Mi?rcoles, 01 de junio de 2011

Libertad y responsabilidad

La libertad lleva consigo algunos corolarios un tanto olvidados. Para empezar, consideremos el d?o formado por la libertad y la responsabilidad. Para la mente actual, parecen contradictorios; y sin embargo, est?n ?ntimamente unidos. No son dos realidades separadas, sino dos aspectos de la mism?sima realidad. Como una madre y su beb?, no se encuentran nunca separados. Nadie puede decir: Me gustar?a ser madre, ?pero sin hijos! Es una imposibilidad l?gica. Algo parecido ocurre aqu?: no puede haber libertad sin responsabilidad ni responsabilidad sin libertad. Viktor Frankl remarc? una vez que la excelente que la excelente obra iniciada con la Estatua de la Libertad en Nueva York deb?a ser completada con la Estatua de la Responsabilidad en Los ?ngeles.

Una acci?n libre equivale a una acci?n responsable. El m?rito o la culpa, fruto de nuestras acciones, recae directamente sobre nuestros hombros. De modo semejante, no hay responsabilidad all? donde no hay libertad. No se nos ocurre castigar un ?rbol porque no se quit? del camino cuando nos fuimos a estrellar contra ?l. Reconocemos que el ?rbol no tiene ninguna responsabilidad, porque no es libre. La responsabilidad presupone el poder para hacer algo. S?lo podr? ser responsable de una acci?n cuando ?sta sea verdaderamente m?a.

Ser responsable significa responder, rendir cuenta de nuestras acciones a alguien con quien estamos comprometidos, al menos impl?citamente (Dios, otras personas, nuestra propia conciencia). Responsabilidad significa tambi?n asumir las consecuencias de nuestras acciones. A veces nos gustar?a poder separar los dos elementos: disfrutar los beneficios de la libertad sin tener que cargar con las consecuencias de la responsabilidad. Esta es una de las consecuencias de la responsabilidad. Esta es una de las razones por las que mucha gente se rebela contra la autoridad, por la que los adolescentes se quieren independizar de sus padres, por las que algunos psic?logos inventan m?todos para tratar de acallar la persistente voz de la conciencia. Sin embargo, el divorcio entre la libertad y la responsabilidad destruye la libertad misma. La libertad sin responsabilidad no es libertad sino licencia. El que es libre es verdaderamente due?o de sus acciones; y el que es due?o de sus acciones
es verdaderamente responsable.

Libertad y l?mite

A pesar de nuestra grandeza, somos limitados. Desentra?amos progresivamente los secretos de la naturaleza y aprendemos c?mo sacar provecho de las fuerzas del cosmos y, sin embargo, ?cu?nto queda a?n fuera de nuestro control! La libertad humana no es infinita o absoluta. Tenemos que trabajar juntamente con nuestra naturaleza. Esta limitaci?n fundamental de la existencia humana se manifiesta en cuatro dimensiones:

Limitaciones l?gicas: Hay ciertas cosas que no podemos hacer simplemente porque no se pueden hacer. Esto no se debe a la flaqueza del hombre, sino a la realidad misma de las cosas. No puedes construir, dise?ar, ni siquiera concebir, un c?rculo cuadrado; es una imposibilidad l?gica. Tampoco puedes componer un soneto cl?sico en cinco l?neas. Estas limitaciones se dan, pues, en toda situaci?n que es intr?nsecamente contradictoria.

Limitaciones f?sicas: Podemos hacer muchas cosas, pero siempre dentro de las posibilidades de nuestra naturaleza. Ella no consiente que t? y yo salgamos volando por la ventana sin necesidad de instrumento alguno, ni tampoco que alcancemos una edad de 529 a?os, o que aumentemos nuestra estatura unos 10 cent?metros despu?s de los 20 a?os. Las leyes f?sicas y biol?gicas no dependen de nuestra voluntad, y nos se?alan con claridad un l?mite real.

Limitaciones intelectuales: Ninguna persona humana es omnisciente. Por cada segmento de informaci?n que logramos asimilar, hay una cantidad infinita de datos que se nos escapan. Como dijo un fil?sofo: Cuanto m?s s?, m?s me doy cuenta de lo poco que s?. Nuestro conocimiento de las cosas jam?s es completo.

Limitaciones morales: En sentido propio, esta limitaci?n se refiere a nuestra incapacidad para escoger siempre el bien, si no es con la ayuda de una gracia sobrenatural. En un sentido secundario, quiere decir que estamos sujetos a la ley moral, y no por encima de ella. Somos libres para optar por el bien o por el mal, pero no podemos dictaminar seg?n nuestro capricho que algo sea bueno o mal. Somos libres para robar, pero no podemos convertir el robo en un acto de virtud por pura fuerza de voluntad. Seguir? siendo un acto malo, sea que lo reconozcamos o no. El bien y el mal no son invenci?n del hombre. La moralidad corresponde al bien y al mal objetivos. De nosotros depende solamente el adherirnos a uno o a otro.

La presencia de restricciones es una condici?n indispensable para el ejercicio de la libertad. Soy libre para jugar b?isbol en la medida en que existen unos l?mites que constri?en mi libertad, es decir, unas reglas que debo seguir. Si pudiera poner un n?mero variable de jugadores en el campo, por ejemplo, 34, en lugar de 9, se arruinar?a el juego; ya no ser?a libre para jugar b?isbol. Ser?a, adem?s, rid?culo ir cambiando las reglas a lo largo del partido.

La libertad sin restricciones es como un cuerpo sin esqueleto o como una compa??a que no acaba de decidir si su objetivo es hacer dinero o perderlo. Todo carece de sentido cuando no hay una estructura, unos objetivos claros o una direcci?n. La libertad necesita unos l?mites, como todo r?o necesita sus riberas, o todo rifle su ca??n.

Libertad y autocontrol

La libertad no consiste en seguir ciegamente nuestros impulsos, sino en el autodominio. Podr?amos pensar que somos libres cuando en realidad ser?amos esclavos de las cosas: de nuestros apetitos, de nuestras pasiones, de la opini?n p?blica, de las modas, del qu? dir?n. San Pedro, cuando escrib?a a los primeros cristianos, acus? la contradicci?n de algunos que proclamaban ser libres porque se abandonaban a los deseos carnales: Ellos pueden prometer libertad, pero no son m?s que esclavos de la corrupci?n; porque si alguno se deja dominar por algo, se hace esclavo de ello (2 Pe 2, 19). La esclavitud de la carne es s?lo un tipo de servilismo; la esclavitud de la voluntad es todav?a peor.

Ser libre es como estar en buena forma. Cualquier persona tiene libertad para escalar el monte Everest, pero muchos son incapaces de hacerlo porque est?n fuera de forma. No hay ninguna restricci?n externa en este caso, pero hay una interna. Como hemos dicho, la libertad es algo m?s que el simple deseo; es la fuerza para realizar lo que deseamos. Si quiero dejar de fumar, pero no puedo porque me falta fuerza de voluntad, no soy libre. Mi voluntad est? fuera de forma.

La libertad humana es libertad de toda la persona, no de alguna de sus partes. Para que un esposo posea la libertad de ser fiel, debe poder controlar sus pasiones. Sin este autocontrol no hay libertad. Imag?nate el caso de un piloto de la F?rmula 1. Es libre de manejar s?lo si tiene un dominio completo sobre su veh?culo. Debe ser capaz de frenar, de acelerar, de girar en un momento dado. Todas estas maniobras exigen un estricto control sobre el volante, el acelerador, la caja de velocidades, el freno, etc., y son necesarias para conducir con libertad un F?rmula 1.

Si voy a esquiar, afilo las orillas de mis esqu?s. Ya no ser?n libres de ir hacia adelante y hacia atr?s, pero yo lo ser? para girar y para detenerme. Controlar y dirigir las partes en una direcci?n es necesario para que el todo sea libre.

No somos libres porque no hay quien nos detenga sino porque somos capaces de alcanzar nuestro verdadero fin y destino. Si la libertad consistiese en dar rienda suelta a nuestras pasiones m?s bajas y a nuestros instintos, los animales ser?an m?s libres que los hombres. Ellos no se sienten inhibidos por la raz?n o por la conciencia. Su ley es el instinto y los reflejos.

La verdadera libertad es la capacidad para dirigir nuestros sentimientos, pasiones, tendencias, emociones, deseos y temores bajo el gobierno de nuestra raz?n y voluntad. As? entendida, la libertad requiere que cada uno sea de verdad se?or de s? mismo, decidido a luchar y vencer las diferentes formas de ego?smo e individualismo que amenazan su madurez como persona. Las personas verdaderamente libres son abiertas, generosas en su dedicaci?n y servicio a los dem?s.


Publicado por mario.web @ 11:55
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