Viernes, 29 de julio de 2011
He pasado una semana enfermo, d?bil, sin ?nimo para hacer cosas. Curiosamente, no he dejado de sentir la presencia amorosa de Dios.

Tus fuerzas te abandonan y t? te abandonas ante su presencia soberana. Entonces surge Dios y dice: ?No temas, Yo estoy contigo?. Y todo cambia. Comprendes que hay un sentido para todo, incluso tu enfermedad.

Por momentos, acostado, me trasladaba con mi mente a una capilla donde est? expuesto Jes?s Sacramentado. Me detengo frente a Jes?s y lo miro. Y le digo que lo quiero. ?Eres mi mejor amigo, Se?or?. No hacemos m?s que eso. Pero me siento tan feliz de poder entregarle estos peque?os gestos de amor. Comprendo lo fr?giles que somos los humanos y la grandeza de nuestro esp?ritu.

Anoche, ocurri? algo significativo.

Me dorm? profundamente y dormido, en sue?os, me puse a rezar. Entonces escuch? la voz paternal de Dios que se preguntaba:
??Qu? har? contigo??

Yo, intuitivamente respond?:

?Devolverme la salud?.

De pronto surgi? una pregunta que me estremeci?:

??Y qu? hiciste con la salud que te di??

Me vi entonces en un tranque vehicular grit?ndole al conductor de al lado? luego, molesto con una cajera que no me atendi? a tiempo. Surgieron as?, en cuesti?n de segundos, cientos de situaciones similares de las que me avergonc?.

Sin dejar de amarme, Dios pregunt?:

??Amaste??

?Muy poco Se?or?, reconoc?, ?creo que fui ego?sta con el tiempo que me diste?.

?Est? bien reconocerlo?, dijo con ternura? ?Tendr?s otra oportunidad. Ama y haz todo el bien que puedas?.

Entonces despert?. Algo pas? en ese sue?o, que me llen? de esperanza.


La gripe est? cediendo y pronto volver? a salir. Pero esta vez ser? diferente. Tratar? de ver al pr?jimo como a mi hermano, y estar? m?s cerca de Dios: amando y ayudando al que pueda.

?

Autor: Claudio de Castro

Fuente: Catholic.net


Publicado por mario.web @ 23:19
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