Mi?rcoles, 01 de junio de 2011
Meditaci?n que dirigi? Benedicto XVI en la plaza de la catedral de Bresanona, el domingo 10 de agosto, con motivo de la oraci?n mariana del ?ngelus.

Bresanona, 10 de agosto 2008.

Queridos hermanos y hermanas:

????????En el Evangelio de san Marcos hay un pasaje en el que se narra que, despu?s de d?as de estr?s, el Se?or dijo a los disc?pulos: "Venid conmigo a un lugar solitario y descansad un poco" (cf. Mc 6, 31). Y como la palabra de Cristo no est? nunca vinculada solamente al momento en que la pronuncia, he aplicado tambi?n a m? esta invitaci?n a los disc?pulos y he venido a este lugar hermoso y tranquilo para descansar un poco. Debo dar las gracias a mons. Egger y a todos sus colaboradores, a toda la ciudad de Bressanone y a la regi?n, porque me han preparado este lugar tranquilo en el que durante estas dos semanas he podido relajarme, pensar en Dios y pensar en los hombres, y as? recuperar nuevas fuerzas. ?Que Dios os lo pague!

????????Tendr?a que dar las gracias a muchas personas individuales, pero har? algo m?s sencillo: os encomiendo a todos a la bendici?n de Dios. ?l os conoce por nombre a cada uno de vosotros y su bendici?n alcanzar? a cada uno personalmente. Esto pido de coraz?n, y que este sea mi agradecimiento para todos vosotros.

????????El Evangelio de este domingo nos lleva, de este lugar de reposo, a la vida cotidiana. Narra c?mo, despu?s de la multiplicaci?n de los panes, el Se?or va a la monta?a para permanecer solo con el Padre. Entretanto, los disc?pulos est?n en el lago y con su m?sera barquita se esfuerzan en vano por dominar el viento contrario. Este episodio tal vez se le presenta al evangelista como una imagen de la Iglesia de su tiempo: c?mo esta barquita, que era la Iglesia de entonces, se hallaba en el viento contrario de la historia y c?mo parec?a que el Se?or la hab?a olvidado. Tambi?n nosotros podemos ver all? una imagen de la Iglesia de nuestro tiempo, que en muchas partes de la tierra fatiga por avanzar a pesar del viento contrario y parece que el Se?or est? muy lejos. Pero el Evangelio nos da respuesta, consolaci?n y ?nimo y al mismo tiempo nos indica un camino. En efecto nos dice: s?, es verdad, el Se?or est? junto al Padre, pero precisamente por eso no est? lejos, sino que ve a cada uno, porque quien est? con Dios no se marcha, sino que est? junto al pr?jimo. Y, en realidad, el Se?or los ve y en el momento oportuno va hacia ellos. Y cuando Pedro, yendo a su encuentro corre el riesgo de ahogarse, ?l lo toma de la mano y lo pone a salvo, en la barca. El Se?or tambi?n a nosotros nos toma continuamente de la mano: lo hace mediante la belleza de un domingo, mediante la liturgia solemne, en la oraci?n con la que nos dirigimos a ?l, en el encuentro con la palabra de Dios, en m?ltiples situaciones de la vida diaria. ?l nos toma de la mano. Y s?lo si nosotros agarramos la mano del Se?or, si nos dejamos guiar por ?l, nuestro camino ser? justo y bueno.

????????Por esto queremos rezarle, para que logremos encontrar siempre nuevamente su mano. Y al mismo tiempo esto implica una exhortaci?n: que en su nombre, tendamos nuestra mano a los dem?s, a los que tienen necesidad, para guiarlos a trav?s de las aguas de nuestra historia.

????????En estos d?as, queridos amigos, he vuelto a pensar tambi?n en la experiencia que viv? en Sydney, donde encontr? los rostros alegres de tantos muchachos y muchachas de todas las partes del mundo. Y as? ha madurado en m? una reflexi?n sobre este acontecimiento que quisiera compartir con vosotros. En la gran metr?poli de la joven naci?n australiana aquellos j?venes fueron un signo de alegr?a aut?ntica, a veces rumorosa pero siempre pac?fica y positiva. A pesar de que fueron tantos, no causaron des?rdenes ni ning?n da?o. Para estar alegres no necesitaron recurrir a modos descomedidos y violentos, al alcohol y a sustancias estupefacientes. Reinaba en ellos la alegr?a de encontrase y descubrir juntos un mundo nuevo. ?C?mo no hacer una comparaci?n con sus coet?neos que, en busca de falsas evasiones, consuman experiencias degradantes que desembocan no raramente en tragedias desconcertantes? Este es un producto t?pico de la llamada actualmente "sociedad del bienestar" que, para colmar un vac?o interior y el aburrimiento que lo acompa?a, induce a probar experiencias nuevas, m?s emocionantes, m?s "extremas". Incluso las vacaciones corren as? el riesgo de disiparse siguiendo en vano espejismos de placer. Pero de este modo el esp?ritu no reposa, el coraz?n no experimenta alegr?a y no halla paz, al contrario, termina por estar todav?a m?s cansado y triste que antes. Me he referido a los j?venes, porque son los m?s sedientos de vida y experiencias nuevas, y por ello tambi?n los que corren mayor riesgo. Pero la reflexi?n vale para todos nosotros: la persona humana se regenera verdaderamente s?lo en la relaci?n con Dios, y a Dios se le encuentra aprendiendo a escuchar su voz en la quietud interior y en el silencio (cf. 1 R 19, 12).

????????Recemos para que en una sociedad en la que se corre cada vez m?s, las vacaciones sean d?as de verdadera distensi?n durante los cuales se sepa sacar momentos para el recogimiento y la oraci?n, indispensables para encontrarse profundamente a s? mismos y a los dem?s. Lo pedimos por intercesi?n de Mar?a sant?sima, Virgen del silencio y de la escucha.


Publicado por mario.web @ 9:47
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