Lunes, 13 de junio de 2011
Jes?s anuncia que el templo ser?a destruido, que no quedar?a piedra sobre piedra. El mayor orgullo de los habitantes de Jerusal?n no iba a ser eterno, sino que su fin estaba cercano. Y a esos que contemplan admirados el templo, les dice que finalmente todo se termina. No interesa saber cu?ndo. Lo importante es vivir con esa conciencia para no aferrarse a nada.
Luego Jes?s anuncia a sus disc?pulos que a ellos los espera un desaf?o particular: la incomprensi?n, los rechazos, las burlas, los desprecios sociales. Identificarse con Cristo implica tambi?n aceptar esa incomprensi?n. Porque la fe es creer en algo que no responde a la mentalidad del mundo, y por eso, el mundo reacciona tratando de eliminar o acallar la voz de los creyentes; a veces, persigui?ndolos de las maneras m?s sutiles y otras ridiculizando sus convicciones.
Pero Jes?s invita a los creyentes a descubrir que esas situaciones de oposici?n son ocasiones, son verdaderas oportunidades para anunciar la belleza de su fe, para exponer a otros lo que verdaderamente creen. Esa confesi?n de la propia fe en los momentos particularmente dif?ciles es ante todo obra de Dios; ?l s?lo necesita un disc?pulo dispuesto y valiente.
En estas persecuciones, a veces, hay que estar preparado para soportar burlas que no vienen de extra?os, sino del propio lugar que uno ama, de la propia familia, de los amigos que uno lleva en el coraz?n. En esas ocasiones, hay que tener claro qu? es lo que le da el sentido profundo a la propia vida. Manifestarles lo que creemos, aunque ellos lo rechacen ser? una manera de amarlos en serio, sin ocultarles la verdad de nuestro coraz?n.
P.Alderico Dolzani

Publicado por mario.web @ 18:06
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