S?bado, 28 de mayo de 2011

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La Dra. Bonnie Dunbar, una de las principales investigadoras en el campo de la anticoncepci?n, abandon? recientemente 30 a?os de trabajo en el desarrollo de una vacuna anticonceptiva, porque descubri? que el cuerpo femenino se reh?sa a ir en contra de su propia reproducci?n. La Ciencia, una vez m?s, confirma la fuerza inalterable del dise?o f?sico femenino.

Ya sea en la China rural, en la sabana africana o en el Occidente citadino, los cuerpos de las mujeres, y espec?ficamente su capacidad reproductiva, son objeto de m?ltiples ataques. P?ldoras, parches e implantes hormonales, espermicidas, etc. son intentos para detener el sistema de la mujer en una de sus capacidades m?s perfectas e integrales: darle la existencia a un ser humano, y por ende, continuar su especie. Los anticonceptivos son a fin de cuentas introducci?n invasiva de material extra?o en el cuerpo de la mujer que anula el proceso reproductivo natural. Lo que la Dra. Bonnie Dunbar esper? desarrollar era una vacuna que podr?a enga?ar al sistema inmunol?gico femenino. Una forma de lucha contra las c?lulas reproductivas como si ?stas fueran virus. La vacuna de la Dra. Dunbar era un intento insidioso de hacer que el cuerpo considere el embarazo como una enfermedad.

La motivaci?n detr?s de su investigaci?n sobre los anticonceptivos fue, como es l?gico, el control de la poblaci?n. ?He pasado mas de 20 a?os desarrollando vacunas, vacunas anticonceptivas?, explic? la Dra. Dunbar, ?porque en mi juventud tuve una visi?n de que, tal vez, podr?amos ayudar al problema de la poblaci?n mundial y darles a las mujeres una opci?n para el control de la natalidad que no fuera invasiva a nuestras hormonas o a nuestros sistemas o que tengan los efectos colaterales que ahora vemos en muchos m?todos anticonceptivos?.

Se supone que ella esperaba que la inmunidad de la vacuna al embarazo durara varios a?os al menos y as? resultar?a un control de poblaci?n m?s eficaz en las naciones en desarrollo. En la mentalidad de los promotores del control natal, la p?ldora u otros m?todos anticonceptivos requieren demasiada participaci?n y disciplina de la mujer para ser efectivos. En esos m?todos de corta duraci?n y uso repetitivo (diario en el caso de las p?ldoras) la tasa de deserci?n y falla de uso son alt?simas. Por supuesto es algo que nunca se molestan en decir en p?blico.

Entre los muchos ?xitos de su larga y brillante carrera, la Dra. Dunbar form? parte de la plantilla de cient?ficos de la Fundaci?n ?Harbor Branch? de la Universidad Atl?ntica de Florida, del Smithsonian Institution y, no nos sorprende en lo m?s m?nimo, del Population Council, digamos la ?Universidad? de Rockefeller. Ha recibido muchas condecoraciones por sus d?cadas de trabajo en las vacunas anticonceptivas y en el a?o 1994 fue premiada por la ?National Institute of Health? NIH (el instituto encargado de la salud p?blica en USA) como la ?First Margaret Pittman Lecturer? (Primera Catedr?tica Margaret Pittman). Ella es un miembro fundador de ?The Africa Biomedical Center? (Centro Biom?dico de Africa) en Kenia, donde actualmente vive. A trav?s de los a?os, la Dra. Dunbar ha asesorado a la Organizaci?n Mundial de la Salud y a? USAID en muchos proyectos de pa?ses en desarrollo, incluyendo China, India, Am?rica del Sur y ?frica. (No es coincidencia que todas estas regiones son objetivos principales para los programas de control de poblaci?n de las Naciones Unidas.)

Tuve el placer de conocer a la Dra. Dunbar recientemente en la IV Conferencia P?blica Internacional sobre la Vacunaci?n. Ella vino de Kenia para presentar los resultados de su fallida investigaci?n de la vacuna y hacer un llamamiento sorprendente para una reorientaci?n de fondos, apartados del VIH / SIDA y la investigaci?n de la vacuna anticonceptiva, a las necesidades primarias de salud de los africanos y, por supuesto, a la reducci?n de la poblaci?n.

Cuando empez? como estudiante de posgrado a desarrollar una vacuna anticonceptiva, la Dra. Dunbar se dio cuenta de que muchas mujeres inf?rtiles ten?an anticuerpos hacia su propia zona pel?cida. (La zona pel?cida es la glicoprote?na que rodea el ?vulo femenino o el huevo). Esto imped?a que el esperma se una penetrando y fertilizando el ?vulo. Esto se convirti? en la base de la hip?tesis de la investigaci?n de la Dra. Dunbar.

?Por a?os,? explic?, ?pensamos que si las mujeres eran inf?rtiles debido a estos anticuerpos, pero por otro lado, eran perfectamente saludables, entonces esta situaci?n se convert?a en un eficaz m?todo anticonceptivo, que evitar?a la fecundaci?n sin ser abortivo, y tampoco interferir?a con el sistema endocrino.? Esperaba imitar este trastorno de infertilidad natural, para hacer una vacuna que desarrollar?a en mujeres saludables respuesta inmunol?gica a sus propios ?vulos. ?El objetivo de nuestra vacuna era desarrollar autoinmunidad?, declar? la Dra. Dunbar, as? de claro y sin ninguna afectaci?n.

La manera en que la Dra. Dunbar propon?a para generar autoinmunidad fue inyectar a sus conejos de laboratorio, no con sus propias glicoprote?nas de la zona pel?cida (muy parecidas a otras prote?nas del conejo que realizan funciones diversas en el cuerpo del conejo), sino con las prote?nas del cerdo. Estas ?ltimas son lo suficiente extra?as para ?enga?ar al conejo produciendo anticuerpos en contra de sus mismas propias prote?nas?. Y fue eficaz. Estas inyecciones provocaron una respuesta autoinmune en los conejos inoculados. Sin embargo, hubo una dificultad mayor que, curiosamente, al final result? insuperable.

?Descubrimos que cuando inmuniz?bamos a estos animales, les destru?amos completamente los ovarios,? admiti? la Dra. Dunbar. ?Desafortunadamente, no solamente est?bamos evitando la fecundaci?n, sino que gener?bamos toda una enfermedad autoinmune, tambi?n conocida como insuficiencia ov?rica prematura.?

Ella prob? la vacuna en varios animales, incluyendo primates, y descubri? en todos los casos que la vacuna caus? una falla auto inmunol?gica permanente en los ovarios. Al observar las fotograf?as de estos ovarios devastados, completamente destruidos por el propio cuerpo femenino, la Dra. Dunbar tom? una decisi?n. Actuando con integridad, a menudo ausente en investigadores de anti-fertilidad, resolvi? oponerse totalmente a cualquier desarrollo posterior de esta vacuna en seres humanos. "Al declarar la muerte de esta vacuna para la investigaci?n humana adicional", declar? la Dra. Dunbar, " yo ser? responsable de la infelicidad de algunas personas en mi empresa de biotecnolog?a y de algunas otras m?s."

Ahora esta antigua vacuna anticonceptiva est? siendo desarrollada como un posible agente de esterilizaci?n no-quir?rgico para perros y gatos, y tambi?n se utiliza para seleccionar la limitada poblaci?n de elefantes africanos. Y por supuesto en ello, no tenemos ninguna objeci?n.

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Joan Robinson es una Investigadora de Population Research Institute
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Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigaci?n en Poblaci?n (Population Research Institute), una organizaci?n sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblaci?n en el mundo.
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Publicado por mario.web @ 21:28
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