Domingo, 29 de mayo de 2011

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Kermit Gosnell

?Pensilvania no es un pa?s del tercer mundo,? insiste el gran jurado que investiga al abortista Kermit Gosnell. Sin embargo, la cl?nica que dirig?a se parece m?s a los centros de exterminio de China con su pol?tica de un solo hijo, que a un centro m?dico de Estados Unidos.

De hecho la descripci?n de la operaci?n de Gosnell, contenida en el informe del gran jurado me trajo a la memoria algunas de las cl?nicas de aborto que he visitado en China. Dice el informe: ?La cl?nica apestaba a orines de animal, cortes?a de los gatos que se les permit?a deambular (y defecar) libremente. Los muebles y colchas estaban manchados con sangre. El instrumental no estaba debidamente esterilizado. Los suministros m?dicos desechables no fueron eliminados, m?s bien fueron usados una y otra vez. Equipo m?dico como el desfibrilador, el ec?grafo, el medidor de pulso, el tensi?metro, estaban pr?cticamente inservibles o a?n cuando alguno de estos trabajaba, se notaba que no se utilizaba. La puerta de emergencia estaba clausurada. Y disperso en compartimentos del s?tano dentro de congeladores hab?a restos fetales en frascos, bolsas y jarras de pl?stico.? Era un osario de beb?s?.

Esta ??podr?a ser la descripci?n de las cl?nicas rurales en el sur de Hubei en el 2010. Con excepci?n de los gatos, puesto que all? se los com?an. Fue en esas cl?nicas, donde se les pon?a inyecciones letales en el ?tero a las madres acusadas de violar la pol?tica del hijo ?nico o les induc?an el parto y luego sus beb?s asesinados al nacer. Los pisos estaban cubiertos con la sangre de los cuerpos de los beb?s apilados. Algunos de los cad?veres fueron arrojados a los basureros locales, que usualmente eran encontrados por horrorizados transe?ntes.

Todos en China saben que es in?til denunciar tales atrocidades a las autoridades. Despu?s de todo, son ellos mismos los responsables de hacer cumplir la pol?tica del hijo ?nico.

Presi?n abortista sobre autoridades para evitar controles

Una de las cosas que muestra el caso Gosnell es que puede ser igualmente infructuoso quejarse a las autoridades por abortos mal hecho, abortos tard?os e incluso el infanticidio en Estados Unidos, por los menos en algunos estados.

Tenga en cuenta que Gosnell abri? esta casa de horror en 1979 y realiz? cientos de abortos tard?os ilegales en las d?cadas que siguieron. Muchos de estos beb?s nacieron vivos despu?s de inducido el parto y fueron asesinados por Gosnell. Les dar?a lo que llam? muy a la ligera ?el tijeretazo?, que significaba que clavar?a en sus espaldas unas tijeras y cortar?a la m?dula espinar. Estos beb?s tendr?an s?lo ?un poco tiempo de vida (fuera del ?tero) sufriendo un dolor insoportable?, en t?rminos del gran jurado.

Cuando sus esfuerzos para inducir al parto fracasaban, trataba de extraer al beb? pero con complicaciones desastrosas para las mujeres como cuellos uterinos rasgados, ?teros perforados, intestinos reducidos. Gosnell enviaba un flujo constante de mujeres a las salas de emergencia de hospitales de la localidad.

Se presentaron numerosas denuncias por las pr?cticas de Gosnel tanto de pacientes, como por parientes e incluso en algunos casos por los mismos empleados de Gosnell. Estas fueron ignoradas por los funcionarios estatales, quienes eran presionados por los pol?ticos y grupos que estaban a favor del aborto, a fin de no actuar en contra de las cl?nicas abortistas de mala calidad y corruptas. Solamente les importaba que no se violara el ?derecho? al aborto.

Y aunque parezca incre?ble no fueron las brutales pr?cticas de aborto ni los da?os a las mujeres los que finalmente terminaron con la carrera de Gosnell. Fue la investigaci?n sobre denuncias de venta de OxyContin y otras sustancias restringidas. Los agentes federales y detectives de la oficina de la Fiscal?a llevaron a cabo una redada en busca de recetas, y encontraron m?s bien jarras llenas de pies de beb? cercenados en todos los rincones de su oficina, junto a envases de leche y otros recipientes llenos de fetos abortados esparcidos por toda la cl?nica.?

El gran jurado identific? una red de complicidad con Gosnell

?C?mo logr? Gosnell que tales horrores no se descubrieran por d?cadas? El Gran Jurado establece que varias agencias de Pensilvania comparten la culpa.

En primer lugar, el Departamento de Salud del Estado dej? de inspeccionar las instalaciones de abortos hace 15 a?os, despu?s de la elecci?n del Gobernador Tom Ridge. Como indic? Brad Mattes, ?Los pol?ticos de un gobernador que apoya el aborto dieron por finalizadas las inspecciones. Las cl?nicas abortistas ten?an pase libre?.

Incluso una inspecci?n superficial habr?a revelado que los registros de sus propios pacientes conten?an pruebas suficientes para condenarlo por realizar abortos tard?os ilegales. Pero nadie se molest? en revisar.

En segundo lugar, el Departamento de Estado ignor? decenas de denuncias de mujeres, familiares y ex empleados sobre el comportamiento de Gosnell. ?El departamento no intervino a pesar de la denuncia interna de un ex empleado de Gosnell, dispuesto a exponer todo el ?mbito de su operaci?n?.

A Gosnell se le debi? haber despojado de su licencia para ejercer la medicina hace a?os. Pero, en su lugar, se le permiti? continuar asesinando a los beb?s y mutilando a las mujeres.

En tercer lugar, el Departamento de Salud P?blica de Filadelfia no hizo cumplir su propio reglamento. El Departamento sab?a que Gosnell estaba violando el reglamento de salud local. Sab?a que no ten?a un plan de desechos m?dicos. No pod?a ignorar el tema, ya que uno de los propios empleados de Gosnell hab?a denunciado que los beb?s abortados estaban siendo almacenados en el mismo refrigerador que los empleados utilizaban para guardar sus almuerzos.

Pudieron haber clausurado la cl?nica de Gosnell por cualquiera de estas violaciones. Sin embargo se hicieron los de la ?vista gorda?.

En cuarto lugar, los hospitales locales no informaron, como se requer?a legalmente, el gran n?mero de denuncias que siguieron por abortos mal practicados de Gosnell. El personal de las salas de Emergencia vieron de todo: pacientes con ?teros rasgados e intestinos perforados; pacientes con sobredosis de medicamentos para el dolor; pacientes con partes de cuerpo de beb?s a?n dentro de ellos.

Ellos proteg?an a Gosnell, y por lo tanto, no le dieron ninguna protecci?n a sus pacientes.

Cl?nicas abortistas gozan del ?privilegio? de no tener ninguna supervisi?n

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El informe del gran jurado tambi?n critica a la National Abortion Federation -NAF (Federaci?n Nacional del Aborto) cuya representante describi? el peque?o edificio de ladrillos en la esquina de la 38 y Lancaster en Pensilvania, como la peor instalaci?n que jam?s haya visto. Sin embargo, NAF no hizo nada y no lo inform?, lo que confirma la denuncia de organizaciones que defienden la vida de que la industria del aborto es incapaz de vigilarse a s? misma. Lo dijeron siempre sin rodeos, cuando alguien est? dispuestos a matar beb?s con fines de lucro, ?a qu? m?s no estar?an dispuestos?

Existe mucho dinero que se obtiene de los abortos. Solo basta citar a Planned Parenthood que amasa un par de cientos de millones al a?o por esta pr?ctica. El gran jurado estim? que Gosnell ganaba cerca de US$ 1.8 millones al a?o, la mayor?a en efectivo, s?lo por los abortos realizados entre los per?odos de primer y segundo trimestre de embarazo. A??danle a esto, el dinero que obtuvo de los abortos en tercer trimestre, que son los m?s lucrativos e ilegales, los que realizaba los domingos en secreto con la asistencia de su esposa solamente. Y no olvidar los narc?ticos que recetaba, que podr?a sumar otro par de cientos de miles.

Gosnell estaba guiado por la codicia y a?n as? los grupos defensores del aborto lo protegieron, de otra manera la regulaci?n y supervisi?n m?dica ordinaria hubiera cerrado su negocio.

El Departamento de Salud de Pensilvania, al parecer, estaba de acuerdo. El gran jurado de Gosnell se?al? que este ?deliberadamente eligi? no hacer cumplir las leyes que permitir?an a los pacientes de las cl?nicas de aborto las mismas garant?as y calidad de seguros de asistencia sanitaria como los pacientes de otros proveedores de servicio m?dico. Hasta los salones de manicura en Pensilvania son controlados m?s de cerca por la seguridad del cliente?.

Una pared completa de nuestras oficinas en Population Research Institute-PRI est?n cubierta de las regulaciones promulgadas por el Health and Human Services-HHS (Ministerio de Salud y Servicios Humanos) de Estados Unidos, Occupational Safety and Health Administration-OSHA (una agencia del Departamento de Trabajo)? y el Department of Labor (Ministerio de Trabajo), lo que es obligatorio anunciar.? No he ingresado a la llamada ?Women?s Health Society?, as? se llamaba la cl?nica de Gosnell pero me aventurar?a a decir que sus paredes no tienen tales regulaciones.

Si el caso de Gosnell prueba algo es que a los abortistas angurrientos e inescrupulosos, de la profesi?n m?dica, les han otorgado las autorizaciones sanitarias y no ha habido ning?n control por mucho tiempo. Ni la ?National Abortion Federation? (Federaci?n Nacional del Aborto)? ni ning?n abortista individual pueden ser de confianza para tener control sobre s? mismos.

Las autoridades deber?an exigir a las cl?nicas de aborto que por lo menos presenten la debida documentaci?n y tengan equipos adecuados. Y que las normas se cumplan rigurosamente. Los inspectores deber?an aparecer en cada cl?nica abortista del pa?s todas las semanas, o incluso todos los d?as por los riesgos que se han hecho evidentes. Cualquier violaci?n, como sucede para cualquier otro negocio, deber?a ser motivo de clausura.

Los defensores del Aborto, NARAL y Planned Parenthood, seguramente protestar?n. Han desarrollado toda una maquinaria para proteger a cualquier abortista y denunciar?n cualquier control como si fuera una imposici?n de lo que ellos llaman leyes TRAP, que en ingl?s significa Targeted Regulation of Abortion Providers (Reglamento dirigido a los Proveedores de Aborto). Y luchar?n duro para evitar que tales leyes, una vez aprobadas, sean cumplidas.

Ellos saben, como nosotros ahora, que la regulaci?n m?dica razonable de las cl?nicas de aborto los pondr? al descubierto como los mataderos humanos que son, y amenazar?a la legalidad del aborto a demanda.

Debido a los cargos del gran jurado, que constan de m?s de 200 p?ginas, Kermit Gosnell est? ahora encerrado, sin derecho a fianza, acusado de la muerte de una paciente y de asesinar a siete beb?s nacidos vivos en su s?rdida cl?nica.

Pero cu?ntos Kemit Gosnell habr? en todo Estados Unidos desempe?ando su oficio macabro, evadiendo controles sanitarios debido al lobby de grupos ideol?gicos y a la cobard?a de las autoridades.

Y mientras tanto, mujeres y beb?s continuaran muriendo.

Nota: Si desea ver el reporte en un canal de Tv de EEUU, haga clic en http://www.myfoxphilly.com/dpp/
news/local_news/abortion-dr.-kermit-gosnell-arrested

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Steven W. Mosher es el Presidente de Population Research Institute.
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Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigaci?n en Poblaci?n (Population Research Institute), una organizaci?n sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblaci?n en el mundo.
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Publicado por mario.web @ 15:44
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