Martes, 12 de julio de 2011


???? La d?bil fe de los disc?pulos era tan vacilante que, no contentos con ver al Se?or resucitado, quieren, adem?s, tocarle para creer en ?l. No les bastaba ver con los ojos, quer?an acercar sus manos a sus miembros y tocar las cicatrices de sus recientes heridas. Es despu?s de haber tocado y reconocido las cicatrices que el disc?pulo incr?dulo exclam?: ??Se?or m?o y Dios m?o!? Estas cicatrices revelaban a aquel que, en los otros, curaba todas sus heridas. ?Acaso el Se?or no hubiera podido resucitar sin cicatrices???Es que el Se?or ve?a en el coraz?n de sus disc?pulos unas llagas que s?lo pod?an ser curadas con las cicatrices que conservaba en su cuerpo.

???? ?Y qu? es lo que responde el Se?or a esta confesi?n de fe de su disc?pulo que dice: ??Se?or m?o y Dios m?o!?? ?Porque me has visto has cre?do. Dichosos los que crean sin haber visto?. ?De qui?n habla, hermanos, sino de nosotros? Y no tan s?lo de nosotros sino de los que vendr?n despu?s de nosotros. Porque, poco tiempo despu?s, cuando ?l ya no puede ser visto con los ojos mortales, para hacer m?s fuerte la fe en los corazones, todos los que han llegado a creer han cre?do sin haber visto, y su fe tiene un gran m?rito: para llegar a ella han acercado a ?l no una mano que le quer?a tocar, sino tan s?lo un coraz?n amante.




San Agust?n (354-430), obispo de Hipona (?frica del Norte) y doctor de la Iglesia
Serm?n 88


Publicado por mario.web @ 2:24
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