Jueves, 16 de junio de 2011

?? Estos d?as pasados he podido asistir a una magn?fica conferencia del profesor Z. Zylicz (Polonia, 1955). Se trata del director del primer hospital de cuidados paliativos ?hospice? en Holanda de 1992 a 2005, por lo que recibi? la m?s alta condecoraci?n civil de manos de la reina Beatriz, y actualmente director m?dico del Dove House Hospice (Reino Unido).

????????En el transcurso de su disertaci?n nos narr? un caso reciente que le hab?a ocurrido. Una paciente mayor, sin posibilidad de curaci?n, hab?a sido atendida en un hospital debido a que sent?a un fort?simo dolor. En ese centro, tras intentar diversas terapias, s?lo hab?an conseguido que el dolor remitiese durante dos d?as. Despu?s comenzaba otra vez.

????????En esta situaci?n la ingresaron en el hospice, que ?l dirig?a. Siempre hab?a mantenido que el dolor se puede quitar. Sin embargo se encontr? ante la misma imposibilidad de paliarlo m?s all? de ese breve tiempo. Un d?a, entr? en la habitaci?n de la paciente una persona para limpiar los cristales de la ventana. En el breve intercambio de saludos, descubrieron que ambas proced?an de la misma comarca. La conversaci?n fue prolong?ndose y pasaron a recordar historias de la juventud. En ese momento la paciente relat? que hab?a sido madre de 4 hijos. Hac?a muchos a?os, el menor de ellos que ten?a 18, se hab?a enamorado de una chica con forma de pensar muy distinta de su familia. Ella hab?a reconvenido al chico para que no continuasen el noviazgo. Al final el chico se suicid?. Su madre hab?a tenido reprimida la conciencia de su culpabilidad durante m?s de 30 a?os. Se hab?a dedicado a sacar al resto de sus hijos adelante, y a su profesi?n. Ahora era la primera vez que hablaba de ello. A partir de ese momento desapareci? el problema que hab?a con el dolor de esa paciente.

?Cuando se oyen expresiones del tipo "dolor insoportable" o "insufrible", experimentamos la conciencia de la debilidad que somos cada uno de nosotros. Es f?cil que, dej?ndonos llevar por la fe ciega que tenemos en la ciencia y en la t?cnica, esperemos encontrar el artilugio que acabe con esa agresi?n exterior que atenta contra nuestra libertad de ser en plenitud.

????????Cuando las circunstancias muestran que la t?cnica tambi?n es limitada, algunos ofrecen como soluci?n acabar con la vida de la persona. Hacen realidad el refr?n de que "muerto el perro se acab? la rabia". Es una soluci?n que parece f?cil, e incluso tiene el atractivo de lo arriesgado. El ?nico problema es que las personas no somos perros.

?Quiz?, por ello, antes que del dolor, habr?a que hablar de las personas que sufren. En efecto, el dolor no viene como algo ajeno al ser personal. Es interior a cada uno, y adem?s se hace presente con la complejidad de la persona misma. Hay dolor cuyo origen es biol?gico, psicol?gico o espiritual. Y adem?s, como es de la persona, todos estos dolores se implican unos con otros, haciendo dif?cil distinguirlos. Por eso encontramos, con frecuencia, que ante la misma causa de dolor, dos personas lo sienten con muy distinta intensidad.

???????? El psiquiatra jud?o Victor Frankl, que sobrevivi? a un campo de concentraci?n nazi, ha escrito: "El hombre no es destruido por el dolor, lo destruye el dolor sin significado". Por eso el primer problema que plantea el dolor a cualquier persona no es acabar con ?l, porque siempre estar? presente dada la limitaci?n humana, sino encontrarle sentido.

????????Buscar el sentido del dolor personal, no significa dejar de utilizar todos los medios cl?nicos ?tiles para disminuir o quitar el sufrimiento. Significa que es el propio paciente quien debe decidir sobre esas terapias, para integrarlas dentro del significado que para ?l tiene el dolor.

Todo esto nos lleva a varias consecuencias. La primera, la necesidad de que cada uno descubramos el sentido que tiene para nosotros el sufrimiento. Los padres que se proponen ante todo que sus hijos no sufran nada, les dificultan aprender un valor muy importante, ya que necesariamente, sus hijos, se encontrar?n con el dolor en su existencia.

????????La segunda consecuencia es la importancia de la solidaridad entre las personas. Todos necesitamos que nos com-padezcan en nuestra vida. Que nos acompa?en de cerca cuando padecemos. No es tiempo perdido ni mal utilizado acompa?ar a ls seres que sufren de cualquier manera, escucharles cuando quieran decir algo o expresar su sufrimiento. No se trata de ofrecer respuestas perfectas que hagan que una persona deje de sufrir, sino de escuchar y responder. Es ?l mismo quien tiene que recorrer su camino. Pero estar juntos unos con otros, nos hace a todos fuertes, para afrontar lo dif?cil

????????Ante esta complejidad y a la vez grandeza humana, ?tiene alg?n inter?s hablar de una ley de eutanasia?

Francisco Jos? Ramiro


Publicado por mario.web @ 4:27
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