Martes, 12 de julio de 2011

? Amad a todo el mundo con un amor grande de caridad, pero no teng?is trato de amistad m?s que con los que pod?is intercambiar cosas buenas... Si intercambi?is en el terreno del conocimiento, ciertamente que vuestra amistad es laudable; m?s a?n si compart?s con ellos en el terreno de la prudencia, de la discreci?n, de la fuerza y de la justicia. Pero si vuestra relaci?n est? fundada sobre la caridad, la devoci?n y la perfecci?n cristiana, ?Dios m?o, qu? preciosa ser? vuestra amistad! Ser? excelente porque viene de Dios, excelente porque tiende a Dios, excelente porque Dios es su lazo de uni?n, porque durar? eternamente en Dios. ?Qu? bueno es amar sobre la tierra como se ama en el cielo, aprender a amarse en este mundo tal como lo haremos eternamente en el otro!

???? Yo no hablo aqu? del simple amor de caridad, porque ?ste se debe a todos los hombres; sino que hablo de la amistad espiritual mediante la cual dos o tres, o muchos, comulgan en la vida espiritual y se hacen un solo esp?ritu entre ellos. Es con todo derecho que estas almas dichosas pueden cantar: ??Ved qu? dulzura, qu? delicia convivir los hermanos unidos!? (Sl 132,1)... Me parece que todas las dem?s amistades no son otra cosa que la sombra de ?sta... Para los cristianos que viven en el mundo es necesario que se ayuden unos a otros con santas amistades; mediante ella se ayudan, se sostienen, se acompa?an mutuamente hacia el bien... Nadie podr? negar que Nuestro Se?or haya amado con una amistad del todo dulce y del todo especial a san Juan, a L?zaro, a Marta y a Magdalena, porque la Escritura da testimonio de ello.

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San Francisco de Sales (1567-1622), obispo de Ginebra y doctor de la Iglesia
Introducci?n a la vida devota, III, 19 (franc?s modernizado)


Publicado por mario.web @ 1:58
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