Lunes, 20 de junio de 2011

Todos somos llamados a ser santos.

No hay nada de extraordinario en esta vocaci?n.

Todos hemos sido creados a imagen

de Dios para amar y ser amados.

Jes?s desea nuestra santidad

con un ardor inefable:

?Porque ?sta es la voluntad de Dios:

que viv?is como consagrados a ?l.? (1 Tes 4,3)

Su divino coraz?n desborda de un deseo

insaciable de vernos progresar en la santidad.

?

Debemos renovar cada d?a nuestra decisi?n

de avanzar en el fervor como si se tratara

del primer d?a de nuestra conversi?n, diciendo:

?Ay?dame, Se?or, Dios m?o, en mis buenos

prop?sitos en tu servicio, y dame la gracia

de comenzar hoy mismo, porque lo que he hecho

hasta ahora no ha sido nada.?

?

No podemos renovarnos interiormente

si no tenemos la humildad de reconocer

aquello en nosotros que necesita ser renovado.


Publicado por mario.web @ 22:30
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