S?bado, 06 de agosto de 2011

Al referirnos a fen?menos sobrenaturales hacemos relaci?n a lo que trasciende lo natural, lo que est? m?s all? de las leyes normales

En la vida de san Juan Mar?a Vianney, cura de Ars, escrita por Francis Trochu leemos lo siguiente: ?Un joven de Lyon se hab?a apenas confesado cuando el santo le dice:
- Amigo, no has dicho todo.
- Ayudadme vos, Padre: no puedo recordar todas mis faltas.
- ?Y aquellas candelas que robaste de la iglesia de San Vicente?. Era verdad, pero lo hab?a olvidado?.

En otra ocasi?n, una ma?ana durante la misa, una se?ora se present? a recibir la comuni?n. El santo pas? dos veces cerca de ella sin d?rsela. A la tercera vez le dice la se?ora en voz baja:
- ?Padre m?o, no me has dado la comuni?n?.
- ?No hija m?a; esta ma?ana has comido algo?.
Entonces la se?ora se acord? de haber comido un poco de pan.

A fines del s. XIX, el doctor Imbert, profesor de medicina en Clermont-Ferrand, describi? ampliamente un testimonio acerca de Luisa de Lasteau, hoy beata, y su facilidad sobrenatural para reconocer los objetos sagrados (ierognosis): ?Se le presentaba una reliquia, aunque fuese de un siervo de Dios no beatificado, y sonre?a satisfacida, pronta a besarla. Lo mismo hac?a con los objetos benditos aunque tuvieran forma profana, mientras se mostraba insensible por los objetos no bendecidos aunque fuesen im?genes sacras. Un sacerdote vestido de civil, le present? un crucifijo sin bendecir y no le caus? impresi?n. Despu?s, con su mano consagrada, traz? sobre la cruz la bendici?n y se lo volvi? a mostrar; entonces Luisa mostr? su caracter?stica sonrisa al sacerdote. Los presentes exclamaron: ?qu? sublime es la bendici?n del sacerdote!?

Es com?n hallar en librer?as una abundante literatura que intenta explicar, acertada o err?neamente, fen?menos sobrenaturales extraordinarios que por su relaci?n con la fe, su impacto real, atractivo o de simple curiosidad, llaman enormemente la atenci?n. Y no es para menos: profec?a, poder de sanaci?n, discernimiento de esp?ritus, don de lenguas, visiones, revelaciones, habilidad infusa para el ejercicio de las artes, ciencia, estigmas, l?grimas o sudor de sangre, privaci?n del sue?o, bilocaci?n, levitaciones, sutilezas, luminosidad? son temas que dejan un deseo de profundizaci?n mayor.

Al referirnos a fen?menos sobrenaturales hacemos relaci?n a lo que trasciende lo natural, lo que est? m?s all? de las leyes normales como el no poder volar por nosotros mismos o conocer lenguas sin antes haberlas estudiado. La causa s?lo puede ser Dios aunque la propia naturaleza o el Demonio pueden imitar algunos de estos fen?menos para confundir cuando en realidad no son tales.

Los fen?menos sobrenaturales se manifiestan con los as? llamados fen?menos m?sticos. Estos de deben a gracias regaladas por Dios que quiere ofrecer una posibilidad de uni?n m?s ?ntima con ?l al alma que los recibe o manifestar externamente al mundo el misterio de su acci?n omnipotente no explicable a la ciencia.

Las causas puramente naturales tienen como fuente elementos de orden fisiol?gico (temperamento, sexo, edad), la imaginaci?n, los estados depresivos del esp?ritu (trabajo intelectual absorbente, meditaci?n religiosa mal regulada, excesiva austeridad) y las enfermedades. Estas llevan a confundir con fen?menos ?sobrenaturales? lo que en realidad se puede explicar naturalmente.

Es de fe que existen los demonios quienes, por permisi?n divina, influyen sobre algunos hombres. Sin embargo, la voluntad humana permanece siempre libre. El demonio no puede producir verdaderos fen?menos pues es gracia exclusiva de Dios (resucitar un muerto, curar instant?neamente heridas, traslocaciones, profec?as, conocer los pensamientos, crear, violar las leyes de la naturaleza como la gravedad, etc.) pero s? puede falsificar visiones, ?xtasis, esplendores y rigidez en el cuerpo, ardores en el coraz?n, curaci?n de enfermedades producidas por ?l mismo, hacer aparecer estigmas, esconder objetos y moverlos.

La acci?n divina, que es de donde provienen los aut?nticos fen?menos, se desarrolla principalmente en el intelecto, en la voluntad y en el organismo de aquellos que la experimentan. De ah? que los grandes fen?menos se clasifiquen en tres grupos: de orden cognoscitivo, de orden corporal y de orden afectivo.

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FEN?MENOS DE ORDEN COGNOSCITIVO

?? Las visiones, referidas estrictamente al sentido de la vista, son percepciones de objetos mediante los ojos corporales. Hay tres tipos de visiones:

1) las externas o corporales, llamadas apariciones, donde se percibe una realidad objetiva naturalmente invisible al hombre
2) las imaginarias, que son representaciones sensibles internas circunscritas a la imaginaci?n
3) las intelectuales, en las que se produce la visi?n por medio de la inteligencia, sin impresi?n o imagen sensible.

?? Las locuciones son f?rmulas que enuncian afirmaciones o deseos. Se dividen en:

1) auriculares (percibidas por medio del o?do)
2) imaginarias (se perciben con la imaginaci?n durante el sue?o o la vigilia)
3) intelectuales (las que se dejan o?r directamente en el intelecto sin el concurso de los sentidos) que es como se comunican los ?ngeles.

?? Las revelaciones son las manifestaciones sobrenaturales de una verdad oculta o un secreto divino hecho por Dios para el bien general de la Iglesia o para la utilidad de quien la recibe. Son de dos tipos:

1) privadas: hechas a un individuo y que no entran en el dep?sito de la fe
2) universal: la dada por la Sagrada Escritura.

Las primeras nunca contradicen a las segundas si son aut?nticas. S?lo a la Iglesia corresponde declarar si un mensaje es o no revelaci?n privada

?? Por discernimiento de los esp?ritus se entiende el conocimiento sobrenatural de los secretos del coraz?n comunicados por Dios a sus siervos. Fue el caso del cura de Ars. En esta categor?a tambi?n entra el descifrar y aclarar si otros fen?menos vienen o no de Dios.

?? La ierognosis es el conocimiento de lo que es sagrado manifestado en el poder o facultad que tuvieron algunos santos para reconocer las cosas santas y distinguirlas de las profanas. Este fue el caso de la beata Luisa Lausteau.

?? Otros fen?menos de conocimiento son la ciencia infusa universal (como el caso de Gregorio L?pez (1562-1596) que sin estudio alguno, pose?a un bast?simo conocimiento de la Sagrada Escritura, la historia de la Iglesia y los principios de la vida espiritual), el conocimiento sobrenatural de teolog?a (los casos de santa Gertrudis y santa Catalina de Siena, luminarias de la m?stica), habilidad infusa para el ejercicio de las artes (por ejemplo san Francisco de As?s y Jacopone da Tordi, compositor del ?Stabat Mater?, para la poes?a; santa Catalina de Bolonia, para la m?sica; el beato Ang?lico da Fiesole para la pintura, etc.)

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FEN?MENOS M?STICOS DE ORDEN CORPORAL

El primer caso documentado de una persona estigmatizada fue el San Francisco de As?s, quien recibi? los estigmas en un ?xtasis que tuvo el 17 de septiembre de 1224. Despu?s de ?l se han multiplicado los casos. Quiz? hubieron estigmatizados antes de San Francisco. No lo sabemos.

En 1894 se public? en Par?s el libro ?La estigmatisation?. En ?l, el doctor Imbert-Gourtbeyre, quien estudi? con competencia y atenci?n el tema, enumera hasta 321 casos de estigmatizaciones verdaderas en la historia. De esos 321 estigmatizados 62 fueron canonizados (42 hombres y 9 mujeres). Por el tiempo y por la resonancia, nos es muy cercano el caso de San P?o de Pietrelcina, de cuyas llagas emanaba, adem?s, un olor muy agradable.

Estamos ahora de frente a los fen?menos m?sticos de orden corporal. ?stos se reflejan principalmente sobre el organismo, en cualquiera de sus funciones vitales o en diferentes aspectos de su actividad y manifestaciones exteriores, como recuerda el P. Royo Mar?n. Estos son los principales:

?? Los estigmas consisten en la aparici?n espont?nea de llagas sanguinolentas en manos, pies, costado izquierdo, en la cabeza o en la espalda. Pueden ser visibles o invisibles. Muchos han tratado de dar una explicaci?n racionalista al fen?meno atribuy?ndolo al fanatismo. Es verdad que la imaginaci?n puede ejercer una posible influencia ps?quica, pero jam?s ser? capaz de producir heridas f?sicas visibles. Bastar?a hacer un ejercicio simple para darse cuenta de la imposibilidad: si se fija la vista en alguna parte del cuerpo y se piensa, con todas las fuerzas, que se quiere una herida visible en el costado; se podr? pasar todo un d?a y no se lograr?. Los hechos hablan por s? solos.Tambi?n existen los estigmas diab?licos. ?S?, el demonio es capaz de producirlos! Si en el orden natural, en base a la hipnosis y a la sugesti?n, se han llegado a producir manifestaciones similares en sujetos desequilibrados, neur?ticos o hist?ricos, c?mo no iba a poder producirlos el demonio.

?? El sudor de sangre consiste en la expulsi?n, en cantidad considerable, de l?quido sanguinolento a trav?s de los poros de la piel, particularmente los de la cara. Las l?grimas de sangre son una efusi?n sanguinolenta a trav?s de la mucosa de los ojos.En el caso del sudor de sangre, el hecho hist?rico por excelencia es el de Nuestro Se?or Jesucristo referido por San Lucas en el cap?tulo 22, vers?culo 44, de su Evangelio. Tras Jesucristo, un n?mero peque?o de santos y personas p?as han tenido sudor de sangre: santa Ludgarda (1182-1246), la beata Cristina di Stumbeln (1242-1312), Magdalena Morice (1736-1769), Mar?a Domenica Lazzari (1815-1848), Caterina Putigny (1803-1885).Los casos de l?grimas de sangre son m?s raros aunque hay registrados dos casos muy famosos, el de Rosa Mar?a Andriani (1786-1845) y el de Teresa Neumann a mediados del siglo pasado.

?? La renovaci?n o cambio de coraz?n es un fen?meno registrado en la historia de la m?stica y muy sorprendente. Consiste en la extracci?n del coraz?n de carne y en la sustituci?n con otro que es el de Cristo mismo.Son famosos los casos de las santas Catalina de Siena, Ludgarda, Gertrudis, Mar?a Magdalena de Pazzi, Caterina de Ricci, Juana de Valois o Margarita Mar?a de Alacoque.As? describ?a el confesor de santa Catalina de Siena el fen?meno de la sustituci?n de coraz?n: ?Se encontraba un d?a en la capilla de la iglesia de los hermanos predicadores en Siena? Recuperada del ?xtasis se puso de pie para regresar a casa. Una luz del cielo la envolvi? y en la luz apareci? el Se?or que ten?a en su mano un coraz?n humano, verdadero y esplendoroso? El Se?or se le acerc?, abri? el pecho de ella por la parte izquierda e, introduci?ndole ?l mismo el coraz?n que ten?a en las manos, le dice: ?Querida hijita, como el otro d?a tom? tu coraz?n, he aqu? que te doy el m?o con el cual siempre vivir?is?. De lo dicho queda la apertura que le hizo en el costado; en signo del milagro ha quedado en aquel lugar un cicatriz, como me han asegurado a m? las compa?eras que han podido verla. Queriendo saber la verdad de lo sucedido, ella misma fue obligada a confes?rmelo?.

?? El ayuno absoluto. Est? demostrado que el hombre puede sobrevivir naturalmente en una abstinencia total de alimento prolongada s?lo por algunas semanas. En 1831 un condenado a muerte, Garni?, rehus? tomar alimentos a excepci?n de un poco de agua. Muri? despu?s de 63 d?as. Pesaba s?lo 26 kilos. En la Iglesia, los casos m?s notables de ayuno absoluto son los de santa Catalina de Siena (cerca de ocho a?os), santa Ludovina de Schiedman (28 a?os), las beatas Caterina de Raconigi (diez a?os), Domenica Lazzari y Luisa Lasteau (14 a?os). Todas ellas llevaban una vida normal e incluso muy activa. Sin embargo el ayuno por s? mismo no prueba la santidad pero s? la Iglesia reconoce en algunos de sus santos un privilegio similar dado por Dios como recompensa por sus virtudes.

?? La vigilia o privaci?n prolongada del sue?o es an?logo al precedente. Los casos m?s notables son los de san Macario de Alejandr?a quien pas? 20 a?os continuos sin dormir. Santa Coleta dorm?a una hora a la semana y una vez en su vida permaneci? un a?o sin dormir. San Pedro de Alc?ntara dorm?a hora y media al d?a por cuarenta a?os, como testimoni? santa Teresa de Jes?s. Santa Rosa de Lima limitaba a dos horas el tiempo concedido para el reposo y santa Catarina de Ricci no dorm?a m?s que dos o tres horas por noche. Los m?dicos y los fisi?logos coinciden en el decir que sin salir de las leyes normales de la naturaleza org?nica no se puede privar a una persona del sue?o. Las largas vigilias y abstinencias se encuentran sobre todo entre los contemplativos.

?? La agilidad consiste en la traslaci?n corporal casi instant?nea de un lugar a otro, a veces remot?simo del primero. Es diferente a la bilocaci?n porque no hay simultaneidad de presencia en ambos lugares sino ?nicamente traslaci?n de un lugar a otro.En la mism?sima Biblia leemos que el di?cono Felipe fue trasportado por el Esp?ritu de Dios a la ciudad de Azoto despu?s que instruy? y bautiz? sobre el camino de Jerusal?n a Gaza al eunuco Candace (Hechos de los ap?stoles 8, 39-40) aunque quiz? sea m?s famosos el caso de Habacuc, trasportado por el ?ngel de Judea a Babilonia para que llevase alimento a Daniel en la fosa de los leones (Dan 14, 33-39).Otros santos conocidos tambi?n la ha tenido: santa Teresa contaba que san Pedro de Alc?ntara se le aparec?a, a?n viviente, varias veces. Tambi?n san Felipe Neri se aparec?o muchas veces mientras estaba en vida. San Antonio de Padua lleg? a hacer, en una sola noche, el viaje de Padua a Lisboa; y regres? en la misma noche. En la vida de san Mart?n de Porres se narran prodigios de este tipo.

?? La bilocaci?n es uno de los fen?menos m?s sorprendentes de la m?stica y uno de los m?s dif?ciles de explicar a menos que se recurra al milagro. Consiste en la presencia simult?nea de una misma persona en dos lugares diversos. Se han dado muchos casos en la historia de la vida de los santos. Entre los m?s conocidos est?n los de san Francisco de As?s, san Antonio de Padua, san Francisco Xavier, san Mart?n de Porres, san Jos? de Cupertino o san Alfonso Mar?a de Ligorio.De san Alfonso Mar?a se lee en su proceso de canonizaci?n que el 21 de septiembre de 1774, mientras estaba en Arienzo, peque?a villa de su di?cesis, cae en una especia de desvanecimiento. Permanece cerca de dos d?as inmerso en un dulce y profundo sue?o, sentado sobre un sill?n. Uno de sus siervos habr?a querido despertarlo, pero su vicario general, D. G. Nicola de Rubino, orden? que lo dejaran reposar. Cuando se despert?, el santo son? la campana. Acudieron prontamente sus familiares. Vi?ndolo grandemente agitado le preguntaron:-??Qu? te sucede?, son dos d?as en que no has hablado ni dado ninguna se?al de vida?.

?l respondi? asegurando que hab?a ido a asistir al Papa que acababa de morir hace una hora. Poco tiempo despu?s lleg? la noticia de la muerte de Clemente XIV, acaecida el 22 de septiembre a la una de la tarde, momento preciso en el que el santo hab?a sonado la campanilla. San Alfonso fue visto en ambos lugares contempor?neamente por una multitud de testigos.

?? Las levitaciones consiste en la elevaci?n espont?nea del suelo y en el mantenimiento del cuerpo humano sin ning?n apoyo y sin causa natural visible. Por regla, le levitaci?n m?stica se verifica mientras el paciente est? en ?xtasis y, si el cuerpo se eleva un poco, se llama ?xtasis ascensional; si se eleva a gran altura, recibe el nombre de vuelo ext?tico; y si comienza a andar velozmente a ras del suelo, pero sin tocarlo, se llama marcha ext?tica.En el proceso de canonizaci?n de san Jos? de Cupertino se registran m?s de sesenta casos de levitaci?n. Fue visto volar sobre el p?lpito de la iglesia, por los muros y delante de un crucifijo o una imagen p?a; aterrizar sobre el altar o cerca del tabern?culo; sostenerse como un p?jaro sobre ramas d?biles; hacer saltos de grandes distancias. Una palabra, una mirada, la m?nima cosa en relaci?n con la piedad, le produc?a estos transportes. En un periodo de su vida llegaron a ser tan frecuentes que sus superiores debieron exceptuarlo del rezo com?n en el coro para que, contra su voluntad, no interrumpiera ni perturbase las ceremonias de la comunidad con sus vuelos ext?ticos de los cuales muchas personas fueron testigos, entre ellos el Papa Urbano VIII y el pr?ncipe protestante Juan Federico de Brunswick, el cual no s?lo qued? impresionado sino que se convirti? al catolicismo y visti? el sayal franciscano.Est? claro que la simple naturaleza no puede alterar las leyes de la gravedad, siempre fijas y constantes. La Iglesia ha explicado este fen?meno como una anticipaci?n del don de agilidad propia de los cuerpos gloriosos.

?? Las sutilezas consisten en el paso de un cuerpo a trav?s de otro. En el momento del tr?nsito supone la compenetraci?n o coexistencia de los dos cuerpos en un mismo lugar. Este prodigio se verific? en la persona de Jes?s cuando a puertas cerradas se present? a sus disc?pulos, como narra san Juan en los vers?culos 20-26 del cap?tulo 19 de su Evangelio. Tambi?n es c?lebre el caso de san Raymundo de Pe?afort que entr? en su convento de Barcelona a puertas cerradas.

?? Las luces o esplendores son ciertos esplendores que algunas veces irradian los cuerpos de los santos sobre todo durante la contemplaci?n o el ?xtasis. Este fen?meno se verific? en san Luis Beltr?n, san Ignacio de Loyola, san Francisco de Paula, san Felipe Neri, san Francisco de Sales, san Carlos Borromeo, san Juan Mar?a Vianey, etc. Es uno de los m?s frecuentes entres los grandes santos.

?? El perfume sobrenatural (osmogenesia) consiste en un cierto perfume de exquisita suavidad y fragancia que emana del cuerpo mortal de los santos o del sepulcro donde reposan sus restos. Se trata de un aroma singular que nada tiene de com?n con los perfumes terrenos. Los testigos que lo han experimentado no encontraron analog?as para hacer entender la suavidad y fragancia de un aroma inconfundible jam?s sentido en la tierra.El perfumero de la corte de Saboya fue enviado un d?a al convento de la beata Mar?a de los ?ngeles para que buscase individuar la naturaleza del olor que la sierva de Dios emanaba. Debi? confesar que no se asemejaba a ninguno de los perfumes de esta tierra. Las religiosas, sus compa?eras, lo llamaban ?olor de para?so o de santidad?.Han exhalado suave olor las reliquias o los sepulcros de san Francisco de As?s, santo Domingo de Guzm?n, santo Tom?s de Aquino, santa Rosa de Lima, santa Teresa, santa Francisca Romana, etc.

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FEN?MENOS DE ORDEN AFECTIVO

Quedan a?n por explicar un tercer tipo de fen?menos, los de orden afectivo. Se consideran tales, prevalentemente, dos tipos: los ?xtasis m?sticos y los incendios de amor. Algunos estudiosos llaman a este tercer tipo de fen?menos, psico-fisiol?gicos pues tienen, en buena medida, su ra?z principal en la voluntad; de ah? que algunos autores los clasifiquen entre los fen?menos de orden org?nico.

?? Los ?xtasis m?sticos no son gracias gratis dadas por Dios. Entran en el desarrollo normal de los grados de oraci?n m?stica y constituyen un fen?meno normal en el desarrollo de la vida cristiana. Pero como su aspecto exterior es espectacular, presenta ciertas semejanzas con los fen?menos de tipo extraordinario que se han mencionado.

?? Los incendios de amor son un hecho comprobado en la vida de algunos santos en los que el amor hacia Dios se manifiesta algunas veces hacia el exterior bajo la forma de fuego que quema, incluso materialmente, la carne y la ropa cercana al coraz?n. Esta manifestaci?n se produce en grados diversos:

1) Simple calor intenso: es un extraordinario calor del coraz?n que se dilata; este calor se expande a todo el organismo. Es cl?sico el episodio de la vida de san Wenceslao, duque de Bohemia. De noche visitaba la iglesia a pies descalzos. Al siervo que le acompa?aba le recomendaba meter los pies en los zapatos que ?l dejaba para no congelarse.

2) Ardores intens?simos: el fuego del amor divino puede llegar a tal intensidad que a veces es necesario recorrer a refrigerantes para poderlo soportar. Se cuenta de san Estanislao de Kotska, que era tan fuerte el fuego que lo consum?a, que en pleno invierno era necesario aplicarle sobre el pecho pa?os empapados de agua helada. Santa Caterina de G?nova no pod?a acercar su mano al coraz?n sin experimentar un calor intolerable.

3) La quemadura material: cuando el fuego del amor llega a producir incandescencias, las quemaduras se realizan plenamente. Es lo que se llama a pleno t?tulo incendios de amor. El coraz?n de san Pablo de la Cruz, fundador de los pasionistas, ard?a de tal manera, que m?s de una vez su t?nica de lana aparec?a completamente quemada por la parte del coraz?n. El beato Nicol?s Factor, religioso franciscano, incapaz de soportar el fuego que ard?a en su coraz?n, se hech? un vaso de agua helada en pleno invierno. Consta en su proceso de beatificaci?n que el agua, inmediatamente, se evapor?.

Existe sin duda una estrecha relaci?n entre el amor y el fuego producido.

La naturaleza prodigiosa de todos estos fen?menos exige recurrir a lo sobrenatural para poder ser explicados. Este recurso, indiscutiblemente, demuestra la grandeza infinita de Dios el cual esparce a manos llenas sus tesoros. Es f?cil recurrir a lecturas que intentan, acertada o erradamente, para bien o para confusi?n del lector, explicar estos casos que son verdaderamente atrayentes. Este texto es una buena gu?a para no perder el norte y tampoco dejarse enga?ar.

BIBLIOGRAF?A:
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Los grandes maestros de la vida espiritual. Historia de la espiritualidad cristiana. A. Royo Marin. BAC, Madrid, 1973.

Fuente: Jorge Enrique M?jica para Virtudes y Valores


Publicado por mario.web @ 16:12
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