Mi?rcoles, 01 de junio de 2011

Si hay una decisi?n importante en la vida del ser humano es la de casarse. Sin embargo, si hay algo que no se piensa es precisamente esto.

?Por qu? el amor a primera vista ­o mejor dicho- el deseo a primera vista hace fracasar noviazgos y matrimonios?

Hay tres trampas para enga?arse en el amor:
? Creer que se aman cuando s?lo se desean.
? Creer que tienen mucho en com?n, cuando quiz?s apenas tienen nada.
? Creer que est?n pensando, cuando en realidad est?n sintiendo.

Y las llamo trampas porque la trampa consiste en hacer creer que no son trampas, y por eso la persona se conf?a, baja la guardia y de pronto se encuentra atrapada irremediablemente.

?Amor o deseo?
La primera trampa es confundir la pasi?n con el amor. Los novios que llegan al nudo del problema, ven que ?ste consiste en averiguar si realmente se aman o si principalmente se desean. En definitiva, el problema est? en averiguar si mi novio o mi novia es as?, es decir, bueno y considerado, y entonces lo seguir? siendo siempre; o si solamente est? actuando, es decir, est? tratando de quedar bien, e inconscientemente act?a, hace teatro. El amor exige muchas renuncias y sacrificios, y si la persona no es generosa de por s?, por h?bitos, a la larga se hace muy dif?cil el ir contra lo que se es.

Hay una manera sencilla de averiguar lo que en realidad es una persona y no lo que parece ser: Si tu novio es comprensivo, considerado y responsable, lo ser? con todo el mundo, y no s?lo contigo. Y lo mismo del novio se podr?a decir de la novia. Si un metal es hierro, reaccionar? como hierro con cualquier metal; si s?lo reacciona como hierro con tres metales, definitivamente no es hierro.

Lo mismo sucede aqu?: si alguien s?lo es respetuoso, considerado y servicial con determinadas personas y con otras no, definitivamente no es respetuoso, considerado y servicial: solamente est? actuando. Hay que observar c?mo se comporta esa persona con aquellos de quienes no espera nada, c?mo soporta y reacciona ante los roces y tensiones que conlleva toda convivencia. ?C?mo se comporta con sus padres, hermanos, amigos y enemigos, compa?eros, meseros, etc.? All? est? la clave.

Pero pasa que los novios s?lo se juzgan el uno al otro por la forma como el otro lo trata. Y como la novia ve que ?l es bueno y considerado piensa que ?l es as?. No le importa c?mo es con los dem?s porque a ella no le afecta, no lo tiene que sufrir, y dice: ?conmigo es diferente?. Le podr?amos contestar ?por ahora, pero deja que pase tiempo y deje de desear...? Si con ella es diferente, quiere decir que ?l no es as?, est? actuando.

El tremendo error es creer que con ella siempre va a seguir siendo diferente. Esto supone una ingenuidad del tama?o del monte Everest, pues no siempre va a ser as?, porque el car?cter acabar? por imponerse. La belleza amansa a los hombres salvajes y dulcifica el car?cter, pero una vez pasada la belleza o el impacto, el ser humano vuelve a ser lo que era.

Hay una raz?n que impide que los novios se muestren como en realidad son: la falta de ocasiones en las que un ser humano se muestra tal cual es. A los seres humanos se les conoce en los momentos de tensi?n, de crisis, de fracaso, de frustraci?n, como dice Saint-Exupery: el hombre se mide a s? mismo con el obst?culo.

?El matrimonio es la situaci?n existencial que m?s felicidad puede proporcionar a la mayor?a de los seres humanos?. Por eso todo el mundo se quiere casar aunque vean fracasos matrimoniales a su alrededor. Ven que tal esposa es caprichosa, altanera, ego?sta y busca explotar a un hombre para que pague sus caprichos, o que otro hogar se ha transformado en sala de torturas. Cuando el matrimonio es una estructura creada por el amor total para expresarse y perpetuarse.

Creen que son afines cuando s?lo les gusta estar juntos
Esta es la segunda trampa que puede tenderles a los novios la atracci?n f?sica. El matrimonio no es contemplaci?n del otro, es convivencia. Es necesario que el amor que se tienen sea tambi?n amor de amistad. Han de compartir intereses y valores. Cuando los esposos no son amigos, el matrimonio acaba por morir por aburrimiento o por desangrado (porque es dif?cil vivir permanentemente frustrado). Estas tensiones son fuertes tambi?n cuando son de diferente religi?n, o cuando los dos son de la misma fe pero uno practica y el otro no.

Creer que est?n pensando, cuando s?lo est?n sintiendo
Esta es la tercera trampa. Creen que piensan cuando s?lo racionalizan su deseo. En el pensar se consideran todas las razones en pro y en contra; en el sentir se piensan s?lo las razones dictadas por el deseo, aquellas que lo justifican. Las razones en contra no se piensan, y si se piensan, no impresionan, o s?lo se piensa en refutarlas. Es t?pico el caso del caso en que le dicen a la muchacha, ?ese joven no te conviene porque es flojo, o porque es borracho o mujeriego?. Y ella razona: s?, pero mi amor lo va a cambiar. La realidad muestra que, a la larga, no lo cambia porque ya tiene h?bitos formados.

Naturalmente, cuanto m?s vehemente sea la pasi?n o el deseo, mayor es la incapacidad de pensar objetivamente. Pocos deseos tienen la violencia e intensidad que tiene el deseo f?sico y sexual. Por eso cuando los novios est?n profundamente enamorados, est?n incapacitados para pensar. Se dice que el amor es ciego, de nuevo se est? llamando amor al deseo. El amor verdadero, al contrario, es bien l?cido, porque el amor se funda en el conocimiento de la persona y por eso va creciendo con este conocimiento. En cambio el deseo, ni ve ni quiere ver, s?lo ve aquello que quiere ver.

Los novios deben pensar cuando todav?a son capaces de pensar, esto es, cuando a?n no est?n enamorados. Al principio no piensan porque no se preocupan, porque no est?n enamorados. Por eso hay que pensar: ?de qui?n me voy a enamorar?.

Hay que ver c?mo se hacen la mayor parte de los noviazgos: se gustan. Siguen saliendo y se siguen gustando cada vez m?s. Se hacen novios. Ahora no pueden pensar, s?lo pueden sentir. Ya no razonan, ya s?lo racionalizan. Se enamoraron sin haber averiguado antes si se deb?an enamorar. Una vez enamorados, aunque ?l sea Pedro el Malo, se van a casar de todos modos.

El ?nico tiempo h?bil que tienen los novios para pensar objetivamente si se convienen o no, es cuando todav?a no se gustan, pero ven que pueden gustarse. ?Es que mi caso es diferente?, dir? alguna, y despu?s le pasa lo mismo que a las dem?s y acaban en lo mismo. ?Qu? es lo que le hace pensar que su caso es diferente? Las ganas que tienen de creerlo. Todos los novios piensan que su amor es ?nico.

Todos los sentimientos duran mientras se creen eternos. Por eso tambi?n el que ha recibido un desenga?o amoroso cree que para ?l la vida ya no tiene aliciente. Algunos piensan en darse un tiro. Si esperan un poco se reir?n de su estupidez.

Otras dicen: ?Ya ver?n como yo lo cambio?. Una vez que el var?n cree que ya la tiene segura, volver? a lo que era. No se trata de un cambio t?ctico; el novio hace verdaderos esfuerzos y sacrificios, pero son los sacrificios que todo mundo hace para conseguir aquello que desea, pero que durar? lo que dure el deseo. El error de la novia est? en pensar que su influencia no va a disminuir. Se repite el slogan: ?Pero todo el mundo puede cambiar...? Si una persona ha cambiado tiene que haber cambiado con todos, y no s?lo con la novia. Lamentablemente, no sabemos experimentar en cabeza ajena.

Se oye decir: ?Lo quiero tanto que no me importa lo que en el futuro me pueda hacer?. Cuando oigas los insultos y malas palabras, cuando llegue borracho, cuando veas la indiferencia con que te trata, cuando sientas que ya no le interesas, entonces es cuando deber?a no importarte. Pero cuanto m?s le ames, m?s te va a importar.

(Resumen elaborado por Rebeca Reynaud, basado en el libro de Juan L. Pedraz, S.J.: Tres trampas del noviazgo).


Publicado por mario.web @ 11:51
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