Viernes, 29 de julio de 2011

SUMARIO: 1. Datos de la Escritura. -2. Aportaciones de la teolog?a conciliar. ? 3. El amor como experiencia del discernimiento. ? 4. Criterios de discernimiento pastoral.
El objetivo propio del discernimiento cristiano consiste en la b?squeda de la voluntad de Dios para una persona o comunidad en una situaci?n concreta. Esto supone un procedimiento que encuentra en la persona de Jes?s de Nazaret, el discernidor por antonomasia, la referencia ?ltima. El discernimiento vocacional es fundamental en el proceso de maduraci?n personal de la fe; el discernimiento en situaciones especiales en que se ha de tomar una decisi?n importante es ineludible; y el discernimiento pastoral afecta al modo permanente del ser y actuar de la Iglesia. Jes?s de Nazaret form? a sus disc?pulos para que supieran discernir la acci?n de Dios en los momentos del nacimiento de la Iglesia; las primeras comunidades en su dinamismo evangelizador y misionero son un ejemplo de c?mo discernir. Y San Pablo nos leg? una teolog?a b?sica sobre el discernimiento cristiano.

1. Datos de la Escritura

Toda la Sagrada Escritura manifiesta la iniciativa de Dios que gu?a a su pueblo a trav?s de situaciones distintas y variadas. La vida del creyente adquiere un talante cr?tico ante la realidad y se abre al horizonte escatol?gico del Reino; el cristiano sabe que "Dios sondea nuestros corazones" (1 Tes. 2,4) y en un di?logo de profundidad, bajo la acci?n del Esp?ritu Santo, es invitado a acoger la voluntad de Dios y a ponerla en pr?ctica. Esto no es posible sin un camino de conversi?n que nos hace crecer en fe, esperanza y caridad al "conocer interiormente la persona de Jesucristo y su Evangelio".

Ser cristiano es hacer "lo que agrada a Dios", como lo hizo Jes?s de Nazaret (Rom. 12,2; 14,8; 2 Cor. 5,9, Ef. 5,10; Flp. 4,18; Col. 3,20; Tit. 2,9). En el N.T. aparece 22 veces el t?rmino dokim?sein con el significado de llegar a conocer lo que se debe hacer y lo que se debe rechazar a trav?s de una comprobaci?n. Esto se aplica para el discernimiento personal (1 Cor. 11,28- 29; 2 Cor. 13, 5- 6; G?l. 6,4- 5) y para el discernimiento comunitario (1 Tes. 5, 19-22).

El discernimiento cristiano no se puede hacer desde el propio criterio e inter?s; se necesita una nueva mentalidad, la que Dios nos da al pasar del "hombre viejo" al "hombre nuevo" (1Cor. 1,10). Esta nueva mentalidad conlleva el no "amoldarse al mundo" (Rom. 12,2); hay que romper con el orden vigente caracterizado por el tener, el poder y el competir para poder discernir.

Jesucristo nos liber? de vivir la ley como la expresi?n de la voluntad de Dios (Rom. 13,8-10) con una actitud poco madura (G?l. 3,23-26); positivamente, nos abre a la novedad de la comuni?n trinitaria (1 Jn. 2,20. 27; 3,24; 4,6. 17; 5,6- 9) y a la docilidad al Esp?ritu Santo (Rom. 8,14), para llegar a la edad adulta en la fe (G?l. 4,19; Ef 1,3.14) que se expresa en el amor a los necesitados (Mt. 25,31-46).

2. Aportaciones de la teolog?a conciliar

El Vaticano II insisti? en la necesidad de que los fieles y pastores (PO 9) entr?ramos a fondo en la lectura de los signos de los tiempos (E. S.4). Estos necesitan ser analizados en profundidad y con talante evang?lico (G.S. 11, 18, 27, 37; PO 28, 36; PDV40).

La Iglesia es y quiere ser "sacramento de salvaci?n" (G.S.1) para el mundo; por lo mismo, la relaci?n Iglesia- mundo tiene que verse en t?rminos de colaboraci?n y ayuda (G.S. 36. 38; 41-43). Hoy tambi?n podemos repetir las palabras de Pablo VI en la clausura del Concilio: "la antigua historia del samaritano ha sido el paradigma de la espiritualidad del Concilio".

El plan de salvaci?n de Dios consiste en que todos los hombres conozcan el Evangelio y se conviertan a Jesucristo para vivir como hijos de Dios y hermanos. C?mo llevar esto a la vida en cada tiempo y lugar es objetivo del discernimiento personal y comunitario.

La evangelizaci?n del mundo contempor?neo plantea a la Iglesia algunos retos importantes; que deben ser cuidadosamente discernidos; subrayamos los siguientes: la inculturaci?n de la fe, las nuevas presencias eclesiales, el di?logo interreligioso y el ecumenismo, la opci?n preferencial por los m?s pobres, los cauces de corresponsabilidad en la Iglesia, la evangelizaci?n de los alejados, los procesos de fe que desemboquen en comunidades maduras, y el compromiso socio-pol?tico del cristiano.

3. El amor como experiencia del discernimiento

Las expresiones paulinas para indicar la meta del discernimiento son variadas y muy significativas. Discernir es saber "lo que agrada al Se?or" (Ef. 5, 10), conocer "la voluntad de Dios" (Rom. 12,2), "lo bueno" (FIp. 1,9-10; 1 Tes. 5,21-22), etc. A esto no se llega aplicando deductivamente unos principios, unos valores ?ticos o una norma; es algo m?s interior, experiencia) y fundante. El discernimiento proviene del amor evang?lico que va configurando al creyente en una nueva sensibilidad y unos criterios que le permiten ver con m?s claridad lo que es conforme al querer de Dios revelado en Jesucristo (FI. 1,9-10). La forma en que se vive, los valores por los que se trabaja y las causas en las que se implica la vida facilitan o dificultan el discernimiento cristiano. El "tener los mismos sentimientos de Cristo Jes?s" (Flp. 2,5) es el camino pr?ctico que nos permite conocer la voluntad del Padre. La capacidad de discernir no se improvisa; por el contrario, se prepara adecuadamente cuando se cultiva la lectura, la reflexi?n, la introspecci?n, el an?lisis de la realidad, el examen de conciencia, y se pasan los acontecimientos por el coraz?n. La propia interioridad es el ?mbito privilegiado del encuentro con Dios; por consiguiente, en la oraci?n personal es donde Dios se comunica en el fondo del coraz?n como Padre. Sin la familiaridad con Dios que proporciona la oraci?n no es posible el discernimiento, pues nos faltar?a la comnaturalidad con ?l y su proyecto de salvaci?n; en la oraci?n vamos descubriendo nuestras reacciones y nuestros sentimientos a lo que la Palabra de Dios nos va proponiendo.El an?lisis de lo que va pasando por dentro nos permite mirar al futuro y tomar uno u otro compromiso; esta decisi?n es don de Dios y exigencia en orden a la transformaci?n de la realidad para que el Reino de Dios sea. La validaci?n de la opci?n tomada est? en los frutos de humanizaci?n que produzca en favor de los m?s necesitados, y la alegr?a interior de los que la llevan delante, a pesar de todas las dificultades.

Para poder hacer bien el discernimiento es necesario centrar bien el tema que se quiere discernir, querer buscar ante todo y sobretodo la voluntad de Dios, y situarse en la presencia de Dios en actitud de completa disponibilidad. Est? disponible quien se muestra indiferente a los propios intereses y dispuesto a acoger y hacer lo que Dios le pida; si al hacer este ejercicio se siente paz, alegr?a y confianza significa que hay madurez en la fe y disposici?n sincera de buscar la voluntad de Dios, sea lo que sea, y aunque contravenga nuestros planes.

A la hora de discernir es necesario distinguir claramente el fin y los medios; el fin es la b?squeda de la voluntad de Dios que enmarca y orienta el discernimiento; lo que se disciernen son los medios que permitan hacer la voluntad de Dios. Aqu? suelen aparecer las "afecciones desordenadas", es decir, los intereses y ego?smos que terminan anteponiendo nuestra voluntad a la de Dios. Importa mucho que conozcamos las limitaciones, los condicionamientos y las ambig?edades que nos impiden estar verdaderamente disponibles para lo que Dios quiera.

El ?rbol se conoce por sus por sus frutos, dice Jes?s en el Evangelio (Mt. 12,33; Lc. 6,43-44); lo que nos confirma que el discernimiento se ha hecho adecuadamente son las obras (Ef. 5,8-10; Flp. 1,9-11; G?l. 15,22), que se refieren directamente al amor al hermano; en caso contrario, aunque hici?ramos maravillas, si nos falta el amor, nada vale (1 Cor. 13,1-3). Y esto tiene una traducci?n interpersonal, pero tambi?n social y estructural hasta conseguir un orden internacional m?s justo y solidario (G.S. 40).

4. Criterios de discernimiento pastoral

Teniendo en cuenta la situaci?n eclesial actual, y desde la perspectiva de la acci?n pastoral vamos a recordar algunos criterios que orienten la nueva evangelizaci?n y la educaci?n de la fe.

a) Potenciar el discernimiento

b?sico

El discernimiento no es un saber te?rico si no pr?ctico; es decir, ?nicamente se puede discernir adecuadamente desde una determinada manera de vivir en que se distinga claramente el bien del mal; lo bueno, ?ticamente hablando, nos pone en relaci?n con el Reino de Dios, y lo malo nos aleja de Dios y su justicia. El conocimiento de la voluntad de Dios no es algo as?ptico a lo que se pueda llegar de una manera abstracta, independientemente de d?nde tengamos puesto el coraz?n, los deseos y los intereses. La sinton?a con Dios solo es posible desde una purificaci?n del coraz?n y la nueva mentalidad fruto de la conversi?n; en consecuencia, el primer paso para adentrarnos en los caminos del Esp?ritu es dejar la vida de pecado y progresar en la gracia. Esto tan sencillo y b?sico est? bastante olvidado, y por eso nos encontramos con el contrasentido y la incoherencia de querer avanzar en el camino de Dios sin haber puesto el fundamento. Sin conversi?n no se puede avanzar en los caminos del Esp?ritu.

b) La referencia permanente de Jesucristo

Lo fundamental para el cristiano es el encuentro con el Dios de Jes?s en lo cotidiano de la vida; el camino para llegar al Padre y para descubrir la hondura de lo humano es Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. El aprendizaje principal en la catequesis consiste en situar a Jesucristo y su Evangelio como el centro de la vida; esto no es posible sin entrar en comuni?n con la persona, el mensaje y la causa de Jes?s de Nazaret. El seguimiento de Jes?s, la vivencia de los misterios de su vida y la apertura al Esp?ritu es lo que nos hace renacer a los valores, criterios y actitudes del hombre nuevo. La vida cristiana consiste en la constante y progresiva configuraci?n en, con y por Jesucristo. La evangelizaci?n debe realizarse de forma que "alcance y transforme los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter?s, las l?neas de pensamiento, las fuentes y los modelos vitales" (EN. 19). La referencia permanente a Jesucristo no define tanto la tensi?n de nuestro caminar hacia ?l, cuanto el "dejarnos alcanzar" por El para que nuestra existencia sea una respuesta de fe. Esta verdad de fondo conlleva una pastoral m?s oracional, experiencial y centrada en la maduraci?n de la actitud religiosa. El cultivo de la vida espiritual constituye el n?cleo de la acci?n pastoral de la Iglesia.

c) La vocacional como la perspectiva de toda la pastoral

Por vivencia vocacional de la fe entendemos la formulaci?n de la vida cristiana desde las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) que dan unidad a la persona y llevan a la s?ntesis fe-vida. Los procesos catecumenales por su propia naturaleza apuntan a una vivencia vocacional de la fe como fructificaci?n del Bautismo y de la Confirmaci?n. Esta meta constituye la perspectiva m?s id?nea para plantear las acciones pastorales de la Iglesia; el aspecto que globaliza y unifica la pastoral en y de la Iglesia es lo vocacional. Ayudar a cada cristiano a descubrir y responder a la voluntad de Dios es el objetivo ?ltimo que focaliza toda la acci?n pastoral. Esta perspectiva ayudar?a mucho a centrarse en lo fundamental y a dar unidad a tantos proyectos y actividades que funcionan con escasa conexi?n entre ellos y con poca coherencia interna.

c) Una pedagog?a de la fe en clave de personalizaci?n

Las dos grandes fidelidades del evangelizador son la fidelidad al mensaje que transmite y la fidelidad a las personas que acompa?a. La personalizaci?n de la fe evita el subjetivismo que ignora la objetividad de la revelaci?n y al mismo tiempo, valora y respeta el proceso de maduraci?n de cada persona. Hay que personalizar las grandes experiencias de fe que tienen un car?cter estructurante de la personalidad cristiana; nos referimos a las experiencias de conversi?n, de seguimiento de Jes?s, de an?lisis cr?tico-creyente de la realidad, de compromiso con el Reino, de experiencia oracional de Dios, de identificaci?n eclesial y de disponibilidad vocacional.

Es pr?cticamente imposible que estas experiencias del proceso de fe se puedan vivir s?lo con las aportaciones del grupo; siendo el grupo imprescindible, necesita ser complementado con el acompa?amiento personal. El creyente que se est? haciendo necesita a su lado otro creyente, en condiscipulado, que le ayuda desde su s?ntesis personal a ir creando las condiciones necesarias para que el Esp?ritu Santo pueda actuar en su coraz?n. Los modos de hacer de Dios nos sorprenden y sobrepasan; necesitamos conocer la "gram?tica" con la que Dios habla por medio con la ayuda de un maestro de espiritualidad que, desde la cercan?a, nos ayuda a no autoenga?arnos y a responder con sinceridad. La veracidad de que lo que vivimos es aut?nticamente una experiencia cristiana de fe es lo que m?s nos debe importar. La personalizaci?n de la fe "ayuda a los j?venes a preguntarse y descubrir el sentido de la vida, a descubrir y asimilar la dignidad y exigencias de ser el cristiano, les propone las diversas posibilidades de vivir la vocaci?n humana en la Iglesia y en la sociedad y les anima y acompa?a en su compromiso por la construcci?n del Reino" (OPJ 15; Cfr. Ch L 54).

e)

El discernimiento comunitario

La pr?ctica comunitaria del discernimiento es muy beneficiosa, tanto para el dinamismo espiritual del grupo, como para la toma de decisiones de forma corresponsable en temas importantes.

Es imposible el discernimiento comunitario si los integrantes del grupo no tienen pr?ctica en el discernimiento personal. Requiere tiempo suficiente, ambiente adecuado, manejo de los datos, actitud de disponibilidad, libertad de esp?ritu y oraci?n compartida. El animador del grupo debe asegurar que se dan los presupuestos para el discernimiento y que se sigue el procedimiento adecuado. Las personas que intervienen en el discernimiento comunitario han de tener claro las claves de lectura de las mociones y los modos de tomar las decisiones para que en el grupo se pueda dar el asentimiento de corazones. No se trata de defender los puntos de vista personales, sino de conocer la voluntad de Dios y de concretarla de la manera m?s evang?lica que se pueda. Discernir comunitariamente tiene que ver m?s con la b?squeda y acogida de "lo que agrade m?s a Dios" que de la prevalencia de una opini?n mayoritaria; por lo mismo, lo que cada hermano ve y propone no es una opini?n m?s sino una propuesta desde la experiencia de Dios y desde las urgencias del Reino. El Esp?ritu Santo -si se le deja actuar- es capaz de abrir las mentes y de conjuntar las miradas y los corazones en una respuesta com?n. Las posibilidades de humanizaci?n personal y la liberaci?n integral para los m?s desfavorecidos son los criterios que avalan el que lo escogido es voluntad de Dios. Y esto vivido con paz y alegr?a en el coraz?n.

f) Acompa?amiento personal

Es el cauce normal para que un creyente en proceso de formaci?n y maduraci?n de fe aprenda a discernir. El ?mbito principal de aplicaci?n del discernimiento es la vocaci?n personal a la que cada uno se siente llamado por Dios en la Iglesia y en este mundo. Antes de llegar al discernimiento vocacional hay que acompa?ar otras experiencias estructurantes de la vida cristiana, tales como la conversi?n, el camino de oraci?n, el an?lisis cr?tico creyente de la realidad, el sentido comunitario de la fe y la disponibilidad vocacional. La fe que se descubre en el seguimiento de Jes?s coge a la persona entera; este car?cter totalizante de la actitud religiosa pide la presencia cercana de alguien que nos ayude a ir aprendiendo la "gram?tica" con la que Dios habla, a asumir el pasado, a configurarse como creyente y a mirar al futuro con decisi?n y esperanza. El paso de Dios por la vida de las personas y los caminos del Esp?ritu sorprenden y desconciertan en no pocas ocasiones; el acompa?ante espiritual nos ayuda a ir dando nombre a todo lo que ocurre en nuestro interior, a confirmar lo que es de Dios, a desvelar los autoenga?os y a responder a los nuevos retos. Por la misma naturaleza de la catequesis y las exigencias de la fe madura, no se puede ser catequista de j?venes sin tener experiencia de acompa?amiento personal.

g) Conocer y seguir un m?todo de discernimiento

El discernimiento es una experiencia com?n que ha sido abordada por diferentes maestros espirituales y se ha concretado en escuelas distintas seg?n las ?pocas y sensibilidades de los que las formularon. Algunas espiritualidades han hecho del discernimiento el elemento b?sico de la configuraci?n y el crecimiento de la fe. Da la impresi?n de que muchos cristianos hablan de la vida espiritual en t?rminos gen?ricos y confusos; incluso, cuando en el proceso de crecimiento de fe se llega a un determinado punto ya no se sabe avanzar, pues no se conoce bien lo que pasa y tampoco se disponen de las herramientas que permitan manejar la situaci?n. La vida espiritual tiene su l?gica interna, requiere un proceso largo, pasa por etapas muy distintas y precisa de acompa?amiento personalizado. Los educadores de la fe deber?amos saber responder con precisi?n a esta cuesti?n: ?qu? tiene que pasar en el interior de un catec?meno para que llegue a madurar en la fe?. Conocer y acompa?ar este proceso es lo m?s importante; quiz?s formulamos muchos proyectos pastorales, pero sabemos poco de los procesos interiores de fe.

Para abordar en profundidad este tema, el conocimiento de alg?n m?todo o escuela de espiritualidad nos permite concretar y avanzar con pedagog?a. No nos quepa duda, ayudar a la experiencia cristiana y a que la actitud religiosa madure debe ser hilo conductor de toda la acci?n pastoral de la Iglesia; y la madurez en la fe tiene que ver directamente con la pr?ctica del discernimiento cristiano a nivel personal, comunitario y pastoral.

BIBL. ? BOFF, L, El destino del hombre y del mundo, Sal Terrae 1985; BoRos,

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Jes?s Sastre


Publicado por mario.web @ 1:20
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