Lunes, 04 de julio de 2011

?Me sent? profundamente humillado cuando tuve claro que la acusaci?n hab?a recorrido el mundo, que lo ?nico que millones de personas sabr?an de m? era que se me acusaba de haber abusado de la confianza y el cuerpo de un menor casi 20 a?os antes?.

Era el mes de noviembre de 1993 cuando comenz? a correr el rumor de que un cardenal estadounidense ser?a acusado ante la justicia civil de abuso sexual. El 11 de noviembre el nombre fue p?blico: se trataba del cardenal Joseph Bernardin, entonces arzobispo de Chicago, de 65 a?os. ?La acusaci?n me dej? perplejo y anonadado. Trat? de pasar por alto los rumores no confirmados y volv? a mi trabajo, pero tan extravagante acusaci?n contra mis ideales y compromisos m?s profundos sigui? acaparando mi atenci?n?, relat? despu?s el purpurado en su c?lebre libro-memorias, El don de la paz.

El nombre del acusador tambi?n se hizo p?blico: se trataba Steven Cook, entonces contaba 35 a?os y estaba enfermo de SIDA (contra?do en su juventud como consecuencia de una vida sexual activa con diferentes parejas). Afirmaba haber sido conducido al dormitorio del entonces padre Bernardin, en 1975, cuando era estudiante universitario del seminario de Saint Gregory, en Cincinnati, y haber sido sometido.

Inmediatamente los medios comenzaron a dar por cierto el hecho y a dar amplios entradas en noticieros, programas de tertulias e incluso dedicaron programas especiales. La CNN, por ejemplo y como de costumbre, aprovech? la ocasi?n para transmitir un programa titulado ?La ca?da de la gracia?. S?lo un periodista de un canal local afiliado a CBS, Bill Kurtis, sugiri? la posibilidad de que aquella historia ocultara otra.

A?os despu?s el mismo cardenal dejaba constancia de esta misma intuici?n: ?No dispon?a yo de hechos que avalaran mi sensaci?n de que se trataba de un simple pe?n ?refiri?ndose al acusador, ndr? en este juego terrible, pero ten?a la viva convicci?n de ello?.

El equipo del cardenal Bernardin arm? una estrategia para tratar a la prensa, pero el arzobispo de Chicago decidi? mejor cu?l ser?a su estrategia: ?Dir? simplemente la verdad?.

A la primera rueda de prensa acudieron casi setenta periodistas. Refiri?ndose a ese hecho, el cardenal Bernardin dir?a: ?Aquel momento de acusaci?n p?blica e indagaci?n era tambi?n un momento de gracia [?] Por encima de todo era un momento de crecimiento espiritual?.

Casi al final de la rueda de prensa un periodista socarr?n interpel? al cardenal: ??Es usted sexualmente activo?? Joseph Bernardin sinti? el abismo que separaba el mundo de ese periodista del suyo. Y le respondi?: ?Siempre he llevado una vida casta de celibato?. Momentos despu?s, no pocos periodistas se acercar?an para decirle: ?Ahora sabemos que usted dice la verdad, cardenal, pero debemos hacer estas preguntas. De eso depende nuestro empleo?. Al d?a siguiente el Chicago Tribune pon?a como titular: ?He llevado una vida casta?.

Despu?s de 100 d?as el caso se resolvi? a favor del cardenal Bernardin. Ya era 1994. Las ?pruebas? aducidas se limitaban a una fotograf?a de grupo y un libro que ni siquiera ten?a la firma del cardenal. Parad?jicamente, el arzobispo de origen italiano no quiso contrademandar a Steven Cook: ?Hice saber a mis abogados que no quer?a contrademandar?.

Pero no todo termin? ah?. ?Pensaba a menudo en Steven y su soledad, en su exilio, abrumado por la enfermedad, tanto de la casa de los padres como de la Iglesia?. Bernardin estableci? contacto con Mary, la madre de Steven. El 30 de diciembre de 1994 volaba a Filadelfia, acompa?ado de un grupo de sacerdotes, para encontrarse con su acusador.

?Nos dimos la mano y me sent? con Steven en un sof? [?] Le expliqu? que la ?nica raz?n para solicitar el encuentro era poner fin a los acontecimientos traum?ticos del ?ltimo invierno haci?ndole saber que personalmente no albergaba ning?n resentimiento hacia ?l. Le dije que deseaba orar por ?l por su bienestar f?sico y espiritual. Y Steven respondi? que hab?a decidido encontrarse conmigo para poder disculparse por la molestia y el da?o que me hab?a causado. En otras palabras, ambos busc?bamos la reconciliaci?n?

Steven refiri? al cardenal Bernardin que cuando ?l era joven seminarista hab?a sido objeto de un abuso por parte de un sacerdote a quien ?l consideraba amigo. Inicialmente Steven aspiraba s?lo a un juicio contra esa persona, pero le aconsejaron ir a por la cabeza del cardenal Bernardin. Y los ?consejos? ven?an de otro sacerdote y del abogado que le instruy? para hacer y proseguir en la acusaci?n. De hecho, el cardenal Bernardin escribi? al menos una carta a Steven, durante el proceso, pero la carta jam?s le fue entregada por su abogado.

?Mir? directamente a Steven, que estaba sentado a pocos metros de m?.
?T? sabes ?dije?, que yo nunca abus? de ti.
? Lo s? ?respondi? suavemente? ?Puede repet?rmelo?
? Nunca abus? de ti. T? lo sabes, ?verdad? ?dije mir?ndolo directamente a los ojos.
Steven asinti? con la cabeza y contest?:
? S?. Lo s? y deseo disculparme por haber dicho que lo hizo.
[?] Le dije que hab?a rezado por ?l todos los d?as y que continuar?a haci?ndolo por su salud y su paz espiritual?.

El cardenal Bernardin le obsequi? una Biblia a Steven y ?l la abraz? mientras los ojos se le llenaban de l?grimas. Sac? un c?liz antiguo le dijo que un hombre desconocido le hab?a hecho ese regalo para que celebrara la misa por ?l. Y Steven le pidi? que celebrara la misa en ese momento. En el abrazo de la paz, el cardenal le dio un sentido signo de perd?n y caridad a Steven y luego le ungi? con el ?leo para los enfermos.

Steven muri? el 22 de septiembre de 1995 completamente reconciliado con la Iglesia. Seis meses despu?s del encuentro entre el cardenal y su acusador, al arzobispo de Chicago le diagnosticaron c?ncer de p?ncreas. El cardenal Bernardin mor?a en olor de santidad en noviembre de 1996.


Publicado por mario.web @ 12:42
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