S?bado, 25 de junio de 2011

En Garabandal, acompa?ando las apariciones, se dieron multitud de fen?menos que llamar?amos paranormales: impasibilidad de las videntes en ?xtasis; insensibilidad de los ojos a los fogonazos de las c?maras fotogr?ficas; marchas vertiginosas hacia adelante y en retroceso, sin fijarse en el trayecto y sin el m?nimo tropiezo; ca?das repentinas sobre las piedras hasta el punto de crujir las rodillas sin hacerse roce alguno; levitaciones; ca?das de espaldas, escaleras abajo, sin sufrir da?o ni faltar a la modestia en los vestidos; perfecta sincronizaci?n de los arrobamientos aun hall?ndose separadas y lejos unas de otras; hierognosis, es decir el reconocimiento de personas y objetos sagrados ocultos (como por ejemplo, el caso de alg?n sacerdote vestido de paisano para despistar ?en una ?poca en la que todos los ministros de la religi?n llevaban el h?bito clerical? o el de una pitillera que despu?s se supo que hab?a servido para transportar a escondidas la santa comuni?n durante la Guerra Civil); percepci?n de pensamientos ajenos, de sucesos pasados o a distancia y futuros (que despu?s se verificaron); luminosidad y aromatizaci?n de objetos presuntamente besados por la Virgen; curaciones inexplicables; la comuni?n visible de Conchita de manos del ?ngel?

Las apariciones quedaron enmarcadas por dos mensajes al mundo dados al principio y al final de ellas respectivamente. El primero es del 18 de octubre de 1961:

?Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia. Tenemos que visitar al Sant?simo con frecuencia. Pero antes tenemos que ser muy buenos. Si no lo hacemos nos vendr? un castigo. Ya se est? llenando la copa, y si no cambiamos, nos vendr? un castigo muy grande?.

El segundo fue dado el 19 de junio de 1965 por intermedio del arc?ngel san Miguel. Conchita lo transmiti? as? por escrito:

?El mensaje que la Sant?sima Virgen ha dado al mundo por la intercesi?n de San Miguel. El ?ngel ha dicho: Como no se ha cumplido y no se ha dado mucho a conocer mi mensaje del 18 de Octubre, os dir? que este es el ?ltimo. Antes la copa se estaba llenando, ahora est? rebosando. Los Sacerdotes, Obispos y Cardenales van muchos por el camino de la perdici?n y con ellos llevan a muchas m?s almas. La Eucarist?a cada vez se le da menos importancia. Deb?is evitar la ira del Buen Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le ped?s perd?n con alma sincera El os perdonar?. Yo, vuestra Madre, por intercesi?n del ?ngel San Miguel, os quiero decir que os enmend?is. Ya est?is en los ?ltimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenaci?n. Pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos. Deb?is sacrificaros mas, pensad en la Pasi?n de Jes?s?.

Es muy significativo que el segundo mensaje, en 1965, d? en el clavo del n?cleo de la crisis por la que la Iglesia Cat?lica empezar? a atravesar de ah? a poco, coincidiendo con la hermen?utica de ruptura en la aplicaci?n del concilio ecum?nico Vaticano II: la Eucarist?a. La Eucarist?a como sacrificio y como sacramento. Los inauditos abusos lit?rgicos de los que era objeto la Misa eran los cambios m?s directamente percibidos por los fieles y la manifestaci?n m?s visible de esa crisis fue precisamente la deserci?n de una gran proporci?n de cat?licos de la observancia dominical. La desacralizaci?n y ?desmitificaci?n? de la Eucarist?a llevaron a una vacilaci?n peligrosa de la fe en la Presencia Real, con el consiguiente descenso a m?nimos del culto al Sant?simo Sacramento. Y la menor importancia dada a la Eucarist?a ?como denunci? Garabandal? llev? tambi?n a una p?rdida de identidad de los sacerdotes, que ya no se consideraban como sacrificadores y santificadores, sino como animadores de asambleas y asistentes sociales. Bien dec?a Lutero que para destruir a la Iglesia Cat?lica hab?a que destruir la Misa, pues toda la estructura de aqu?lla se apoya sobre la Eucarist?a, considerada como sacrificio propiciatorio y como el ?magnum sacramentum?.

En el curso de sus di?logos con las ni?as de Garabandal, la Virgen anunci? tres hechos: un aviso, un milagro y un castigo. El aviso ser? como una advertencia y un llamado a la penitencia. El milagro, ?mayor que el de F?tima?, se producir? para que la gente crea y se enmiende. El castigo sobrevendr? si el mundo no cambia sus derroteros de pecado. Este castigo parece una profec?a condicional, pero tiene todos los visos de que acontecer? efectivamente dado que los hombres se hallan en tal estado de descreimiento que, como se dice la par?bola del rico Epul?n en el Evangelio: ?ni aun cuando resucitare un muerto se convencer?an?. El cumplimiento de al menos dos de estos tres anuncios deber?a ser la piedra de toque definitiva de las apariciones de Garabandal, la ?ltima de las cuales tuvo lugar el 13 de noviembre de 1965. Queda decir que cuanto hemos consignado en las l?neas precedentes lo est? bajo reserva del ulterior juicio de la Iglesia.

Dado que, por un lado existen muchas personas que basan sus convicciones religiosas en apariciones (aut?nticas o presuntas) y que, por otro, no puede negarse que las de Garabandal, aunque se hallan por as? decirlo sub iudice, tienen una importante trascendencia para no pocos, nos ha parecido conveniente aprovechar la efem?ride para intentar arrojar luz sobre la cuesti?n, sin ninguna intenci?n de prevenir el ulterior dictamen de la Iglesia. El juez nato competente en estos casos es, primeramente, el ordinario del lugar. La Santa Sede raramente se avoca una causa del g?nero, cuidadosa siempre en extremar la prudencia para no fomentar una credulidad malsana y, desde luego, nunca sin o?r antes la opini?n del obispo diocesano. Se prefiere siempre agotar la primera instancia, como ha pasado con Garabandal. La Congregaci?n para la Doctrina de la Fe (competente en la materia) declin? m?s de una vez ocuparse de este caso en particular, indicando que era al obispo de Santander (en cuya jurisdicci?n tuvieron lugar los fen?menos) a quien correspond?a investigarlo. Recordemos algunas nociones de doctrina cat?lica sobre las apariciones en general, ya que parece existir mucha confusi?n al respecto. Tanto aparicionistas como anti-aparicionistas esgrimen las m?s de las veces argumentos que no se sostienen, cuando, en realidad, es muy sencillo abordar el tema como se debe.

En primer lugar, hay que distinguir entre Revelaci?n y revelaciones. La Revelaci?n, con may?scula es la que Dios ha querido comunicarnos para nuestra salvaci?n seg?n las palabras de la Ep?stola a los Hebreos (I, 1-3): ?Multifariam, multisque modis olim Deus loquens patribus in prophetis : novissime, diebus istis locutus est nobis in Filio, quem constituit h?redem universorum, per quem fecit et s?cula : qui cum sit splendor glori?, et figura substanti? ejus, portansque omnia verbo virtutis su?, purgationem peccatorum faciens, sedet ad dexteram majestatis in excelsis? (Muchas veces y de muchos modos habl? Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas; en estos ?ltimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituy? heredero de todo, por quien tambi?n hizo los mundos; el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, despu?s de llevar a cabo la purificaci?n de los pecados, se sent? a la diestra de la Majestad en las alturas?).

La Revelaci?n est? contenida en dos fuentes o, como se prefiere decir hoy, en una fuente doble: la Tradici?n y la Escritura. La Tradici?n precede, aclara y explicita la Escritura a trav?s del Magisterio de la Iglesia, depositaria de la Revelaci?n. ?sta termin? con la muerte del ?ltimo de los Ap?stoles, a quienes Jesucristo encarg? ir y ense?ar a todas las gentes. Desde entonces nada nuevo se ha a?adido ni se puede a?adir a ella, pero lo que contiene puede ser y es desarrollado gracias a la actividad docente de la Iglesia, que no se inventa nuevas doctrinas, sino que saca a la luz lo que estaba ya impl?cito en el dep?sito revelado. Para la salvaci?n basta con la Revelaci?n, tal y como la propone Nuestra Santa Madre Iglesia. No hay obligaci?n ninguna de creer u observar nada que en ella no est? contenido. Sin embargo, hay cosas pertenecientes a la religi?n que, sin ser esenciales, son ?tiles y recomendables para la vida espiritual aunque no pertenezcan al ?mbito de la Revelaci?n p?blica y oficial y es bueno difundirlas. Entre ellas est?n las revelaciones privadas, que constituyen el g?nero al que pertenecen las apariciones.

Las revelaciones privadas son un g?nero de las llamadas gracias gratis datae, es decir las que Dios concede no en atenci?n al sujeto que las recibe, sino para el beneficio com?n. Como provienen de la gratuita disposici?n divina no suponen necesariamente la virtud del sujeto, a diferencia de la gracia gratum faciens, que justifica y santifica al que la recibe. Por ello no es estrictamente un argumento v?lido contra la autenticidad de una revelaci?n privada el hecho que el vidente sea una persona pecadora o no se convierta o incluso lleve despu?s una mala vida (de lo que se acusa a algunos videntes de Medjugorje). Sin embargo, lo contrario s? se admite, a saber: la conversi?n del vidente si era antes pecador (caso de Bruno Cornacchiola en Tre Fontane) o su perseverancia y avance en la vida virtuosa (Melania Calvet, Santa Bernadette, los tres Pastrocitos de F?tima) es un indicio positivo de autenticidad. Y es que las gracias gratis dataeson gracias actuales (o transitorias), que mueven al sujeto al bien y lo disponen para recibir la gracia habitual o santificante, pero sin forzar su libertad. Se puede, pues, corresponder a ella o no. As? pues, la veracidad de una revelaci?n privada no depende necesariamente de la condici?n moral de la persona de la que Dios se sirve como instrumento para favorecer a sus criaturas.


Publicado por mario.web @ 7:11
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