Viernes, 03 de junio de 2011

Evocar al Papa Juan Pablo II nos permite reconocer su enorme compromiso a favor de la vida humana, su contribuci?n decisiva en la elaboraci?n de una pastoral de la vida
Autor: Juan Pablo II | Fuente: Catholic.net
Evocar al Papa Juan Pablo II nos permite reconocer su enorme compromiso a favor de la vida humana, su contribuci?n decisiva en la elaboraci?n de una pastoral de la vida.

En sus primeros a?os como obispo de Roma dej? una huella profunda en el pensamiento teol?gico con las 129 catequesis de los mi?rcoles (los a?os 1979-1984) dedicadas a la teolog?a del cuerpo, al amor humano y a la sexualidad. Frente a quienes promov?an la trivializaci?n de las relaciones entre el hombre y la mujer y el mal llamado ?amor libre?, Juan Pablo II supo ofrecer un an?lisis humano y teol?gico capaz de realzar el sentido aut?ntico del matrimonio y la belleza de la apertura a la vida propia de la relaci?n esponsal.

Rescatar el verdadero sentido del matrimonio y de la familia permit?a, adem?s, conquistar aquella perspectiva necesaria para defender la vida en todas sus etapas, precisamente porque cada ser humano existe desde Dios y desde las relaciones que vinculan a los seres humanos entre s?.

Por eso se explica que Juan Pablo II se comprometiese, en primera persona, en la lucha contra el aborto en todo el mundo. Una de sus primeras batallas fue precisamente en Italia, sobre todo durante el mes de mayo de 1981 (antes y despu?s del atentado del 13 de mayo), al apoyar la campa?a promovida por los grupos provida para derogar, a trav?s de un refer?ndum popular, la ley abortista que hab?a sido aprobada en ese pa?s en 1978.

El triunfo de los defensores del aborto en ese refer?ndum no fue un freno, sino un est?mulo para el Papa. Desde entonces, increment? su esfuerzo para fomentar una cultura de la vida que arraigase hondamente en la sociedad. Por eso, no dej? de hablar a favor de los ni?os por nacer, sea en sus viajes internacionales, sea en sus encuentros con grupos provida, sea en las reuniones con los obispos de numerosos lugares del planeta.

Al mismo tiempo, afront? los retos de las nuevas tecnolog?as de reproducci?n artificial y ofreci? sobre los mismos un clarividente juicio ?tico, especialmente con la aprobaci?n de una instrucci?n sobre el tema, preparada por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, que llevaba como t?tulo ?Donum vitae? (22 de febrero de 1987). En este documento se declaraba al inmoralidad de cualquier t?cnica de fecundaci?n extracorp?rea y de otras t?cnicas (como la inseminaci?n artificial) que no respetasen la dignidad de la procreaci?n humana.

El documento ?magno? en defensa de la vida en todas sus etapas y con una especial atenci?n (aunque no exclusiva) hacia las obligaciones del quinto mandamiento fue la enc?clica ?Evangelium vitae? (25 de marzo de 1995). En la misma quedaron evidenciadas la gravedad y la injusticia de acciones como el aborto, el homicidio y la eutanasia, con un tono tan claro que no dejaba lugar a dudas o a vacilaciones.

La ?Evangelium vitae? no puede ser le?da como un conjunto de negativas, sino sobre todo como una llamada a una movilizaci?n general a favor de la vida, lo cual inclu?a tambi?n elaborar una correcta pastoral de la vida.

Antes y despu?s de la publicaci?n de esa enc?clica, Juan Pablo II ofreci? ejemplos concretos de c?mo actuar ante las amenazas contra la vida y la familia a trav?s de sus intervenciones a nivel internacional, especialmente antes de la Conferencia de El Cairo (1994), y con motivo de la Conferencia Internacional sobre la mujer (Beijing 1995). En esas conferencias hubo grupos que promov?an (algo que tambi?n ocurre en nuestros d?as) el aborto como camino para el control de la natalidad, y que intentaban imponer la ideolog?a de ?g?nero? como camino para destruir la visi?n correcta sobre el amor humano y sobre la familia. Ante esos grupos la voz del Papa fue clara, acompa?ada incluso con el sufrimiento que Dios le permiti? al romperse el f?mur tras una ca?da:

?He comprendido que debo llevar a la Iglesia de Cristo hasta este tercer milenio con la oraci?n, con diversas iniciativas, pero he visto que no basta: necesitaba llevarla con el sufrimiento, con el atentado de hace trece a?os y con este nuevo sacrificio... ?Por qu? ahora? ?Por qu? este a?o? ?Por qu? este A?o de la familia? Precisamente porque se amenaza a la familia, porque se la ataca. El Papa debe ser atacado, el Papa debe sufrir, para que todas las familias y el mundo entero vean que hay un evangelio superior: el evangelio del sufrimiento? (29 de mayo de 1994).

Fue en este contexto cultural cuando Juan Pablo II escribi? dos textos de gran belleza e importancia: la ?Carta a las familias? (2 de febrero de 1994), y la ?Carta a las mujeres? (29 de junio de 1995). Estos documentos, unidos a otro publicado a?os antes, la carta apost?lica ?Mulieris dignitatem? (15 de agosto de 1988), ofrecen una doctrina sumamente importante para superar ideolog?as que desconocen el sentido aut?ntico de la familia y el papel de la mujer en la sociedad contempor?nea.

Para incidir m?s a fondo en las tem?ticas sanitarias y m?dicas, que tanta relevancia tienen en la vida concreta de millones de seres humanos, Juan Pablo II quiso instituir, en 1985, la Pontificia Comisi?n para la pastoral de los Agentes Sanitarios, que luego se convirti?, en 1988, en el Pontificio Consejo para la pastoral de los Agentes Sanitarios. Igualmente, un a?o antes de la publicaci?n de la ?Evangelium vitae? (es decir, en 1994), el Papa cre? la Pontificia Academia para la Vida, que tantos servicios ha realizado y sigue realizando en la tarea de profundizar importantes temas bio?ticos.

Junto a lo expuesto, que no es exhaustivo, podemos evocar una dimensi?n hermosa y testimonial: la experiencia que el mismo Juan Pablo II hizo de la fragilidad humana, desde sus heridas (el atentado), sus enfermedades, sus ca?das (ya recordamos la de 1994), sus hospitalizaciones, y el progresivo avance de la invalidez en los ?ltimos a?os de su vida. En parte esas experiencias explican y quedan iluminadas por una carta apost?lica titulada ?Salvifici doloris? (11 de febrero de 1984), en las que habla no como un simple espectador ni como un estudioso que observa el dolor ajeno, sino como alguien que ofrece su propia meditaci?n, en primera persona, sobre lo que significa tocar la fragilidad humana.

Su sufrimiento se convirti?, as?, en una forma muy concreta de apoyar la familia, la vida, la dignidad de los seres humanos, en un momento de la historia en la que tales valores eran fuertemente atacados. Quiz? por eso su incapacidad y su progresivo decaimiento, unidos a su deseo por seguir junto a la Cruz de Cristo, se han convertido en un mensaje luminoso a favor de la vida. El Juan Pablo II que no pod?a hablar en p?blico, que temblaba como creatura fr?gil y necesitada de ayuda, se convirti? en un icono viviente del valor de cada vida humana, en un trovador que gritaba al mundo que tambi?n los ancianos y los enfermos tienen una dignidad y un lugar en el camino del existir humano.


Publicado por mario.web @ 6:35
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