenos resultados. Un ejemplo claro de esto lo tenemos en el ?mbito econ?mico. Cuando quisimos convertir al estado peruano en un empresario, como en el gobierno del General Velasco hace unos 30 a?os, los resultados fueron nefastos: si el estado controla los precios, interviene en la banca, estatiza y asume roles empresariales, la sociedad pierde tarde o temprano. Por el contrario, cuando el estado acompa?a, facilita, brinda las condiciones necesarias y equitativas para que la sociedad y las instituciones que la conforman se desarrollen, los resultados positivos no se hacen esperar.

La creaci?n de diversas entidades reguladoras, la democratizaci?n del poder judicial y su completa autonom?a del Gobierno de turno, por ejemplo, son reformas muy positivas que garantizan que la sociedad peruana se desarrolle libremente amparada por el estado, no estrangulada por el mismo.

Y comienzo con este ejemplo porque si en las pol?ticas econ?micas prevalece este principio, tambi?n en las pol?ticas sociales. ?Tanto estado como sea necesario, tanta sociedad como sea posible?. En este ?mbito el estado tiene como principal objetivo garantizar el bien com?n de las personas, el de cada una y el de las comunidades en las que se re?nen para integrar la sociedad. Y qui?n podr?a negar que la primera comunidad en el orden cultural es la familia. La familia es el hecho democr?tico por excelencia: nace de una relaci?n libre, se basa en normas de consenso, tiene un fundamento ?tico y apunta a un fin altruista, la pareja estable es un modelo de di?logo, de aceptaci?n, de renuncia voluntaria y respeto por la individualidad que es el otro. Es un hecho democr?tico sostenido en el tiempo y por lo tanto mod?lico en el m?s pleno sentido de la palabra.

En cada familia se educan futuros ciudadanos, constructores de una sociedad m?s justa y solidaria. Quienes votamos no somos individuos sin conexiones: somos finalmente hijos, padres, hermanos, parientes. Es la familia, repito, el primer hecho democr?tico. Y en este sentido al Estado le toca acompa?arla, protegerla, revalorarla. Suena l?gico: la mejor aliada del estado en la construcci?n de una democracia real es y ser? siempre la familia.

Y para que esto suceda el estado y la sociedad deben entender que tanto la democracia como la familia son hechos, no ?entelequias? manipulables por el lobby o alg?n peque?o grupo de poder bien posicionado. Son hechos que requieren de ciertas virtudes, h?bitos positivos que las construyan. Y as? como pueden ser construidos, tambi?n pueden ser destruidos. Son don y misi?n, dato y tarea.?

Pero esto no se comprende. Le ocurre a la familia, y por lo tanto a la democracia, lo que un franc?s escribi? alguna vez: ?lo esencial es invisible a los ojos?. Olvidamos f?cticamente a la familia. Esto debido en parte el gran volumen de informaci?n que recibimos de los diferentes medios informativos animados por motivaciones lucrativas. Los modelos de j?venes, h?roes y referentes que vemos en los medios no aparecen en el ?mbito de una familia natural. Generalmente son mostrados como individuos desligados de lazos de este tipo: no recuerdo alguna pel?cula de James Bond en la que su madre haya tenido un rol protag?nico, sin embargo cabe preguntarse ?no ser? James Bond lo que es gracias a su madre? Apuesto que su madre era mucho m?s recia que ?l. Pero eso no vender?a, y las pel?culas, video juegos y otros espect?culos resaltan mas bien el logro individual, exaltan la veleidad y lo espor?dico, lo ef?mero de nuestras existencias con el fin de sacarnos de la constante de la vida humana, vida a veces llena de preocupaciones, dramas, alegr?as, gozos, desencantos?.Este fen?meno cala en las conciencias y poco a poco trastoca el concepto objetivo de familia.

Tenemos frente a nosotros un desafiante panorama: por un lado la necesidad de construir democracia y a la familia como el primer hecho democr?tico y, por otro el absurdo olvido y manipulaci?n ?sta ?ltima que finalmente afectar? tarde o temprano a la primera.

Ha llegado el momento entonces de desvelar una certeza: la familia y la democracia se necesitan mutuamente. Cuando la familia sufre, la democracia tambi?n. Y si nosotros no ayudamos al Estado a construir proyectos pol?ticos desde una perspectiva real de familia, el Estado nos terminar? reemplazando, cosa, que como hemos visto al iniciar esta intervenci?n, nunca ha dado buenos resultados.

Es ah? donde interviene la educaci?n. Cuando hablamos de formar el capital humano, concepto fundamental en las reflexiones econ?micas actuales para la b?squeda de un desarrollo sostenible, hablamos de brindar una educaci?n de calidad a aquellos que son y ser?n el sost?n de una naci?n: su clase empresarial, sus gobernantes, sus empleados p?blicos y privados, sus docentes, sus obreros, sus agricultores.

Una educaci?n ?de calidad interesada en el desarrollo democr?tico y en el crecimiento econ?mico de una naci?n debe favorecer y fortalecer el rol educador de la familia, su rol democratizador y a su vez transmitir de forma did?ctica y transversal una verdad elocuente: no hay verdadera democracia sin verdaderas familias. Esto se debe trasladar a los planes educativos, a los textos, a la normativa, etc.

Pero hay indicios (y me permito decirlo como alguien que est? comprometido con el mundo educativo), dejados por los diversos equipos de trabajo que van pasando por el estado y que se encargan de dise?ar los planes educativos nacionales y regionales, indicios, repito, que muestran un olvido de la familia y un concepto errado de la democracia.

Tampoco hay un tratamiento integral y contundente de estos dos temas. Nos matamos buscando que nuestros ni?os y ni?as aprendan a leer y a resolver problemas de matem?ticas, les ense?amos mucho ingl?s pero? eso no los formar? como ciudadanos.

No podemos descuidar lo esencial. Damos por hecho que nuestros hijos e hijas ser?n ciudadanos bien formados para vivir en comunidad, trabajar en equipo, ser generosos, ser responsables, ser l?deres positivos, amar de verdad?. Y ?es acaso eso lo que les ?venden? los medios informativos actuales? ?Qui?n les ense?a a vivir eso? Damos por hecho que nuestros hijos e hijas estar?n preparados para sostener relaciones duraderas, realizadoras, comprometidas, para criar hijos y acompa?arlos hasta que sean personas de bien? Y ?es acaso eso lo que les ?ofrecen? los medios informativos en la actualidad? ?Qui?n les ense?a a vivir eso? Si no fortalecemos a la familia, la escuela no podr? dar algo que no le corresponde. Recordemos que los colegios reciben de la familia por delegaci?n la funci?n de instruir a sus hijos, no la reemplazan. Debemos fortalecer a la familia y fortalecer tambi?n la educaci?n en perspectiva democr?tica y de familia en las escuelas.

Concluyo recapitulando las tres ideas que he querido transmitir el d?a de hoy:

En primer lugar: El estado debe acompa?ar y garantizar el desarrollo de las comunidades que sostienen la sociedad y la primera comunidad que sostiene una naci?n es la familia.

Segundo: Es la familia el principal hecho democr?tico espont?neo que surge dentro de y sostiene a la sociedad y por ello requiere de una valoraci?n especial por parte del estado.

Y tercero: la educaci?n p?blica, el plan educativo nacional, todas las pol?ticas educativas deben sacar a la luz la importancia de la familia y su rol democratizador, y transmitirlo de forma transversal a nuestras futuras generaciones de peruanos. Debemos empezar a desvelar lo que por mucho tiempo ha estado velado: sin familia no hay educaci?n de calidad, sin familia no hay democracia, sin familia no hay sociedad.





Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigaci?n en Poblaci?n (Population Research Institute), una organizaci?n sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblaci?n en el mundo.
(c) 2007 Population Research Institute.
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Publicado por mario.web @ 15:18
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