Lunes, 13 de junio de 2011

Discurso al visitar ese pa?s con motivo de la beatificaci?n de Ceferino Namuncur?

CIUDAD DEL VATICANO, s?bado, 17 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que dirigi? el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, en el encuentro que mantuvo en Buenos Aires con los obispos de Argentina el 9 de noviembre de 2007.



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Queridos hermanos en el episcopado:

Doy gracias al Se?or que me ofrece la posibilidad de reunirme hoy con los pastores del pueblo de Dios que vive y trabaja en la naci?n argentina. A cada uno de ustedes manifiesto mis m?s sinceros sentimientos de fraternidad. Al encontrarme en d?as pasados con el Santo Padre para informarle de este viaje, me encarg? que les transmitiera a ustedes su afectuoso saludo y su cercan?a espiritual, as? como a las comunidades diocesanas que presiden en la caridad. ?l conoce bien la situaci?n de la Iglesia en Argentina y les anima a continuar con entusiasmo en su misi?n al servicio del Evangelio, esforz?ndose por ser gu?as firmes y padres sol?citos de la grey confiada a sus cuidados pastorales, custodiando la sana doctrina y promoviendo incansablemente obras de justicia y caridad. Su Santidad les apoya siempre, les acompa?a con la oraci?n y les recuerda especialmente en la celebraci?n cotidiana de la santa misa.

Con la celebraci?n de la V Conferencia general del Episcopado latinoamericano y del Caribe en Aparecida, los obispos han querido dar un renovado impulso a la nueva evangelizaci?n en las Iglesias locales de esta parte del mundo. Se trata, ciertamente, de un gran desaf?o pastoral, que llama a todo bautizado a dar un testimonio coherente de la propia fe, as? como de su pertenencia gozosa al pueblo de Dios, sinti?ndose verdaderos disc?pulos y misioneros de Jesucristo, camino, verdad y vida. Esto presupone, como condici?n indispensable, una permanente conversi?n interior a Cristo, un encuentro personal y comunitario con ?l, ?nico Redentor nuestro. Que Cristo, s?lo Cristo, sea, pues, el coraz?n y el centro de la tan deseada y aut?ntica renovaci?n pastoral y misionera de la Iglesia en Latinoam?rica.

Ante los muchos desaf?os que el mundo actual presenta a la acci?n evangelizadora, hemos de volver a reafirmar nuestra humilde convicci?n de que la Iglesia, tanto hoy como hace dos mil a?os, puede ofrecer a los hombres el pan de la salvaci?n. S?lo la Iglesia es portadora de este proyecto amoroso, que no es simplemente humano. La Iglesia anuncia y ofrece a Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, Redentor del hombre y de todo el hombre. Y esto interpela de un modo particular a todos nosotros, obispos de la Iglesia cat?lica, ya que "nuestro cometido es ser para cada persona, de manera eminente y visible, un signo vivo de Jesucristo, maestro, sacerdote y pastor" (cf. Lumen gentium, 21).

En este sentido, resulta oportuno recordar que la oraci?n, que es fundamental en la vida de todo cristiano, con mayor motivo lo ha de ser en la vida y el ministerio de todo obispo.


Publicado por mario.web @ 19:51
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