Mi?rcoles, 01 de junio de 2011
El mi?rcoles 6 de agosto, el Papa Benedicto XVI, que estaba pasando unos d?as de descanso en el seminario de la di?cesis de Bolzano-Bressanone, mantuvo un encuentro con el clero y seminaristas de la di?cesis en la catedral, que revisti? la forma de coloquio.

Bolzano-Bressanone, 6 agosto 2008

El Papa respondi? a las preguntas de cinco sacerdotes y un seminarista (cuatro en alem?n y dos en italiano). Esta es la trascripci?n.

Santo Padre, me llamo Michael Horrer y soy seminarista. Con ocasi?n de la XXIII Jornada mundial de la juventud, celebrada en Sydney, Australia, en la que particip? juntamente con otros j?venes de nuestra di?cesis, usted reafirm? continuamente a los cuatrocientos mil j?venes presentes la importancia de la obra del Esp?ritu Santo en nosotros, los j?venes, y en la Iglesia. El tema de la Jornada era: "Recibir?is la fuerza del Esp?ritu Santo, que vendr? sobre vosotros, y ser?is mis testigos" (Hch 1, 8). Hemos regresado fortalecidos por el Esp?ritu Santo y por sus palabras. Le pregunto: ?C?mo podemos vivir concretamente en nuestra vida diaria los dones del Esp?ritu Santo y testimoniarlos a los dem?s, de modo que tambi?n nuestros parientes, amigos y conocidos experimenten la fuerza del Esp?ritu Santo y as? podamos cumplir nuestra misi?n de testigos de Cristo? ?Qu? nos aconseja para lograr que nuestra di?cesis siga siendo joven a pesar del envejecimiento del clero, y para que permanezca abierta a la acci?n del Esp?ritu de Dios, que gu?a a la Iglesia?

????????Gracias por su pregunta. Me alegra ver un seminarista, un candidato al sacerdocio de esta di?cesis, en cuyo rostro puedo descubrir, en cierto sentido, el rostro joven de la di?cesis. Asimismo, me alegra saber que usted, juntamente con otros, estuvo en Sydney, donde en una gran fiesta de la fe experimentamos juntos precisamente la juventud de la Iglesia. Tambi?n para los australianos fue una gran experiencia. Al inicio miraban esta Jornada mundial de la juventud con gran escepticismo, porque como es obvio implicar?a muchas dificultades para su vida diaria, muchas molestias, como por ejemplo para el tr?fico, etc. Pero al final, como hemos visto tambi?n en los medios de comunicaci?n social, cuyos prejuicios fueron desapareciendo poco a poco, todos se sintieron implicados en ese clima de alegr?a y de fe. Vieron que los j?venes vienen y no crean problemas de seguridad ni de ning?n otro tipo, sino que saben estar juntos con alegr?a. Tambi?n vieron que hoy la fe es una fuerza presente; que es una fuerza capaz de dar la orientaci?n correcta a las personas. Por eso, fue un tiempo en que sentimos realmente el soplo del Esp?ritu Santo, que barre los prejuicios, que hace entender a los hombres que aqu? encontramos lo que nos interesa realmente, que esta es la direcci?n que debemos tomar, que as? se puede vivir, que as? nos abrimos al futuro.

????????Usted ha dicho, con raz?n, que fue un tiempo fuerte, del que hemos tra?do a casa una llamita. Ahora bien, en la vida diaria es mucho m?s dif?cil percibir concretamente la acci?n del Esp?ritu Santo o incluso ser personalmente un medio para que ?l pueda estar presente, para que se realice aquel soplo que barre los prejuicios del tiempo, que en medio de la oscuridad crea la luz y nos hace sentir que la fe no s?lo tiene un futuro, sino que es el futuro.

?????????C?mo podemos realizar eso? Ciertamente, nosotros solos no somos capaces. Al final, es el Se?or quien nos ayuda, pero nosotros debemos ser instrumentos disponibles. Yo dir?a simplemente: nadie puede dar lo que no posee ?l mismo, es decir, no podemos transmitir el Esp?ritu Santo de modo eficaz, hacerlo perceptible, si nosotros mismos no estamos cerca de ?l. Precisamente por eso creo que lo m?s importante es que nosotros mismos permanezcamos, por decirlo as?, en el radio del soplo del Esp?ritu Santo, en contacto con ?l. S?lo si somos tocados continuamente en nuestro interior por el Esp?ritu Santo, s?lo si ?l est? presente en nosotros, podemos tambi?n nosotros transmitirlo a los dem?s. Entonces ?l nos da ideas creativas, sugiri?ndonos c?mo actuar. Nos da ideas que no se pueden programar, sino que surgen en la situaci?n misma, porque all? est? actuando el Esp?ritu Santo. As? pues, el primer punto es: nosotros mismos debemos permanecer en el radio del soplo del Esp?ritu Santo.

????????El Evangelio de san Juan nos cuenta que, despu?s de la Resurrecci?n, el Se?or se aparece a los disc?pulos, sopla sobre ellos y les dice: "Recibid el Esp?ritu Santo" (Jn 20, 22). Se trata de un texto paralelo al del G?nesis, donde Dios sopla sobre el polvo de la tierra y este cobra vida, convirti?ndose en hombre. Ahora bien, el hombre, interiormente oscurecido y medio muerto, recibe de nuevo el soplo de Cristo, y este soplo de Dios que le da una nueva dimensi?n de vida, le da la vida con el Esp?ritu Santo.

????????As? pues, podemos decir que el Esp?ritu Santo es el soplo de Jesucristo, y nosotros, en cierto sentido, debemos pedir a Cristo que sople siempre sobre nosotros a fin de que ese soplo sea vivo y fuerte en nosotros, y act?e en el mundo. Eso significa, por tanto, que debemos mantenernos cerca de Cristo. Lo hacemos meditando en su Palabra. Sabemos que el autor principal de la Sagrada Escritura es el Esp?ritu Santo. Cuando a trav?s de ella hablamos con Dios, cuando en ella no buscamos s?lo el pasado sino verdaderamente al Se?or presente que nos habla, entonces es como si nos encontr?ramos -como dije tambi?n en Australia- paseando en el jard?n del Esp?ritu Santo: nosotros hablamos con ?l y ?l habla con nosotros. Aprender a ser de casa en este ?mbito, en el ?mbito de la palabra de Dios, es muy importante, pues en cierto sentido nos introduce en el soplo de Dios.

????????Luego, naturalmente, este escuchar, este caminar en el ?mbito de la Palabra, debe convertirse en una respuesta, una respuesta en la oraci?n, en el contacto con Cristo. Y, como es obvio, ante todo en el santo sacramento de la Eucarist?a, en el que ?l sale a nuestro encuentro y entra en nosotros, casi se funde con nosotros. Pero tambi?n en el sacramento de la Penitencia, que siempre nos purifica, nos lava y elimina las oscuridades que la vida diaria pone en nosotros.

????????En pocas palabras, una vida con Cristo en el Esp?ritu Santo, en la palabra de Dios y en la comuni?n de la Iglesia, en su comunidad viva. San Agust?n dijo: "Si quieres el Esp?ritu de Dios, debes estar en el Cuerpo de Cristo". El Cuerpo m?stico de Cristo es el ?mbito de su Esp?ritu.

????????Todo esto deber?a marcar el desarrollo de nuestra jornada, de modo que sea una jornada estructurada, un d?a en el que Dios siempre tenga acceso a nosotros, en que estemos continuamente en contacto con Cristo, en que precisamente por eso recibamos continuamente el soplo del Esp?ritu Santo. Si hacemos esto, si no somos demasiado perezosos, indisciplinados o indolentes, entonces nos suceder? algo, entonces nuestra jornada tomar? una forma, entonces nuestra vida misma tomar? una forma en ella y esta luz emanar? de nosotros sin que tengamos que ponernos a pensar demasiado, sin que tengamos que adoptar un modo de actuar -por decirlo as?- "propagand?stico", pues vendr? por s? mismo, dado que refleja nuestro esp?ritu.

????????A esa dimensi?n yo a?adir?a una segunda, l?gicamente relacionada con la primera: si vivimos con Cristo, tambi?n las cosas humanas nos saldr?n bien. En efecto, la fe no implica s?lo un aspecto sobrenatural; adem?s, reconstruye al hombre, devolvi?ndolo a su humanidad, como lo muestra el paralelo entre el G?nesis y el cap?tulo 20 del Evangelio de san Juan. La fe se basa precisamente en la virtudes naturales: la honradez, la alegr?a, la disponibilidad a escuchar al pr?jimo, la capacidad de perdonar, la generosidad, la bondad, la cordialidad entre las personas.

????????Estas virtudes humanas indican que la fe est? realmente presente, que verdaderamente estamos con Cristo. Y creo que, tambi?n por lo que se refiere a nosotros mismos, deber?amos poner mucha atenci?n en esto: hacer que madure en nosotros la aut?ntica humanidad, porque la fe implica la plena realizaci?n del ser humano, de la humanidad. Deber?amos poner mucha atenci?n en realizar bien y de modo correcto nuestros deberes humanos: en la profesi?n, en el respeto al pr?jimo, preocup?ndonos de los dem?s, que es el mejor modo de preocuparnos de nosotros mismos, pues pensar en el pr?jimo es el mejor modo de pensar en nosotros mismos.

????????De aqu? nacen luego las iniciativas que no se pueden programar: las comunidades de oraci?n, las comunidades que leen juntas la Biblia o tambi?n la ayuda efectiva a los necesitados, a los que atraviesan dificultades, a los marginados, a los enfermos, a los discapacitados, y muchas otras m?s... As? se nos abren los ojos para ver nuestras capacidades personales, para poner en marcha otras iniciativas y saber infundir en los dem?s la valent?a de hacer lo mismo. Precisamente estas obras humanas nos fortalecen, poni?ndonos nuevamente, de alg?n modo, en contacto con el Esp?ritu de Dios.

????????El gran maestre de los Caballeros de la Orden de Malta en Roma me cont? que en Navidad fue, con algunos j?venes, a la estaci?n para llevar algo de Navidad a las personas abandonadas. Cuando se retiraba, escuch? que uno de los j?venes le dec?a a otro: "Esto es m?s fuerte que la discoteca. Esto es realmente hermoso, pues puedo hacer algo por los dem?s". Estas son las iniciativas que el Esp?ritu Santo suscita en nosotros. Sin muchas palabras, nos hacen sentir la fuerza del Esp?ritu. As? prestamos atenci?n a Cristo.

????????Tal vez he dicho pocas cosas concretas, pero creo que lo m?s importante es que, ante todo, nuestra vida est? orientada hacia el Esp?ritu Santo, para que vivamos en el ?mbito del Esp?ritu, en el Cuerpo de Cristo, y que luego, a partir de esto, experimentemos la humanizaci?n, cultivemos las sencillas virtudes humanas y as? aprendamos a ser buenos en el sentido m?s amplio de la palabra. De este modo se adquiere sensibilidad para las iniciativas de bien que luego naturalmente desarrollan una fuerza misionera y, en cierto sentido, preparan el momento en que resulta sensato y comprensible hablar de Cristo y de nuestra fe.

Santo Padre, me llamo Willibald Hopfgartner. Soy franciscano y trabajo en la escuela y en varios ?mbitos de la direcci?n de la Orden. En su discurso de Ratisbona, usted subray? el v?nculo sustancial que existe entre el Esp?ritu Santo y la raz?n humana. Por otro lado, usted siempre ha puesto de relieve la importancia del arte y de la belleza, de la est?tica. Entonces, adem?s del di?logo conceptual sobre Dios (en teolog?a), ?no se deber?a reafirmar siempre la experiencia est?tica de la fe en el ?mbito de la Iglesia, para el anuncio y la liturgia?

????????Gracias. S?, creo que las dos cosas van unidas: la raz?n, la precisi?n, la honradez de la reflexi?n sobre la verdad, y la belleza. Una raz?n que de alg?n modo quisiera despojarse de la belleza, quedar?a mermada, ser?a una raz?n ciega. S?lo las dos cosas unidas forman el conjunto, y para la fe esta uni?n es importante. La fe debe afrontar continuamente los desaf?os del pensamiento de esta ?poca, para que no parezca una especie de leyenda irracional que nosotros mantenemos viva, sino que sea realmente una respuesta a los grandes interrogantes; para que no sea s?lo una costumbre, sino verdad, como dijo una vez Tertuliano.

????????San Pedro, en su primera carta, escribi? aquella frase que los te?logos de la Edad Media tomaron como legitimaci?n, casi como encargo para su labor teol?gica: "Estad siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida raz?n de vuestra esperanza" (1 P 3, 15). Apolog?a del logos de la esperanza, es decir, transformar el logos, la raz?n de la esperanza en apolog?a, en respuesta a los hombres. Evidentemente, san Pedro estaba convencido de que la fe era logos, de que era una raz?n, una luz que proviene de la Raz?n creadora, y no una mezcla, fruto de nuestro pensamiento. Precisamente por eso es universal; por eso puede ser comunicada a todos.

????????Este Logos creador no es s?lo un logos t?cnico -sobre este aspecto volveremos en otra respuesta-; es amplio, es un logos que es amor y que, por tanto, puede expresarse en la belleza y en el bien. En realidad, ya he dicho en otra ocasi?n que para m? el arte y los santos son la mayor apolog?a de nuestra fe. Los argumentos aducidos por la raz?n son muy importantes, y no se puede renunciar a ellos; pero luego, a pesar de ellos, sigue existiendo el disenso.

????????En cambio, al contemplar a los santos, esta gran estela luminosa con la que Dios ha atravesado la historia, vemos que all? hay verdaderamente una fuerza del bien que resiste al paso de los milenios, all? est? realmente la luz de luz. Del mismo modo, al contemplar las bellezas creadas por la fe, constatamos que son sencillamente la prueba viva de la fe. Esta hermosa catedral es un anuncio vivo. Ella misma nos habla y, partiendo de la belleza de la catedral, logramos anunciar de una forma visible a Dios, a Cristo y todos sus misterios: aqu? han tomado forma y nos miran.

????????Todas las grandes obras de arte, todas las catedrales -las catedrales g?ticas y las espl?ndidas iglesias barrocas-, son un signo luminoso de Dios y, por ello, una manifestaci?n, una epifan?a de Dios. En el cristianismo se trata precisamente de esta epifan?a: Dios se hizo una velada Epifan?a, aparece y resplandece.

????????Acabamos de escuchar el ?rgano en todo su esplendor. Yo creo que la gran m?sica que naci? en la Iglesia sirve para hacer audible y perceptible la verdad de nuestra fe, desde el canto gregoriano hasta la m?sica de las catedrales, con Palestrina y su ?poca, Bach, Mozart, Bruckner, y otros muchos. Al escuchar todas estas obras -las Pasiones de Bach, su Misa en si bemol, y las grandes composiciones espirituales de la polifon?a del siglo XVI, de la escuela vienesa, de toda la m?sica, incluso de compositores menos famosos- inmediatamente sentimos: ?es verdad! Donde nacen obras de este tipo, est? la Verdad. Sin una intuici?n que descubre el verdadero centro creador del mundo, no puede nacer esa belleza.

????????Por eso, creo que siempre deber?amos procurar que ambas cosas vayan unidas, que est?n juntas. Cuando, en nuestra ?poca, discutimos sobre la racionalidad de la fe, discutimos precisamente del hecho de que la raz?n no acaba donde acaban los descubrimientos experimentales, no acaba en el positivismo. La teor?a del evolucionismo ve la verdad, pero s?lo ve la mitad de esa verdad. No ve que detr?s est? el Esp?ritu de la creaci?n.

????????Nosotros luchamos para que se ampl?e la raz?n y, por tanto, para una raz?n que est? abierta tambi?n a la belleza, de modo que no deba dejarla aparte como algo totalmente diverso e irracional. El arte cristiano es un arte racional -pensemos en el arte g?tico o en la gran m?sica, o incluso en nuestro arte barroco-, pero es expresi?n art?stica de una raz?n muy amplia, en la que el coraz?n y la raz?n se encuentran. Esta es la cuesti?n. A mi parecer, esto es, de alg?n modo, la prueba de la verdad del cristianismo: el coraz?n y la raz?n se encuentran, la belleza y la verdad se tocan. Y cuanto m?s logremos nosotros mismos vivir en la belleza de la verdad, tanto m?s la fe podr? volver a ser creativa tambi?n en nuestro tiempo y a expresarse de forma art?stica convincente.

????????As? pues, querido padre Hopfgartner, gracias por su pregunta. Tratemos de hacer que las dos categor?as, la est?tica y la no?tica, est?n unidas, y que en esta gran amplitud se manifieste la integridad y la profundidad de nuestra fe.

Santo Padre, soy don Willi Fusaro, tengo 42 a?os y estoy enfermo desde el a?o de mi ordenaci?n sacerdotal. Fui ordenado en junio de 1991. Luego, en septiembre de ese mismo a?o me diagnosticaron esclerosis m?ltiple. Soy cooperador parroquial en la parroquia del Corpus Christi de Bolzano. Me impresion? mucho la figura del Papa Juan Pablo II, sobre todo en el ?ltimo tiempo de su pontificado, cuando llevaba con valent?a y humildad, ante el mundo entero, su debilidad humana. Dado que usted estuvo muy cerca de su amado predecesor, y de acuerdo con su experiencia personal, ?qu? palabras me puede comunicar, nos puede comunicar a todos, para ayudar realmente a los sacerdotes ancianos y enfermos a vivir bien y fructuosamente su sacerdocio en el presbiterio y en la comunidad cristiana? Muchas gracias.

????????Gracias, padre. Para m? las dos partes del pontificado del Papa Juan Pablo II son igualmente importantes. En la primera parte lo vimos como gigante de la fe: con una valent?a incre?ble, con una fuerza extraordinaria, con una verdadera alegr?a de la fe, con una gran lucidez, llev? hasta los confines de la tierra el mensaje del Evangelio. Habl? con todos, abri? nuevos caminos con los Movimientos, con el di?logo interreligioso, con los encuentros ecum?nicos, con la profundizaci?n de la escucha de la palabra de Dios, con todo, con su amor a la sagrada liturgia. Realmente, podemos decir que hizo caer no los muros de Jeric?, sino los muros entre dos mundos, precisamente con la fuerza de su fe. Este testimonio sigue siendo inolvidable, sigue siendo una luz para este nuevo milenio.

????????Ahora bien, para m? sus ?ltimos a?os de pontificado no tuvieron una importancia menor, por el testimonio humilde de su pasi?n. ?C?mo llev? la cruz del Se?or ante todos nosotros y realiz? las palabras del Se?or: "Seguidme, llevando la cruz juntamente conmigo y sigui?ndome a m?"! Esta humildad, esta paciencia con la que acept? casi la destrucci?n de su cuerpo, la incapacidad cada vez mayor de usar la palabra, ?l que hab?a sido maestro de la palabra. Y as?, creo yo, nos mostr? visiblemente la verdad profunda de que el Se?or nos redimi? con su cruz, con la Pasi?n, como acto supremo de su amor. Nos mostr? que el sufrimiento no es s?lo un "no", algo negativo, la falta de algo, sino que es una realidad positiva; que el sufrimiento aceptado por amor a Cristo, por amor a Dios y a los dem?s, es una fuerza redentora, una fuerza de amor y no menos poderosa que los grandes actos que hab?a realizado en la primera parte de su pontificado. Nos ense?? un nuevo amor a los que sufren y nos hizo comprender lo que quiere decir: "en la cruz y por la cruz hemos sido salvados".

????????Tambi?n en la vida del Se?or tenemos estos dos aspectos. La primera parte, en la que ense?a la alegr?a del reino de Dios, da sus dones a los hombres; y luego, en la segunda parte, el sumergirse en la Pasi?n, hasta el ?ltimo grito en la cruz. Precisamente as? nos ense?? qui?n es Dios, que Dios es amor y que, al identificarse con nuestro sufrimiento de seres humanos, nos toma en sus manos y nos sumerge en su amor, y s?lo el amor es el ba?o de redenci?n, de purificaci?n y de un nuevo nacimiento.

????????Por eso, me parece que todos nosotros -siempre en un mundo que vive de activismo, de juventud, de ser joven, fuerte, hermoso, de lograr hacer grandes cosas- debemos aprender la verdad del amor que se convierte en pasi?n y precisamente as? redime al hombre y lo une a Dios amor.

????????Por consiguiente, quiero dar las gracias a todos los que aceptan el sufrimiento, a los que sufren con el Se?or. Y quiero animar a todos a tener un coraz?n abierto a los que sufren, a los ancianos, para comprender que precisamente su pasi?n es una fuente de renovaci?n para la humanidad y crea en nosotros amor, nos une al Se?or. Pero, al final, siempre es dif?cil sufrir.

????????Recuerdo a la hermana del cardenal Mayer: estaba muy enferma, y, cuando perd?a la paciencia, ?l le dec?a: "Mira, t? est?s ahora con el Se?or". Y ella le respond?a: "Para ti es f?cil decir eso, porque t? est?s sano, pero yo estoy en la pasi?n". Es verdad; en la pasi?n verdadera siempre resulta dif?cil unirse realmente al Se?or y permanecer en esta disposici?n de uni?n con el Se?or doliente.

????????Oremos, pues, por todos los que sufren y hagamos lo que est? de nuestra parte para ayudarles; mostremos nuestra gratitud por su sufrimiento y ayud?mosles en la medida en que podamos, con gran respeto por el valor de la vida humana, precisamente de la vida que sufre hasta el final. Y este es un mensaje fundamental del cristianismo, que viene de la teolog?a de la cruz: que el sufrimiento, la pasi?n, es presencia del amor de Cristo, es desaf?o para nosotros a unirnos a su Pasi?n.

????????Debemos amar a los que sufren, no s?lo con palabras, sino con toda nuestra acci?n y nuestro compromiso. S?lo as? somos cristianos realmente. En mi enc?clica Spe salvi escrib? que la capacidad de aceptar el sufrimiento y a los que sufren es la medida de la humanidad que se posee (cf. Spe salvi, 38). Donde falta esta capacidad, el hombre queda limitado, redimensionado. Por tanto, oremos al Se?or para que nos ayude en nuestro sufrimiento y nos impulse a estar cerca de todos los que sufren en este mundo.

Santo Padre, me llamo Karl Golser. Soy profesor de teolog?a moral aqu?, en Bressanone, y tambi?n director del Instituto para la justicia, la paz y la tutela de la creaci?n; tambi?n soy can?nigo. Me complace recordar el tiempo en que pude trabajar con usted en la Congregaci?n para la doctrina de la fe. Como usted sabe, la Iglesia cat?lica ha forjado profundamente la historia y la cultura de nuestro pa?s. Sin embargo, hoy, a veces tenemos la sensaci?n de que, como Iglesia, en cierto sentido nos hemos retirado a la sacrist?a. Las declaraciones del magisterio pontificio sobre las grandes cuestiones sociales no encuentran el debido eco en las parroquias y en las comunidades eclesiales. Aqu?, en Alto Adige, por ejemplo, las autoridades y muchas asociaciones dedican mucha atenci?n a los problemas ambientales y de modo especial a los cambios clim?ticos: los temas principales son el derretimiento de los glaciares, los desprendimientos de tierra en las monta?as, los problemas del coste de la energ?a, el tr?fico y la contaminaci?n atmosf?rica. Son muchas las iniciativas en favor de la tutela del ambiente. Sin embargo, para la mayor parte de nuestros fieles esto tiene poca relaci?n con la fe. ?Qu? podemos hacer para llevar m?s a la vida de las comunidades cristianas el sentido de responsabilidad con respecto a la creaci?n? ?C?mo podemos llegar a ver cada vez m?s unidas la Creaci?n y la Redenci?n? ?C?mo podemos vivir de modo ejemplar un estilo de vida cristiano, que sea duradero? Y ?c?mo unirlo a una calidad de vida que sea atractiva para todos los hombres de nuestra tierra?

????????Muchas gracias por su pregunta, querido profesor Golser. Seguramente usted podr?a responder mucho mejor que yo a esas cuestiones, pero a pesar de ello tratar? de decir algo. Usted ha tocado el tema de la Creaci?n y de la Redenci?n. Yo creo que es necesario poner nuevamente de relieve este v?nculo inseparable. En las ?ltimas d?cadas, la doctrina de la Creaci?n casi hab?a desaparecido de la teolog?a, casi era imperceptible. Ahora nos damos cuenta de los da?os que derivan de esa actitud. El Redentor es el Creador, y si nosotros no anunciamos a Dios en toda su grandeza, de Creador y de Redentor, quitamos valor tambi?n a la Redenci?n.

????????En efecto, si Dios no tiene nada que decir en la creaci?n; si es relegado s?lo a un ?mbito de la historia, ?c?mo puede comprender realmente toda nuestra vida? ?C?mo podr? traer verdaderamente la salvaci?n para el hombre en su integridad y para el mundo en su totalidad? Por eso, para m?, la renovaci?n de la doctrina de la Creaci?n y una nueva comprensi?n de la inseparabilidad de la Creaci?n y la Redenci?n reviste una grand?sima importancia. Debemos reconocer de nuevo que ?l es el creator Spiritus, la Raz?n que es el principio y de la que todo nace y de la que nuestra raz?n no es m?s que una chispa. Y es ?l, el Creador mismo, quien tambi?n entr? en la historia y puede entrar en la historia y actuar en ella precisamente porque ?l es el Dios del conjunto y no s?lo de una parte.

????????Si reconocemos esto, se seguir? obviamente que la Redenci?n, el ser cristianos, es decir, sencillamente la fe cristiana, implican siempre y de cualquier forma tambi?n responsabilidad con respecto a la creaci?n. Hace veinte o treinta a?os se acusaba a los cristianos -no s? si se les sigue acusando de esto- de que eran los verdaderos responsables de la destrucci?n de la creaci?n, porque las palabras del G?nesis -"someted la tierra"- habr?an llevado a una arrogancia con respecto a la creaci?n, cuyas consecuencias nosotros sufrimos hoy.

????????Creo que debemos esforzarnos de nuevo por ver toda la falsedad que encierra esa acusaci?n: a la vez que la tierra se consideraba creaci?n de Dios, la tarea de "someterla" nunca se entendi? como una orden de hacerla esclava, sino m?s bien como la tarea de ser custodios de la creaci?n y de desarrollar sus dones, de colaborar nosotros mismos activamente en la obra de Dios, en la evoluci?n que ?l ha puesto en el mundo, de forma que los dones de la creaci?n sean valorados y no pisoteados y destruidos.

????????Si pensamos en lo que ha surgido en torno a los monasterios; si vemos c?mo en esos lugares han surgido y siguen surgiendo peque?os para?sos, oasis de la creaci?n, resulta evidente que todo eso no son s?lo palabras. Donde la palabra del Creador se ha entendido de modo correcto, donde ha habido vida con el Creador redentor, all? las personas se han comprometido en la tutela de la creaci?n y no en su destrucci?n.

????????En este contexto se puede citar el cap?tulo 8 de la carta a los Romanos, donde se dice que la creaci?n sufre y gime por la sumisi?n en que se encuentra y que espera la revelaci?n de los hijos de Dios: se sentir? liberada cuando vengan criaturas, hombres que son hijos de Dios y que la tratar?n desde Dios. Yo creo que es precisamente esto lo que nosotros podemos constatar como realidad: la creaci?n gime -lo percibimos, casi lo sentimos- y espera personas humanas que la miren desde Dios.

????????El consumo brutal de la creaci?n comienza donde no est? Dios, donde la materia es s?lo material para nosotros, donde nosotros mismos somos las ?ltimas instancias, donde el conjunto es simplemente una propiedad nuestra y el consumo es s?lo para nosotros mismos. El derroche de la creaci?n comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que s?lo nos vemos a nosotros mismos; comienza donde no existe ya ninguna dimensi?n de la vida m?s all? de la muerte, donde en esta vida debemos acapararlo todo y poseer la vida de la forma m?s intensa posible, donde debemos poseer todo lo que es posible poseer.

????????Por tanto, yo creo que s?lo se pueden realizar y desarrollar, comprender y vivir, instancias verdaderas y eficaces contra el derroche y la destrucci?n de la creaci?n donde la creaci?n se considera desde Dios, donde la vida se considera desde Dios y tiene dimensiones mayores, en la responsabilidad ante Dios. Un d?a Dios nos dar? la vida en plenitud, y ya no nos ser? quitada: al dar la vida, nosotros la recibimos.

????????As?, yo creo que debemos esforzarnos con todos los medios que tenemos por presentar la fe en p?blico, especialmente donde ya hay sensibilidad respecto de ella. Y pienso que la sensaci?n de que el mundo se nos est? escapando -porque somos nosotros mismos los que lo estamos expulsando- y el sentirnos agobiados por los problemas de la creaci?n, precisamente esto nos brinda una ocasi?n propicia para hablar p?blicamente de nuestra fe y hacer que se la considere como una instancia que propone. En efecto, no se trata s?lo de encontrar t?cnicas que prevengan los da?os, aunque es importante descubrir energ?as alternativas y otras cosas. Todo eso no bastar? si nosotros mismos no asumimos un nuevo estilo de vida, una disciplina, hecha tambi?n de renuncias; una disciplina que nos obligue a reconocer a los dem?s, a los que pertenece la creaci?n tanto como a nosotros, los que m?s f?cilmente podemos disponer de ella; una disciplina de la responsabilidad con respecto al futuro de los dem?s y a nuestro mismo futuro, porque es responsabilidad ante Aquel que es nuestro Juez y, en cuanto Juez, tambi?n nuestro Redentor, pero tambi?n es verdaderamente nuestro Juez.

????????Por consiguiente, creo que es necesario poner siempre juntas las dos dimensiones -la Creaci?n y la Redenci?n, la vida terrena y la vida eterna, la responsabilidad con respecto a la creaci?n y la responsabilidad con respecto a los dem?s y con respecto al futuro-, y que tenemos la tarea de intervenir as?, de manera clara y decidida, en la opini?n p?blica. Para que se nos escuche, al mismo tiempo debemos demostrar con nuestro ejemplo, con nuestro propio estilo de vida, que estamos hablando de un mensaje en el que nosotros mismos creemos y seg?n el cual se puede vivir. Y pedimos al Se?or que nos ayude a todos a vivir la fe, la responsabilidad de la fe, de tal manera que nuestro estilo de vida se transforme en testimonio; y que nos ayude a hablar de tal manera que nuestras palabras transmitan de modo cre?ble la fe como orientaci?n en nuestro tiempo.

Santo Padre, me llamo Franz Pixner y soy p?rroco de dos grandes parroquias. Yo mismo y muchos otros sacerdotes, e incluso laicos, estamos preocupados por el aumento creciente del trabajo pastoral, entre otras causas por las unidades pastorales que se est?n creando: la fuerte presi?n del trabajo, la falta de reconocimiento, las dificultades con respecto al Magisterio, la soledad, la disminuci?n del n?mero de sacerdotes, pero tambi?n de las comunidades de fieles. Muchos se preguntan qu? nos est? pidiendo Dios en esta situaci?n y de qu? modo el Esp?ritu Santo quiere animarnos. En este contexto surgen preguntas, por ejemplo con respecto al celibato de los sacerdotes; a la ordenaci?n sacerdotal de "viri probati"; a la implicaci?n de los carismas, especialmente de los carismas de las mujeres, en la pastoral; al encargo a colaboradoras y colaboradores formados en teolog?a para conferir el bautismo y tener homil?as. Tambi?n se plantea la pregunta de c?mo podemos los sacerdotes, ante los nuevos desaf?os, ayudarnos mutuamente en una comunidad fraterna, y esto en los diversos niveles de di?cesis, decanato, unidad pastoral y parroquia.

????????Querido decano, ha planteado usted una serie de preguntas que ocupan y preocupan a los pastores y a todos nosotros en esta ?poca. Ciertamente, usted es consciente de que yo no puedo dar una respuesta a todo en este momento. Me imagino que usted habr? reflexionado con frecuencia en todo esto tambi?n en di?logo con el obispo, y nosotros por nuestra parte hablamos de ello en los S?nodos de los obispos. A mi parecer, todos necesitamos mantener este di?logo entre nosotros, el di?logo de la fe y de la responsabilidad, para encontrar el camino correcto en este tiempo dif?cil, en muchos aspectos, para la fe y arduo para los sacerdotes. Nadie tiene una receta pronta. Todos juntos la estamos buscando.

????????Con esta reserva, es decir, que juntamente con todos vosotros yo me encuentro en este proceso de esfuerzo y de lucha interior, tratar? de decir unas palabras al respecto, como parte de un di?logo m?s amplio.

????????En mi respuesta, quiero tratar dos aspectos fundamentales. Por una parte, el hecho de que el sacerdote es insustituible, as? como el significado y el modo del ministerio sacerdotal hoy; por otra -y esto hoy resalta m?s que antes- la multiplicidad de los carismas y el hecho de que todos juntos son Iglesia, edifican la Iglesia y, por esto, debemos esforzarnos por suscitar los carismas, debemos cuidar este conjunto vivo que luego sostiene tambi?n al sacerdote. ?l sostiene a los dem?s, y los dem?s lo sostienen a ?l. Solamente en este conjunto complejo y variado la Iglesia puede crecer hoy y hacia el futuro.

????????Por una parte, siempre habr? necesidad del sacerdote totalmente entregado al Se?or y, por eso, totalmente entregado al hombre. En el Antiguo Testamento est? la llamada a la santificaci?n, que m?s o menos corresponde a lo que nosotros entendemos por consagraci?n, incluso con la ordenaci?n sacerdotal: hay algo que es consagrado a Dios y, por eso, es apartado de la esfera de lo com?n, es dado a Dios. Pero esto significa que desde ese momento est? a disposici?n de todos. Precisamente por haber sido apartado y dado a Dios, ya no est? aislado, sino que ha sido elevado gracias al "para": para todos.

????????Creo que esto se puede aplicar tambi?n al sacerdocio de la Iglesia. Significa que, por un lado, hemos sido entregados al Se?or, apartados de la esfera com?n, pero, por otro, hemos sido entregados a ?l porque de este modo podemos pertenecerle totalmente y as? pertenecer totalmente a los dem?s. Debemos tratar de explicar continuamente esto a los j?venes, que son idealistas y quieren hacer algo por los dem?s; explicarles que precisamente el hecho de haber sido "apartados del com?n" significa "entrega al conjunto" y que esto es un modo importante, el modo m?s importante de servir a los hermanos. Y de esto forma parte tambi?n el ponerse verdaderamente a disposici?n del Se?or con la totalidad del propio ser y estar por eso totalmente a disposici?n de los hombres. Creo que el celibato es una expresi?n fundamental de esta totalidad y ya por esto es un gran reclamo en este mundo, porque s?lo tiene sentido si creemos verdaderamente en la vida eterna y si creemos que Dios nos compromete y que nosotros podemos vivir para ?l.


Publicado por mario.web @ 10:15
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