Lunes, 13 de junio de 2011

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Vidas ejemplares,? creo que as? se llamaba la colecci?n de peque?os libros para ni?os que contaban la vida de los santos y que ve?as en la parroquia, en casa, en el colegio. Eran libros r?pidos de leer, con grandes ilustraciones (a todo color) y que te acercaban a a la vida de San Francisco Javier, San Ignacio, San Francisco e incluso alg?n santo que no mamaba los viernes de cuaresma. Tal vez ahora nos parezcan ?o?as y trasnochadas esas colecciones de vidas de santos, pero pon?an ante la imaginaci?n infantil la aventura de seguir la llamada de Dios. Hoy los ni?os pedir?n una c?mara de hipoxia para poder dormir como Ra?l, conducir?n a 200 Km/h para parecerse a Alonso o se ponen el rosario en el cuello para parecerse a Beckam. Esas son hoy las ?vidas ejemplares? que terminan en el hospital como Fernando Fern?n-G?mez (que se mejore), en el psiqui?trico como Bobby Fischer o dando nombre a una calle, como la Piquer. Las vidas ejemplares de los santos dan paso a la eternidad, los ejemplos de ahora al vac?o (y eso que hay gente buen?sima entre los cristianos y no cristianos, pero lo que nos muestran como ejemplo de sus vidas no es lo mejor de ellos).
? i Enviadme al sepulcro! Que no es digno de mi edad ese enga?o. Van a creer muchos j?venes que Eleazar, a los noventa a?os, ha apostatado, y, si miento por un poco de vida que me queda, se van a extraviar con mi mal ejemplo. Eso seria manchar e infamar mi vejez.? Eleazar no se aferra a su vida, sabe que su vida puede ser ejemplar para otros, y su ejemplo es perder la vida por la fe. El verdadero ejemplo no se da cuando se muestra lo que se ha conseguido, sino cuando se entrega lo que se tiene por amor a los dem?s. Cuando alguien pierde algo, e incluso entrega la vida, nos est? mostrando que hay algo m?s. Significa que lo fundamental de nuestra vida no es lo que hayamos hecho, sino lo que Dios seguir? haciendo en nosotros. El ?xito y el triunfo s?lo lo pueden conseguir unos pocos, dar la vida, d?a a d?a, por los amigos, por la familia, por la sociedad, por los enemigos, por todo el mundo, lo pueden hacer ricos y pobres, sabios e ignorantes, sacerdotes y casados, todo esto con un sentido: ?Bien sabe el Se?or, que posee la santa sabidur?a, que, pudiendo librarme de la muerte, aguanto en mi cuerpo los crueles dolores de la flagelaci?n, y los sufro con gusto en mi alma por respeto a ?l.?
Zaqueo puede parecer menos espectacular, pero entreg? lo que ten?a en su coraz?n, el dinero. Es curioso que la frase t?pica de los atracadores sea ?la bolsa o la vida.? Pod?a ser ?la bolsa o te pego,? pero los ladrones saben que casi todos nos dejar?amos dar un tortazo por mil euros, pero nuestra vida vale m?s que todo lo que tengamos en la cuenta corriente. Por eso Zaqueo est?, en cierta manera, dando su vida. Lo que a ?l le llenaba, le hac?a levantarse por la ma?ana y, sin duda alguna, trabajar duro para sacra los impuestos a sus vecinos. Lo perd?a todo, hasta su fama y sus posibles amistades, por el dinero. Pero al encontrarse con Jes?s pierde su antigua vida y comienza una nueva. Ah? empez? la salvaci?n de esa casa. Y cada uno de nosotros ?a qu? estamos apegados? El Se?or no quiere teor?as, nos da su gracia, se nos da el mismo en la Eucarist?a, para que seamos ejemplares, no predicadores. Si tu c?nyuge, hijos, vecinos, compa?eros de trabajo, amigos, socios o empleados no encuentran nuestra vida ejemplar ?no ser? que no estamos recibiendo a Jesucristo en nuestra casa?
La Virgen es una verdadera vida


Publicado por mario.web @ 22:13
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