Mi?rcoles, 01 de junio de 2011

Recordar que la pereza se paga caro nos lleva a buscar la actitud contraria: diligencia.
Autor: Fernando Pascual, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores

Voy a buscar un plato en el armario de la cocina. Abro la puerta m?s cercana. Los platos quedan del otro lado. Para no abrir la otra puerta del armario, prefiero meter la mano por la izquierda y sacarlos de lado. En mi movimiento, el plato choca contra un vaso que cae al suelo hecho pedazos.

Escenas como la anterior ocurren con frecuencia. Para ahorrar esfuerzos al final provocamos da?os que nos llevan a trabajar el doble o incluso m?s. S?lo cuando vemos el estropicio recapacitamos: ??con lo f?cil que hubiera sido abrir la otra puerta y sacar el plato con m?s seguridad!?

Detr?s de la pereza se esconden, muchas veces, prisas y deseos de lograr resultados f?ciles. Por lo mismo, si quitamos las prisas y si tenemos una actitud interior de sana prudencia y de disponibilidad al esfuerzo, lograremos no s?lo que no caigan vasos (o relojes, o cuadros, u otros objetos de valor) sino que las cosas salgan un poco mejor en casa, en la oficina, con los amigos.

Recordar que la pereza se paga caro nos lleva a buscar la actitud contraria: diligencia. Desde la misma podremos reflexionar con calma qu? camino es m?s seguro, c?mo coordinar nuestros movimientos, qu? prevenciones hay que seguir para no da?ar a otras personas. Nuestros ojos y nuestras manos colaborar?n para que los gestos y las palabras sean adecuadas, para que los resultados se consigan con menos peligros y sin perjudicar a nadie.

De un modo tan sencillo, conseguiremos que ese ?plus? de tiempo y de energ?as que ponemos en cosas peque?as (traer un plato de la cocina al comedor) o en cosas grandes (comprar este objeto ahora o dejarlo para una mejor situaci?n en la econom?a familiar) produzca un buen rendimiento. No perdimos tiempo, lo invertimos de un modo m?s inteligente y productivo.

No siempre, es justo recordarlo, saldr?n las cosas a la perfecci?n: al abrir la otra puerta del armario a veces chocaremos con la esquina de un cuadro que descoloc? un familiar inquieto. Las coincidencias llevan a imprevistos y sorpresas a veces dolorosas. Pero al menos tampoco lloraremos por haber sido precipitados y perezosos. Lo cual, en un mundo donde la propaganda hace que todo parezca f?cil y donde nuestro propio cuerpo busca siempre el m?nimo esfuerzo, ya habr? sido una conquista importante.


Publicado por mario.web @ 11:35
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