Jueves, 09 de junio de 2011

Los sacerdotes, como Mar?a, est?n comprometidos en la misi?n de proclamar, testimoniar y dar a Cristo al mundo.
Autor: Benedicto XVI | Fuente: Catgolic.net


Queridos hermanos y hermanas:

En la celebraci?n de la solemnidad de la Asunci?n de la sant?sima Virgen, y como estamos en el contexto del A?o sacerdotal; deseo hablar del nexo entre la Virgen y el sacerdocio. Es un nexo profundamente enraizado en el misterio de la Encarnaci?n. Cuando Dios decidi? hacerse hombre en su Hijo, necesitaba el "s?" libre de una criatura suya. Dios no act?a contra nuestra libertad. Y sucede algo realmente extraordinario: Dios se hace dependiente de la libertad, del "s?" de una criatura suya; espera este "s?". San Bernardo de Claraval, en una de sus homil?as, explic? de modo dram?tico este momento decisivo de la historia universal, donde el cielo, la tierra y Dios mismo esperan lo que dir? esta criatura.

El "s?" de Mar?a es, por consiguiente, la puerta por la que Dios pudo entrar en el mundo, hacerse hombre. As? Mar?a est? real y profundamente involucrada en el misterio de la Encarnaci?n, de nuestra salvaci?n. Y la Encarnaci?n, el hacerse hombre del Hijo, desde el inicio estaba orientada al don de s? mismo, a entregarse con mucho amor en la cruz a fin de convertirse en pan para la vida del mundo. De este modo sacrificio, sacerdocio y Encarnaci?n van unidos, y Mar?a se encuentra en el centro de este misterio.

Pasemos ahora a la cruz. Jes?s, antes de morir, ve a su Madre al pie de la cruz y ve al hijo amado; y este hijo amado ciertamente es una persona, un individuo muy importante; pero es m?s: es un ejemplo, una prefiguraci?n de todos los disc?pulos amados, de todas las personas llamadas por el Se?or a ser "disc?pulo amado" y, en consecuencia, de modo particular tambi?n de los sacerdotes.

Jes?s dice a Mar?a: "Madre, ah? tienes a tu hijo" (Jn 19, 26). Es una especie de testamento: encomienda a su Madre al cuidado del hijo, del disc?pulo. Pero tambi?n dice al disc?pulo: "Ah? tienes a tu madre" (Jn 19, 27). El Evangelio nos dice que desde ese momento san Juan, el hijo predilecto, acogi? a la madre Mar?a "en su casa". As? dice la traducci?n italiana, pero el texto griego es mucho m?s profundo, mucho m?s rico. Podr?amos traducir: acogi? a Mar?a en lo ?ntimo de su vida, de su ser, "eis t? ?dia", en la profundidad de su ser.

Acoger a Mar?a significa introducirla en el dinamismo de toda la propia existencia -no es algo exterior- y en todo lo que constituye el horizonte del propio apostolado. Me parece que se comprende, por lo tanto, que la peculiar relaci?n de maternidad que existe entre Mar?a y los presb?teros es la fuente primaria, el motivo fundamental de la predilecci?n que alberga por cada uno de ellos. De hecho, son dos las razones de la predilecci?n que Mar?a siente por ellos: porque se asemejan m?s a Jes?s, amor supremo de su coraz?n, y porque tambi?n ellos, como ella, est?n comprometidos en la misi?n de proclamar, testimoniar y dar a Cristo al mundo. Por su identificaci?n y conformaci?n sacramental a Jes?s, Hijo de Dios e Hijo de Mar?a, todo sacerdote puede y debe sentirse verdaderamente hijo predilecto de esta alt?sima y humild?sima Madre.

El Concilio Vaticano II invita a los sacerdotes a contemplar a Mar?a como el modelo perfecto de su propia existencia, invoc?ndola como "Madre del sumo y eterno Sacerdote, Reina de los Ap?stoles, Auxilio de los presb?teros en su ministerio". Y los presb?teros -prosigue el Concilio- "han de venerarla y amarla con devoci?n y culto filial" (cf. Presbyterorum ordinis, 18).

El santo cura de Ars, en quien pensamos de modo particular este a?o, sol?a repetir: "Jesucristo, cuando nos dio todo lo que nos pod?a dar, quiso hacernos herederos de lo m?s precioso que ten?a, es decir, de su santa Madre" (B. Nodet, Il pensiero e l?anima del Curato d?Ars, Tur?n 1967, p. 305). Esto vale para todo cristiano, para todos nosotros, pero de modo especial para los sacerdotes.

Queridos hermanos y hermanas, oremos para que Mar?a haga a todos los sacerdotes, en todos los problemas del mundo de hoy, conformes a la imagen de su Hijo Jes?s, dispensadores del tesoro inestimable de su amor de Pastor bueno.
?Mar?a, Madre de los sacerdotes, ruega por nosotros!



Audincia General del mi?rcoles 12 de agosto 2009. A?o Sacerdotal y Festividad de la Asunci?n de la Sant?sima Virgen


Publicado por mario.web @ 6:17
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