Lunes, 13 de junio de 2011

Bridget Hooker
(fragmentos)

Una casa en el campo de hongos

Para llegar a West Grove, una peque?a ciudad en el estado norteamericano de Pennsylvania, hay que recorrer en coche propio o en taxi ?no hay transporte p?blico? por la carretera estatal N?mero 1 que pasa por las afueras de Philadelphia rumbo al oeste.

A los pocos minutos, los perfiles de la abigarrada y otrora elegante "Philie", la antigua capital norteamericana y cuna de la independencia, ceden a la vista de una extensa y apacible llanura que parecer?a tomada de una secuencia de "La Peque?a Casa en la Pradera", la serie televisiva que en la d?cada de los 70 populariz? a la Familia Ingalls.

All?, donde la carretera ondula en leves colinas, se encuentra la casa donde vive Bridget Hooker sin nada a la vista que no sea un prado donde crecen los famosos hongos de Pennsylvania, "los m?s sabrosos hongos del mundo", dice Bridget en un espa?ol perfecto y casi sin acento norteamericano.

Los verdes ojos saltones y la risa f?cil de esta aventurera graduada en lenguas extranjeras en la famosa Universidad de Stanford, que ha recorrido el mundo como becaria en Argentina, luego como secretaria de la embajada del Per? en la ex Uni?n Sovi?tica y como funcionaria de la embajada norteamericana en Mosc?, hacen dif?cil creer que ha sufrido tanto en la vida, incluso desde el vientre materno, cuando su madre intent? acabar con su vida varias veces.

Y sin embargo, esa casa de la pradera rodeada de hongos, ha sido testigo de las incre?bles vicisitudes que Bridget y su familia han sobrellevado; pero no con una simple resignaci?n, sino como un camino de misteriosa pedagog?a que, al ser acogida, los ha convertido en un matrimonio ejemplar, que est? ayudando a muchos otros a comprender el misterio de la vida humana y el verdadero sentido redentor del sufrimiento? cuando ?ste se contempla a la luz de la esperanza.

Una pelea por tel?fono

A Bridget no se le hab?a pasado nunca por la cabeza que la hab?an intentado abortar cuando se encontraba en el vientre materno. Y aunque de ni?a presentaba los temores y fobias comunes en los ni?os que han sobrevivido a un aborto, jam?s se le hab?a ocurrido pensar que ?stos ten?an como ra?z su dram?tica llegada al mundo.

Quiz?s la entonces sobresaliente estudiante jam?s se hubiera enterado de que era una sobreviviente del aborto si no fuera por el inesperado desenlace de una de las frecuentes ?y brutales? peleas telef?nicas entre sus padres divorciados.

En una de aquellas incontables ocasiones, cuando Bridget ten?a 18 a?os, su padre al otro lado de la l?nea decidi? "demostrarle" cu?n "perversa" era su madre ?en el tristemente cl?sico esquema de divorciado de volver a los hijos contra el exc?nyuge? haci?ndole una revelaci?n: "tu madre cometi? un aborto, pese a que como cat?lica, sab?a que era algo muy malo". El mensaje era claro: tu madre es mala y es una "falsa" cat?lica. El padre sab?a que tocaba un punto sensible: desde peque?a, Bridget siempre hab?a mostrado una marcada sensibilidad religiosa y una cercan?a estrecha a la vida de la Iglesia en la que hab?a sido bautizada. Consciente de la importancia que el ser cat?lico ten?a en la vida de Bridget, el comentario del enardecido padre equival?a nada menos que a un torpe...


Publicado por mario.web @ 23:27
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