S?bado, 25 de junio de 2011
Escrito por Redactora ??
viernes, 24 de junio de 2011

Un art?culo de Roberto Esteban Duque, sacerdote diocesano de Cuenca, p?rroco de Honrubia y doctor en Teolog?a Moral

?Muy a pesar suyo -o no-, el presidente del Congreso de los Diputados, Jos? Bono, est? muy lejos del cristianismo y de la Iglesia cat?lica. Sus recientes declaraciones durante la procesi?n del Corpus Christi en Toledo, solicitando ?vivir en una sociedad permisiva? y afirmando con entonaci?n jocosa -como es habitual en ?l- que el que crea que el divorcio tiene relevancia moral alguna ?no est? en estos tiempos?,?lo convierten en un cat?lico separado de la Iglesia. Hacer apolog?a del divorcio desde el Estado manifiesta un estilo de Gobierno totalitario, donde el campo del honor, la fidelidad y el amor, o el propio martirio, se antojan cosas bastante absurdas.

Bono intenta nivelar el hiato profundo que existe entre las convicciones de los hombres acerca de lo que debe ser una vida justa y buena con lo que de hecho la sociedad y ?l mismo practica, adaptando cualquier convicci?n al comportamiento estad?stico real, a lo que ?forma parte del paisaje?. ?C?mo podr?a avergonzarse y no enaltecer Bono una ley que hace posible el divorcio en un tiempo m?nimo despu?s de contraer matrimonio, que no cultiva los fundamentos morales ni alienta las convicciones educativas desde las que la vida adquiere excelencia, si ?l mismo ha contribuido con su ejemplo a esa perversi?n moral?

?Que sean aceptadas en una determinada ?poca ciertas pr?cticas no significa que sean buenas ni beneficiosas para el hombre. Exhortar, como hace Bono, a la adaptaci?n del esp?ritu de los tiempos no deja de ser algo avieso, convirti?ndose as? el poder del Estado en un peligro para el matrimonio y la familia. Se cree Bono que ?l es el hombre normal, siendo el raro el hombre o la mujer casados, viviendo libremente en el amor y la fidelidad. Si el Estado estimula al divorcio con leyes fr?volas y da?inas, con palabras y comportamientos provocadores, el camino no admite ya ninguna pendiente, y la pregunta que cualquier ciudadano debe hacerse es la siguiente: ?c?mo podemos organizar el Estado de modo que ni siquiera los malos gobernantes puedan causar unos males excesivamente graves en la sociedad?

?Ni el hombre se puede separar de Dios, ni la pol?tica de la moral. Los pol?ticos y legisladores deber?an saber que proponiendo o defendiendo leyes inicuas como las que destruyen la familia, o como el divorcio o el aborto, tienen una grave responsabilidad y existe la obligaci?n de poner remedio al mal hecho si quieren volver a la comuni?n con el Se?or. Destruir las formas de vida tradicionales s?lo es fruto del relativismo, que ha roto las comunidades de tradici?n y memoria. Se precisa cada d?a m?s una cultura postmaterialista, que devuelva la confianza perdida en la vida pol?tica, una regeneraci?n de la vida p?blica que respete un orden moral natural.

?Cuando Mahoma hace su compromiso pol?gamo, estaba condicionado por una sociedad pol?gama. Tener cuatro esposas se conformaba a las circunstancias, pero nadie podr?a pensar que era algo enraizado en la naturaleza. La concepci?n de la uni?n conyugal de Mahoma se ajustaba a la sociedad de Arabia en el siglo VI. Sin embargo, Cristo, en su concepci?n del matrimonio, no se ajusta al contexto vital de Palestina en el siglo I. Su concepci?n del matrimonio se centra en el aspecto sacramental. Los jud?os, romanos y griegos no cre?an la idea m?stica de que el hombre y la mujer se hab?an convertido en una sustancia sacramental. Por tanto, no se podr? afirmar que las palabras de Jes?s de Nazaret se ajustasen a la ?poca y no sean adecuadas para la ?poca actual. Si el Imperio Romano se hab?a convertido en el orbis terrarum, Cristo no hizo depender su doctrina moral de la existencia del Imperio Romano, ni sus palabras de las circunstancias de su tiempo: ?el cielo y la tierra pasar?n, pero mis palabras no pasar?n? (Lc 21,33). Cristo crey? en el sacramento del matrimonio a su manera, que es la manera de Dios Padre, y no a la manera contempor?nea. No tom? sus argumentos contra el divorcio de la ley mosaica o de las costumbres de la gente de Palestina.

?Cualquier persona que intervenga en pol?tica debe ser prudente, consciente de la tremenda responsabilidad intelectual que le incumbe y, sobre todo, de los da?os que pueda acarrear. Debe pensar que no sabe nada y que su obligaci?n es aprender, y no creer o fingir que se sabe cuando todo se ignora. Debe tambi?n ser capaz de criticarse a s? mismo (porque existe el pecado, y el bien y la verdad), y de mejorar las doctrinas del Estado y de la sociedad.

?Dicho esto, Bono, que no siente ning?n respeto hacia la fidelidad matrimonial ni hacia las leyes de la Iglesia cat?lica, festejando la desaparici?n de los v?nculos y deberes para hacer uso de las libertades y derechos, se celebra a s? mismo como un personaje snobista, que desea vivir en la jungla del ?todo vale?, sin dogmas ni jerarqu?as, sin reglas para el esp?ritu, bajo pretextos de modernidad y progresismo.

?No escuchen los ?indignados? a Bono ?por inteligencia?, como ?l desea, esc?chenlo m?s bien como quien amenaza la tradici?n y el fervor, el arraigo y la continuidad, como quien contribuye a la agon?a de los v?nculos y las promesas irrevocables, haciendo vigente el juicio de Fran?oise Chauvin: ?los hombres han deseado cambiar; pero en otro tiempo deseaban ese cambio para acercarse a lo que no cambia, al paso que hoy quieren cambiar para adaptarse a lo que de continuo cambia?.

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?Roberto Esteban Duque


Publicado por mario.web @ 1:53
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