Martes, 31 de mayo de 2011

Se?or, desde mi ni?ez mis padres me han ense?ado a rezar, a orar, a recitar el Padre Nuestro y el Avemar?a y ha sido mi sustento espiritual hasta estos d?as.


Tambi?n he participado en grupos de la Parroquia, en cursos sobre Oraci?n y todo ello me ha enriquecido mi dimensi?n espiritual. He aprendido a leer tu palabra, a comprenderla y a escudri?arla, gracias a las ense?anzas que recib? de muchas personas, sacerdotes a quienes todav?a hoy sigo recordando por su dedicaci?n y disponibilidad, pero tambi?n a laicos, quienes con su ministerio me han brindado su tiempo y su conocimiento para ahondar en tu Palabra.

Luego, en la realidad de la vida, en las dificultades y pruebas que fui experimentando, empec? a sentir la divisi?n que ten?a en mi interior, entre lo que sab?a de tu Palabra y "vivir" tu Palabra con mis hermanos, familiares y con el ambiente que me rodeaba.

Sinceramente, entr? en un conflicto muy grande, porque comenzaron a aparecer por doquier mis contradicciones e inconsistencias. Me vi reflejado en San Pablo, sujeto a otra ley, la del pecado, haciendo lo que no quer?a y no haciendo lo que deseaba. Ahora que estoy hablando contigo, te digo que esto me deja preocupado. Cuando por diversas circunstancias, he dejado de leer y cumplir tu Palabra, he perdido la referencia: comenc? a deslizarme cada vez m?s hacia abajo. Cuando sin darme cuenta permit? que se diluyera el sentido del pecado, lo comet? y volv? a cometerlo y a?n mas: no he quedado perturbado! Pero, segu? desliz?ndome m?s abajo. Cuando las necesidades de las personas y sus llamadas de auxilio comenzaron a serme indiferentes, un d?a, lo recuerdo bien, me sent? realmente vac?o y acobardado.
Ayer, me prestaron un libro, el cual sostiene que la soluci?n a estos problemas es simplemente saber adorar. Se?or, as?steme e instr?yeme. Dime que significa la adoraci?n.

Hijo, cuando me encontr? con la mujer Cananea, ella estaba muy sedienta y Yo le ofrec? un manantial inagotable para calmar su sed. Le dije: Adora al Padre en Esp?ritu y en Verdad, porque El se complace y busca adoradores que lo hagan de esa manera.

No es nada dif?cil, simplemente escucha. Ahora est?s en el piso de un gran fondo oscuro. Si miras a los costados, sientes que te aprisionan las paredes que se achican segundo a segundo. Te sientes como atrapado y sin ninguna salida, te falta la luz, y no puedes huir ni correr. Est?s quieto, sin movimiento y muy r?gido. No temas. Comienza a adorar. Inclina tu cabeza hacia arriba, y ver?s lo ?nico que puedes percibir: un tenue rayo de sol. Este es el inicio. Esta luz te alcanza.

No preguntes nada, calla por un peque?o tiempo. S?lo mira hacia arriba. Mira y fija tu mirada a lo invisible, pero con fe y mucha confianza. El sol te alumbrar? un poco m?s y as? ver?s grandes cosas, a?n mayores de lo que han visto otras personas. Si?ntelo, El est? ah?, no busques su rostro porque es inescrutable. Escucha su murmullo, abre tu coraz?n ahora para que disfrutes su dulzura y misericordia. Ti?ndele la mano porque ha venido a estrechar su mano con la tuya y luego d?jate llevar. El te alzar? como en un soplo, vendar? tus heridas y se sentar? junto a ti sobre una roca.

Temblar?s ante su presencia, tus emociones se colmar?n de plenitud por su cercan?a, tus l?grimas caer?n a borbotones por la inmensa alegr?a que experimentar?s en su nube de gozo y felicidad. Ahora est?s con El. M?ralo, esc?chalo, pero no hables. El te entiende y te responder? tus interrogantes. S?lo disfruta en calma y quietud. Ensancha tu coraz?n y observa a tu alrededor. Percibe los colores, la nueva dimensi?n de las cosas, las flores que crecen, el agua que fecunda el desierto seco de lo que pisabas y entonces s?lo di: Gracias Padre! Nada m?s.

La adoraci?n es extasiarse con gozo y gratitud simplemente ante su Presencia, el silencio del lenguaje del Amor. Si por alg?n motivo tu alma se entristece, vuelve a la adoraci?n. El te necesita as?, humilde y confiado en creer que de nuevo vendr? cuando lo llames. No busques su rostro. Lo encontrar?s; en todas las cosas y personas que te rodean. Y cuando lo encuentres y tu amor se plasme en una oraci?n de alabanza, estar?s adorando. Y porque El as? lo prefiere, te volver? a buscar. Pero no lo olvides: d?jate hallar.


Publicado por mario.web @ 22:10
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