Mi?rcoles, 01 de junio de 2011

Una pareja de j?venes ten?a varios a?os de casada y nunca hab?a podido tener un hijo. Para no sentirse solos, compraron un cachorro y lo amaron como si fuera su propio hijo.

El cachorro creci? hasta convertirse en un grande y hermoso ejemplar. Siempre fue muy fiel, quer?a y defend?a a sus due?os contra cualquier peligro, salv? en m?s de una ocasi?n a la pareja de ser atacada por ladrones

Luego de siete a?os de tener al perro, la pareja logr? tener el hijo tan ansiado. El matrimonio estaba muy content? con su nuevo hijo y disminuy? las atenciones que ten?a con el perro. Este se sinti? relegado y comez? a sentir celos del beb?; ya no era el perro cari?oso y fiel que tuvieron durante siete a?os.

Un d?a, la pareja dej? al beb? pl?cidamente dormido en la cama y ambos fueron a la terraza a preparar una carne asada. Cu?l no fue su sorpresa cuando se dirigieron al cuarto del beb? y vieron al perro en el pasillo con la boca ensangrentada, movi?ndoles la cola.

El due?o del perro pens? lo peor, busc? su arma y mat? al perro en el acto. Despu?s, corri? al cuarto del beb? y encontr? una gran serpiente degollada.

El due?o comenz? a llorar y a exlamar: ?He matado a mi perro fiel!

Cu?ntas veces hemos juzgado a las personas; lo que es peor, las juzgamos y condenamos sin investigar a qu? se debe su comportamiento. Muchas veces las cosas no son tan malas como parecen, sino todo lo contrario.

La pr?xima vez que nos sintamos tentados a juzgar y condenar a alguien, recordemos la historia del perro fiel.

As? aprenderemos a no levantar falsedades contra una persona, hasta el punto de da?ar su imagen y reputaci?n.

Debemos darnos cuenta de que los sentimientos de las personas son fr?giles y f?ciles de da?ar, pero dif?ciles de sanar.


Publicado por mario.web @ 11:49
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