Jueves, 09 de junio de 2011

Si el mundo los odia a ustedes, sepan que a m? me odi? primero. Si ustedes fueran del mundo, la gente del mundo los amar?a, como ama a los suyos. Pero yo los escog? a ustedes entre los que son del mundo, y por eso el mundo los odia, porque ya no son del mundo. Acu?rdense de esto que les dije: "Ning?n servidor es m?s que su se?or". Si a m? me han perseguido, tambi?n a ustedes los perseguir?n; y si han hecho caso de mi palabra, tambi?n har?n caso de la de ustedes. Todo esto van a hacerles por mi causa, porque no conocen al que me envi? [Juan 15,18 ? 21]

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Caminar tras las huellas, cargando nuestra cruz de cada d?a, es caminar hacia la plena realizaci?n de nuestra propia Pascua. Pero ese camino no puede verse libre de persecuciones, de cr?ticas, de rechazos. No ser?n s?lo nuestras palabras, sino nuestra vida, congruente con la fe que profesamos, lo que se convierta en el mejor anuncio del mensaje de salvaci?n. Al contemplar a Cristo, su amor por nosotros, su entrega en favor de nuestra salvaci?n, su glorificaci?n a la diestra del Padre, percibimos nuestro amor, nuestra propia entrega y nuestra propia glorificaci?n, pues nuestro camino hacia la Gloria del Padre no puede realizarse al margen de Cristo: en ?l vivimos, nos movemos y somos.

Por eso confiemos nuestra vida totalmente en las manos del Se?or y a?n en las grandes persecuciones que tengamos que sufrir por ?l, no demos marcha atr?s de un modo cobarde, pues no es a los hombres sino a Dios a quien debemos agradar. Sabemos que aceptamos las exigencias del Evangelio de tal forma que hemos de vivir totalmente comprometidos con ?l; y el Evangelio del Padre es Cristo. Hacer una nuestra vida con ?l significa estar dispuestos a proclamar la buena noticia que el Padre Dios nos ha dado en Cristo Jes?s, y estar dispuestos a seguir su misma suerte, asumiendo responsablemente las consecuencias que nos vengan por creer en ?l, aun la muerte, si esto est? dentro de los planes de Dios y no de los nuestros.

Esta aceptaci?n del Evangelio nos coloca de frente a nuestra propia cruz, con la mirada puesta no en el calvario, sino en la Gloria que nos espera despu?s de haberlo dado todo por Cristo y por el bien de nuestros hermanos. Dios, en su amor infinito y gratuito, nos ha llamado con santa llamada; nos ha perdonado, nos ha santificado y nos ha enviado como signos de su amor salvador y misericordioso para que todos encuentren en la iglesia de Cristo, el camino que nos salva y nos conduce a la plena uni?n con Dios. Nuestra vocaci?n, que mira a la salvaci?n de toda la humanidad, nos ha de llevar a trabajar constantemente por el Evangelio, impulsados y obedientes al Esp?ritu Santo que gu?a a la iglesia de Cristo y que se convierte tambi?n en signo de unidad entre nosotros.

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El plan y la obra de salvaci?n no dependen de nosotros, sino de Dios. Nosotros debemos tener los o?dos dispuestos siempre a escuchar al Se?or, y los pies calzados para ir por donde el Esp?ritu del Se?or quiera conducirnos; jam?s podremos vanagloriarnos de nosotros mismos, por muy eficaces que sean nuestras diversas actividades. Ya el Se?or nos invita a decir al final de todo lo que hagamos: No somos m?s que siervos in?tiles; s?lo hicimos lo que deb?amos hacer.

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?Canten al Se?or con alegr?a, habitantes de toda la tierra! Con alegr?a adoren al Se?or; con gritos de alegr?a vengan a su presencia. Reconozcan que el Se?or es Dios; ?l nos hizo y somos suyos; somos pueblo suyo y ovejas de su prado. Vengan a las puertas y a los atrios de su templo con himnos de alabanza y gratitud. ?Denle gracias, bendigan su nombre! Porque el Se?or es bueno; su amor es eterno y su fidelidad no tiene fin [Salmo 100]


Publicado por mario.web @ 3:55
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