Jueves, 09 de junio de 2011

Fuente: Arvo.net
Autor: Enrique Sueiro

Estoy enfadado. Mucho. Esta circunstancia t?picamente desaconseja hacer nada que puede repercutir en otras personas, como escribir un art?culo. Sin embargo, contin?o. Apenas he redactado un p?rrafo y ya me doy cuenta de que no es para tanto... aunque sigo enfadado. Bastante.

Arist?teles (?tica a Nic?maco) lo bordaba: "Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el prop?sito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo".

Dif?cil encuadrar todo lo que rodea a un enfado y, una vez m?s, escribir este art?culo resulta much?simo m?s f?cil que practicar su contenido. Aun as?, existen principios que pueden ayudar de alguna manera a alguien en alg?n momento. Lo mejor que he le?do -y contrastado con la realidad- se encuentra en la obra m?s conocida de Daniel Goleman (Inteligencia emocional). Con base en las competencias de la inteligencia emocional referidas por el psic?logo de Harvard Peter Salovey, Goleman aporta casos reales y explicaciones asequibles de neurolog?a. El autor glosa y desarrolla este modelo conceptual en 5 pasos.


1. CONOCER LAS PROPIAS EMOCIONES

"El conocimiento de uno mismo, es decir, la capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece, constituye la piedra angular de la inteligencia emocional (...). La incapacidad de percibir nuestros sentimientos nos deja completamente a su merced. Las personas que tienen una mayor certeza de sus emociones suelen dirigir mejor sus vidas, ya que tienen un conocimiento seguro de cu?les son sus sentimientos reales, por ejemplo, a la hora de decidir con qui?n casarse o qu? profesi?n elegir". L?gicamente, la habilidad emocional no reduce sus consecuencias a esas elecciones de repercusi?n vital. Discernir las propias emociones y el grado en que nos afectan tiene trascendencia cotidiana.

Nos conviene mucho saber qu? personas y qu? situaciones nos producen alegr?a, tristeza, ansiedad, entusiasmo, etc. En el caso del enfado, puede suceder que sepamos de antemano que acudir a cierto lugar o encontrarnos con determinada persona alterar?n negativamente nuestro estado an?mico. Por tanto, saberlo es el primer paso... que no siempre damos.


2. CONTROLAR LAS PROPIAS EMOCIONES

"La conciencia de uno mismo es una habilidad b?sica que nos permite controlar nuestros sentimientos y adecuarlos al momento". Sobra decir lo relevante que esta capacidad puede resultar frente a los enfados. "Las personas que carecen de esta habilidad tienen que batallar constantemente con las tensiones desagradables, mientras que, por el contrario, quienes destacan en el ejercicio de esta capacidad se recuperan mucho m?s r?pidamente de los reveses y contratiempos de la vida".

Cada uno controla y ritualiza sus emociones como puede. Cuatro casos: el que se santigua antes de entrar en el despacho de su superior, la que silencia el pisar de sus tacones cuando camina en el c?rculo auditivo de su jefe, el que cuenta hasta 20 antes de responder a una pregunta envenenada y la que reposa horas o d?as en la carpeta de borradores un e-mail antes de enviar un mensaje m?s el?ctrico que electr?nico.


3. AUTOMOTIVARSE

"El control de la vida emocional y su subordinaci?n a un objetivo resulta esencial para espolear y mantener la atenci?n, la motivaci?n y la creatividad. El autocontrol emocional -la capacidad de demorar la gratificaci?n y sofocar la impulsividad- constituye un imponderable que subyace a todo logro (...). Las personas que tienen esta habilidad suelen ser m?s productivas y eficaces en todas las empresas que acometen".

Para automotivarse, equidistancia entre el optimismo ingenuo, que ni recuerda el pasado ni prev? el futuro, y el pesimismo desesperanzado, que ciega toda posible mejora.


4. RECONOCER LAS EMOCIONES AJENAS

Daniel Goleman recuerda que la empat?a -capacidad de ponerse en el lugar de los dem?s- se apoya en la conciencia emocional de uno mismo y constituye la "habilidad popular" fundamental. "Las personas emp?ticas suelen sintonizar con las se?ales sociales sutiles que indican qu? necesitan o que quieren los dem?s y esta capacidad las hace m?s aptas para el desempe?o de vocaciones tales como las profesiones sanitarias, la docencia, las ventas y la direcci?n de empresas".

Esta habilidad facilita comprender -no necesariamente justificar- comportamientos, decisiones y modos ajenos que nos contrar?an... y provocan nuestros enfados. Seg?n la funci?n que desempe?emos con respecto a otras personas en la familia o en el trabajo, la empat?a nos brindar? un poder notable para armonizar, conciliar, inspirar confianza y aglutinar voluntades.


5. CONTROLAR LAS RELACIONES

El autor asegura que "el arte de las relaciones se basa, en buena medida, en la habilidad para relacionarnos adecuadamente con las emociones ajenas (...). ?stas son las habilidades que subyacen en la popularidad, el liderazgo y la eficacia interpersonal. Las personas que sobresalen en este tipo de habilidades suelen ser aut?nticas "estrellas" que tienen ?xito en todas las actividades vinculadas a la relaci?n interpersonal".

Le?dos los 5 puntos anteriores, sigo enfadado, pero empiezo a plantearme que no merece la pena. "El enfado es la m?s seductora de las emociones negativas porque el mon?logo interno que lo alimenta proporciona argumentos convincentes para justificar el hecho de poder descargarlos sobre alguien. A diferencia de lo que ocurre en el caso de la melancol?a, el enfado resulta energizante e incluso euforizante", sobre todo, en quienes fluye sangre por las venas en lugar de horchata.

Por consiguiente, conviene desactivar esa conversaci?n con uno mismo. Un remedio, "volver a encuadrar la situaci?n en un marco m?s positivo". De lo contrario, es f?cil que se encadenen sucesiva y exponencialmente enfado, rabia, ansiedad, estr?s, violencia... O sea, de mal en peor. Esto es lo que ocurre cuando descargamos un enfado previo con alguien ajeno a la situaci?n. Con frecuencia el entorno familiar sufre los efectos de las crisis laborales y viceversa.

"El primer modo de restar fuerza al enfado consiste en prestar la m?xima atenci?n y darnos cuenta de los pensamientos que desencadenan la primera descarga de enojo (esta evaluaci?n original confirma y alienta la primera explosi?n, mientras que las siguientes s?lo sirven para avivar las llamas ya encendidas). El momento del ciclo del enfado en el que intervengamos resulta sumamente importante porque, cuanto antes lo hagamos, mejores resultados obtendremos. De hecho, el enfado puede verse completamente cortocircuitado si, antes de darle expresi?n, damos con alguna informaci?n que pueda mitigarlo".

Cuenta Antonio Machado (Juan de Mairena) que un alumno present? a Mairena un trabajo en cuatro partes: la primera, contra los que aceptan los banquetes en su honor, por considerarlos fatuos y engre?dos; la segunda, contra los que declinan el honor de los banquetes, por hip?critas y falsamente modestos; la tercera, contra los que asisten, por par?sitos del honor ajeno; y la cuarta, contra los que no asisten, por envidiosos. El maestro pregunt? c?mo pensaba titular ese trabajo, a lo que el estudiante propuso: Contra los banquetes. El profesor sugiri? otro m?s ajustado al ?nimo del joven autor: Contra el g?nero humano, con motivo de los banquetes.

A veces, parte de la terapia pasa por contar con un buen amigo consejero. Otras, conviene distanciarse f?sica o, al menos, mentalmente de la persona causante de nuestro enfado. Varios expertos coinciden en la sencilla receta de un paseo para enfriar nuestro microclima caldeado.

Hace 18 p?rrafos estaba muy enfadado. Ahora va a ser que no y, adem?s, con una sonrisa. A ver si me dura.


Enrique Sueiro
Profesor asociado de Comunicaci?n
Universidad de Navarra


Publicado por mario.web @ 3:56
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