Jueves, 09 de junio de 2011

AS? VE EL PAPA CROACIA EN SU LLEGADA AL PA?S

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1.- Deseo remontarme idealmente a las tres visitas pastorales a Croacia de mi amado Predecesor, el beato Papa Juan Pablo II, y agradecer al Se?or la larga historia de fidelidad que vincula vuestro Pa?s a la Santa Sede. Podemos contar m?s de trece siglos de especiales y estrechos lazos, tejidos y consolidados en circunstancias a veces dif?ciles y dolorosas.

?2.- Esta historia es un testimonio elocuente del amor de vuestro pueblo por el Evangelio y por la Iglesia. Desde los or?genes, vuestra Naci?n pertenece a Europa y a ella ofrece, en particular, la contribuci?n de valores espirituales y morales que han plasmado durante siglos la vida cotidiana y la identidad personal y nacional de sus hijos.

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3.- Los retos que derivan de la cultura contempor?nea, caracterizada por la diferenciaci?n social, la escasa estabilidad, y marcada por un individualismo que favorece una visi?n de la vida sin obligaciones y la b?squeda continua de ?espacios privados?, requieren un testimonio convencido y un dinamismo emprendedor en la promoci?n de los valores morales fundamentales, que est?n a la base de la vida social y de la identidad del Viejo Continente.

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4.- A veinte a?os de la proclamaci?n de la independencia y en v?speras de la plena integraci?n de Croacia en la Uni?n Europea, la historia pasada y reciente de vuestro Pa?s constituye un motivo de reflexi?n para todos los otros pueblos del Continente, ayudando a cada uno de ellos, y a todo el conjunto, a conservar y a fortalecer el inestimable patrimonio com?n de valores humanos y cristianos. Que esta amada Naci?n, orgullosa de su rica tradici?n, contribuya as? a que la Uni?n Europea aprecie plenamente dicha riqueza espiritual y cultural.

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5.- Queridos hermanos y hermanas, bajo el lema ?Juntos en Cristo?, vengo a vosotros para celebrar la I Jornada Nacional de las familias cat?licas croatas. Que esta importante iniciativa sea una ocasi?n para volver a proponer los valores de la vida familiar y del bien com?n, para fortalecer la unidad, reavivar la esperanza y guiar a la comuni?n con Dios, fundamento de fraternidad y solidaridad social.

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ENCUENTRO CON REPRESENTANTES POL?TICOS, ECON?MICOS Y CULTURALES

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6.- Este espl?ndido teatro es un lugar simb?lico, que manifiesta vuestra identidad nacional y cultural. Poder encontraros aqu? a todos juntos es otro motivo de alegr?a del esp?ritu, porque la Iglesia es un misterio de comuni?n y se alegra siempre de la comuni?n, en la riqueza de la diversidad.

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7.- La participaci?n de los representantes de otras Iglesias y Comunidades cristianas, as? como tambi?n de la religi?n jud?a y musulmana, contribuye a recordar que la religi?n no es una realidad separada de la sociedad, sino un componente suyo connatural, que constantemente evoca la dimensi?n vertical, la escucha de Dios como condici?n para la b?squeda del bien com?n, de la justicia y de la reconciliaci?n en la verdad. La religi?n pone al hombre en relaci?n con Dios, Creador y Padre de todos, y, por tanto, debe ser un factor de paz. Las religiones deben purificarse siempre seg?n esta verdadera esencia suya para corresponder a su genuina misi?n.

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8.- Y aqu? quisiera introducir el tema central de mi breve reflexi?n: el de la conciencia. ?ste atraviesa los diferentes campos en los que ustedes est?n comprometidos y es fundamental para una sociedad libre y justa, tanto en el plano nacional como supranacional. Naturalmente, pienso en Europa, a la que desde siempre Croacia pertenece en el ?mbito hist?rico-cultural y a la que est? por entrar en el pol?tico-institucional.

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9.- Pues bien, hay que confirmar y desarrollar las grandes conquistas de la edad moderna, es decir, el reconocimiento y la garant?a de la libertad de conciencia, de los derechos humanos, de la libertad de la ciencia y, por tanto, de una sociedad libre, manteniendo abiertas, sin embargo, la racionalidad y la libertad en su fundamento trascendente, para evitar que dichas conquistas se autodestruyan, como debemos constatar lamentablemente en bastantes casos. La calidad de la vida social y civil, la calidad de la democracia, dependen en buena parte de este punto ?cr?tico? que es la conciencia, de c?mo es comprendida y de cu?nto se invierte en su formaci?n.

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10.- Si la conciencia, seg?n el pensamiento moderno m?s en boga, se reduce al ?mbito de lo subjetivo, al que se relegan la religi?n y la moral, la crisis de occidente no tiene remedio y Europa est? destinada a la involuci?n. En cambio, si la conciencia vuelve a descubrirse como lugar de escucha de la verdad y del bien, lugar de la responsabilidad ante Dios y los hermanos en humanidad, que es la fuerza contra cualquier dictadura, entonces hay esperanza de futuro.

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11.- Volvamos, por tanto, a la conciencia como clave para el desarrollo cultural y la construcci?n del bien com?n. En la formaci?n de las conciencias, la Iglesia ofrece a la sociedad su contribuci?n m?s singular y valiosa. Una contribuci?n que comienza en la familia y que encuentra un apoyo importante en la parroquia, donde ni?os y adolescentes, y tambi?n los j?venes, aprenden a profundizar en la Sagrada Escritura, que es el ?gran c?digo? de la cultura europea; y aprenden al mismo tiempo el sentido de la comunidad fundada en el don, no en el inter?s econ?mico o en la ideolog?a, sino en el amor, que es ?la principal fuerza impulsora del aut?ntico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad? (Caritas in veritate, 1).

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12.- Aqu? es donde los fieles laicos est?n llamados a aprovechar generosamente su formaci?n, guiados por los principios de la Doctrina social de la Iglesia, en favor de una laicidad aut?ntica, de la justicia social, la defensa de la vida y la familia, la libertad religiosa y de educaci?n.

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ENCUENTRO CON LOS J?VENES

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13.- Todos sabemos que en el coraz?n de cada uno anida un fuerte deseo de felicidad. Cada acci?n, cada decisi?n, cada intenci?n encierra en s? esta ?ntima y natural exigencia. Pero con frecuencia nos damos cuenta de haber puesto la confianza en realidades que no apagan ese deseo, sino que por el contrario, revelan toda su precariedad. Y estos momentos es cuando se experimenta la necesidad de algo que sea "m?s grande", que d? sentido a la vida cotidiana.

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14.- Queridos amigos, vuestra juventud es un tiempo que el Se?or os da para poder descubrir el significado de la existencia. Es el tiempo de los grandes horizontes, de los sentimientos vividos con intensidad, y tambi?n de los miedos ante las opciones comprometidas y duraderas, de las dificultades en el estudio y en el trabajo, de los interrogantes sobre el misterio del dolor y del sufrimiento. M?s a?n, este tiempo estupendo de vuestra vida comporta un anhelo profundo, que no anula todo lo dem?s, sino que lo eleva para darle plenitud.

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15.- "?Qu? busc?is?". Jes?s os habla hoy: mediante el Evangelio y el Esp?ritu Santo, ?l se hace contempor?neo vuestro. Es ?l quien os busca, aun antes de que vosotros lo busqu?is. Respetando plenamente vuestra libertad, se acerca a cada uno de vosotros y se presenta como la respuesta aut?ntica y decisiva a ese anhelo que anida en vuestro ser, al deseo de una vida que vale la pena ser vivida.

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16.- Dejad que os tome de la mano. Dejad que entre cada vez m?s como amigo y compa?ero de camino. Ofrecedle vuestra confianza, nunca os desilusionar?. Jes?s os hace conocer de cerca el amor de Dios Padre, os hace comprender que vuestra felicidad se logra en la amistad con ?l, en la comuni?n con ?l, porque hemos sido creados y salvados por amor, y s?lo en el amor, que quiere y busca el bien del otro, experimentamos verdaderamente el significado de la vida y estamos contentos de vivirla, incluso en las fatigas, en las pruebas, en las desilusiones, incluso caminando contra corriente.

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17.- El Se?or Jes?s no es un maestro que embauca a sus disc?pulos: nos dice claramente que el camino con ?l requiere esfuerzo y sacrificio personal, pero que vale la pena. Queridos j?venes amigos, no os dej?is desorientar por las promesas atractivas de ?xito f?cil, de estilos de vida que privilegian la apariencia en detrimento de la interioridad. No ced?is a la tentaci?n de poner la confianza absoluta en el tener, en las cosas materiales, renunciando a descubrir la verdad que va m?s all?, como una estrella en lo alto del cielo, donde Cristo quiere llevaros. Dejaos guiar a las alturas de Dios.

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18.- En el tiempo de vuestra juventud, os sostiene el testimonio de tantos disc?pulos del Se?or que han vivido su tiempo llevando en el coraz?n la novedad del Evangelio. Pensad en Francisco y Clara de As?s, en Rosa de Viterbo, en Teresita del Ni?o Jes?s, en Domingo Savio; tantos j?venes santos y santas en la gran comunidad de la Iglesia. Pero aqu?, en Croacia, vosotros y yo pensamos en el beato Iv?n Merz.

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MISA CON LAS FAMILIAS CROATAS

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19.- He acogido con mucho gusto la invitaci?n que me han hecho los Obispos de Croacia para visitar este Pa?s con ocasi?n del primer Encuentro Nacional de las Familias Cat?licas croatas.

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20.- Deseo expresar mi gran aprecio por la atenci?n y el compromiso por la familia, no s?lo porque esta realidad humana fundamental debe afrontar hoy, en vuestro Pa?s como en otros lugares, dificultades y amenazas, y por tanto necesita ser evangelizada y apoyada de manera especial, sino tambi?n porque las familias cristianas son un medio decisivo para la educaci?n en la fe, para la edificaci?n de la Iglesia como comuni?n y para su presencia misionera en las m?s diversas situaciones de la vida. Conozco la generosidad y la entrega con la que vosotros, queridos Pastores, serv?s al Se?or y a la Iglesia. Vuestro trabajo cotidiano en favor de la formaci?n en la fe de las nuevas generaciones, as? como por la preparaci?n al matrimonio y por el acompa?amiento de las familias, es la v?a fundamental para regenerar siempre nuevamente la Iglesia, y tambi?n para vivificar el tejido social del Pa?s. Continuad con disponibilidad este precioso cometido pastoral.

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21.- Es bien sabido que la familia cristiana es un signo especial de la presencia y del amor de Cristo, y que est? llamada a dar una contribuci?n espec?fica e insustituible a la evangelizaci?n.

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22.- Queridos padres, esforzaos siempre en ense?ar a rezar a vuestros hijos, y rezad con ellos; acercarlos a los Sacramentos, especialmente a la Eucarist?a, en este a?o en que celebr?is el sexto centenario del ?milagro eucar?stico de Ludbreg?; introducirlos en la vida de la Iglesia; no teng?is miedo de leer la Sagrada Escritura en la intimidad dom?stica, iluminando la vida familiar con la luz de la fe y alabando a Dios como Padre. Sed como un peque?o cen?culo, como aquel de Mar?a y los disc?pulos, en el que se vive la unidad, la comuni?n, la oraci?n.

23.- Hemos de constatar desafortunadamente c?mo, especialmente en Europa, se difunde una secularizaci?n que lleva a la marginaci?n de Dios de la vida y a una creciente disgregaci?n de la familia. Se absolutiza una libertad sin compromiso por la verdad, y se cultiva como ideal el bienestar individual a trav?s del consumo de bienes materiales y experiencias ef?meras, descuidando la calidad de las relaciones con las personas y los valores humanos m?s profundos; se reduce el amor a una emoci?n sentimental y a la satisfacci?n de impulsos instintivos, sin esforzarse por construir v?nculos duraderos de pertenencia rec?proca y sin apertura a la vida.

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24.- Estamos llamados a contrastar dicha mentalidad. Junto a la palabra de la Iglesia, es muy importante el testimonio y el compromiso de las familias cristianas, vuestro testimonio concreto, especialmente para afirmar la intangibilidad de la vida humana desde la concepci?n hasta su t?rmino natural, el valor ?nico e insustituible de la familia fundada en el matrimonio y la necesidad de medidas legislativas que apoyen a las familias en la tarea de engendrar y educar a los hijos.

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25.- Queridas familias, ?sed valientes! No ced?is a esa mentalidad secularizada que propone la convivencia como preparatoria, o incluso sustitutiva del matrimonio. Ense?ad con vuestro testimonio de vida que es posible amar, como Cristo, sin reservas; que no hay que tener miedo a comprometerse con otra persona.

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26.- Queridas familias, alegraos por la paternidad y la maternidad. La apertura a la vida es signo de apertura al futuro, de confianza en el porvenir, del mismo modo que el respeto de la moral natural libera a la persona en vez de desolarla.

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27.- El bien de la familia es tambi?n el bien de la Iglesia. Quisiera reiterar lo que ya he dicho otra vez: ?La edificaci?n de cada familia cristiana se sit?a en el contexto de la familia m?s amplia, que es la Iglesia, la cual la sostiene y la lleva consigo... Y, de forma rec?proca, la Iglesia es edificada por las familias, ?peque?as Iglesias dom?sticas??.

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ENCUENTRO CON OBISPOS, SACERDOTES, CONSAGRADOS, VOCACIONADOS ?

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28.- El beato Alojzije Stepinac, valeroso Pastor, ejemplo de celo apost?lico y firmeza cristiana, cuya vida heroica ilumina tambi?n hoy a los fieles de las di?cesis croatas, sosteniendo as? la fe y la vida eclesial. Los m?ritos de este inolvidable obispo derivan esencialmente de su fe: ?l tuvo en su vida la mirada fija siempre en Jes?s, y siempre se configur? con ?l, hasta el punto de convertirse en una viva imagen de Cristo, tambi?n en sus padecimientos. Precisamente por su firme conciencia cristiana, supo resistir a todo totalitarismo, haci?ndose defensor de los jud?os, los ortodoxos y todos los perseguidos en el tiempo de la dictadura nazi y fascista, y despu?s, en el per?odo del comunismo, ?abogado? de sus fieles, especialmente de tantos sacerdotes perseguidos y asesinados. S?, lleg? a ser ?abogado? de Dios en esta tierra, pues defendi? tenazmente la verdad y el derecho del hombre a vivir con Dios.

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29.- El Beato Alojzije Stepinac ha respondido con su sacerdocio, con el episcopado, con el sacrificio de su vida: un ?nico ?s?? unido al de Cristo. Su martirio indica el culmen de las violencias cometidas contra la Iglesia durante el terrible periodo de la persecuci?n comunista. Los cat?licos croatas, y el clero en particular, fueron objeto de vejaciones y abusos sistem?ticos, que pretend?an destruir la Iglesia cat?lica, comenzando por su m?s alta Autoridad local.

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30.- Aquel tiempo especialmente duro se caracteriz? por una generaci?n de obispos, sacerdotes y religiosos dispuestos a morir por no traicionar a Cristo, a la Iglesia y al Papa. La gente ha visto que los sacerdotes nunca han perdido la fe, la esperanza, la caridad, y as? han permanecido siempre unidos. Esta unidad explica lo que humanamente es incomprensible: que un r?gimen tan duro no haya podido doblegar a la Iglesia.

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31.- Tambi?n hoy la Iglesia en Croacia est? llamada a permanecer unida para afrontar los desaf?os del nuevo contexto social, descubriendo con osad?a misioneras nuevas v?as de evangelizaci?n, especialmente al servicio de las j?venes generaciones.

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32.- Queridos Hermanos en el episcopado, quisiera animaros, sobre todo a vosotros, en el desarrollo de vuestra misi?n. Cuanto m?s actu?is en fecunda armon?a entre vosotros y en comuni?n con el Sucesor de Pedro, tanto mejor podr?is acometer las dificultades de nuestra ?poca. Es importante, adem?s, que sobre todo los Obispos y sacerdotes trabajen siempre al servicio de la reconciliaci?n entre los cristianos divididos y entre los cristianos y los musulmanes, siguiendo las huellas de Cristo, que es nuestra paz. No dej?is tampoco de ofrecer a los sacerdotes claras directrices espirituales, doctrinales y pastorales.

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33.- La comunidad eclesial, en efecto, tiene en su seno leg?timas diversidades, pero no puede dar un testimonio fiel del Se?or si no es en la comuni?n de sus miembros. Esto exige de vosotros el servicio de la vigilancia, que se ha de ofrecer en el di?logo y con gran amor, pero tambi?n con claridad y firmeza.

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34.- Queridos Hermanos Obispos, la adhesi?n a Cristo significa ?guardar? su palabra en toda circunstancia (cf. Jn 14,23). A este respecto, el Beato Cardenal Stepinac se expresaba as?: ?Uno de los mayores males de nuestro tiempo es la mediocridad en las cuestiones de fe. No nos hagamos ilusiones? O somos cat?licos o no lo somos. Si lo somos, es preciso que se manifieste en todos los campos de nuestra vida? (Homil?a en la Solemnidad de san Pedro y san Pablo, 29 junio 1943).

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35.- La ense?anza moral de la Iglesia, que hoy frecuentemente no es entendida, no se puede desvincular del Evangelio. Corresponde precisamente a los Pastores proponerlo autorizadamente a los fieles, para ayudarlos a valorar sus responsabilidades personales, la armon?a entre sus decisiones y las exigencias de la fe. De este modo, se avanzar? en ese ?cambio cultural? necesario para promover una cultura de la vida y una sociedad a medida del hombre.

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36.- Queridos sacerdotes, especialmente vosotros, p?rrocos, conozco la importancia y la multiplicidad de vuestras tareas, en una ?poca en la que la escasez de presb?teros comienza a percibirse seriamente. Os exhorto a no desalentaros, a permanecer vigilantes en la oraci?n y en la vida espiritual para cumplir con fruto vuestro ministerio: ense?ar, santificar y guiar a los que est?n confiados a vuestro cuidado. Acoged con magnanimidad a quien llama a la puerta de vuestro coraz?n, ofreciendo a cada uno los dones que la bondad divina os ha confiado. Perseverad en la comuni?n con vuestro Obispo y en la colaboraci?n rec?proca. Alimentad vuestro compromiso en la fuente de la Escritura, los Sacramentos y la constante alabanza a Dios, abiertos y d?ciles a la acci?n del Esp?ritu Santo; as? ser?is operadores eficaces de la nueva evangelizaci?n, que est?is llamados a llevar a cabo junto con los laicos, de manera coordinada y sin confusi?n entre lo que depende del ministerio ordenado y lo que pertenece al sacerdocio universal de los bautizados. Preocuparos de cuidar las vocaciones al sacerdocio: esforzaos con vuestro entusiasmo y vuestra fidelidad por transmitir un vivo deseo de responder generosamente y sin titubeos a Cristo, que llama a configurarse m?s ?ntimamente a ?l, Cabeza y Pastor.

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37.- Queridos consagrados y consagradas, la Iglesia espera mucho de vosotros, que ten?is la misi?n de testimoniar en cada ?poca ?la forma de vida que Jes?s, supremo consagrado y misionero del Padre para su Reino, abraz? y propuso a los disc?pulos que lo segu?an? (Exhort. ap. Vita consecrata, 22). Que Dios sea siempre vuestra ?nica riqueza: dejaos plasmar por ?l para hacer visible al hombre de hoy, sediento de valores verdaderos, la santidad, la verdad, el amor del Padre celestial. Sostenidos por la gracia del Esp?ritu, hablad a la gente con la elocuencia de una vida transfigurada por la novedad de la Pascua. Toda vuestra vida ser? as? signo y servicio de la consagraci?n que cada bautizado ha recibido cuando se le incorpor? a Cristo.


38.- A vosotros, j?venes que os prepar?is para el sacerdocio o la vida consagrada, deseo repetiros que el divino Maestro est? actuando constantemente en el mundo, y dice a cada uno de los que ha elegido: ?S?gueme? (Mt 9,9). Es una llamada que requiere la confirmaci?n cotidiana de una respuesta de amor. Que vuestro coraz?n est? siempre dispuesto. Que el testimonio heroico del Beato Alojzije Stepinac inspire una renovaci?n de las vocaciones entre los j?venes croatas. Y vosotros, queridos Hermanos en el episcopado y en el presbiterado, no dej?is de ofrecer a los j?venes de los seminarios y los noviciados una formaci?n equilibrada, que los prepare para un ministerio bien insertado en la sociedad de nuestro tiempo, gracias a la profundidad de su vida espiritual y a la seriedad de sus estudios.

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DESPEDIDA

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39.- Querida Iglesia en Croacia, asume con humildad y valent?a la tarea de ser la conciencia moral de la sociedad, ?sal de la tierra? y ?luz del mundo? (cf. Mt 5,13-14). S? siempre fiel a Cristo y al mensaje del Evangelio, en una sociedad que trata de relativizar y secularizar todos los ?mbitos de la vida. S? la morada de la alegr?a en la fe y en la esperanza. Queridos: Que el beato Cardenal Alojzije Stepinac y todos los santos de vuestra tierra intercedan por vuestro pueblo, y que la Madre del Salvador os proteja.

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40.- Ha sido para m? motivo de alegr?a constatar c?mo sigue viva hoy la antigua tradici?n cristiana de vuestro pueblo. He podido experimentarlo sobre todo en la c?lida acogida que la gente me ha prodigado, como ya lo hab?a hecho en las tres visitas del beato Juan Pablo II, reconociendo la visita del Sucesor de Pedro, que viene a confirmar a los hermanos en la fe. Esta vitalidad eclesial, que debe mantenerse y reforzarse, no dejar? de producir efectos positivos para toda la sociedad, gracias a la colaboraci?n, que espero sea siempre serena y provechosa, entre la Iglesia y las instituciones p?blicas. En este tiempo, en el que parecen faltar puntos de referencia fijos y seguros, los cristianos, ?juntos en Cristo?, piedra angular, pueden continuar constituyendo como el alma de la Naci?n, ayud?ndola a desarrollarse y progresar.

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de Ecclesia Digital


Publicado por mario.web @ 5:26
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