S?bado, 06 de agosto de 2011

Es el primer cap?tulo de la extensa obra del padre Fortea, la Summa Demon?aca (Tratado de Demonolog?a y Manual de Exorcistas).

?El padre Fortea es un reconocido exorcista y demon?logo espa?ol que insiste hasta el cansancio que ?el mayor triunfo de Satan?s es hacernos creer que no existe, despu?s de los a?os setenta, muchos te?logos dijeron que era un s?mbolo, y ?se ha sido un gran ?xito porque desde luego todo el ministerio del exorcismo desapareci? de Europa pr?cticamente de forma total. Solamente en Roma permaneci? de manera continuada e incluso diaria.?

Un demonio es un ser espiritual de naturaleza ang?lica condenado eternamente. No tiene cuerpo, no existe en su ser ning?n tipo de materia sutil, ni nada semejante a la materia. Sino que se trata de una existencia de car?cter ?ntegramente espiritual. Spiritus en lat?n significa soplo, h?lito. Dado que no tienen cuerpo, los demonios no sienten la m?s m?nima inclinaci?n a ning?n pecado que se cometa con el cuerpo. Por tanto la gula o la lujuria son imposibles en ellos. Pueden tentar a los hombres a pecar en esas materias, pero s?lo comprenden esos pecados de un modo meramente intelectual, pues no tienen sentidos corporales. Los pecados de los demonios, por tanto, son exclusivamente espirituales.

Los demonios no fueron creados malos. A ellos al ser creados, se les ofreci? una prueba, era la prueba previa antes de la visi?n de la esencia de la Divinidad. Antes de la prueba ve?an a Dios pero no ve?an su esencia. El mismo verbo ver es aproximativo, pues la visi?n de los ?ngeles es una visi?n intelectual. Como a muchos les resultar? muy dif?cil entender c?mo pod?an ver/conocer a Dios, pero no ver/conocer su esencia habr?a que proponer como comparaci?n que ser?a como decir que ellos ve?an a Dios como una luz, que le o?an como una voz majestuosa y santa, pero que su rostro segu?a sin desvelarse. De todas maneras, aunque no penetraran su esencia, sab?an que era su Creador, y que era santo, el Santo entre los Santos.

Antes de penetrar en la visi?n beat?fica de esa esencia divina Dios les puso una prueba. En esa prueba unos obedecieron, otros desobedecieron. Los que desobedecieron de forma irreversible se transformaron en demonios. Ellos mismos se transformaron en lo que son. Nadie les hizo as?.

Hubo unas fases en la psicolog?a de los ?ngeles antes de transformarse en demonios. Estas fases se dieron no en el tiempo material, sino el evo. (Que sea el evo se explica m?s adelante en esta obra).

Al darse en el evo, estas fases a los humanos nos parecer?a que fueron casi instant?neas. Pero lo que a nosotros nos parecer?a tan breve, para ellos fue muy largo. Las fases de transformaci?n de ?ngel a demonio fueron las siguientes: Al comienzo les entr? la duda. La duda de que quiz? la desobediencia a la Ley divina fuera lo mejor. En el momento en que voluntariamente aceptaron la posibilidad de que la desobediencia a Dios fuera una opci?n a considerar ya pecaron.

Al principio esa aceptaci?n de la duda constituir?a un pecado venial que poco a poco fue evolucionando al pecado grave. Pero al principio, ninguno de ellos en esta primera fase estaba dispuesto a alejarse irreversiblemente, ni siquiera el Diablo. Fue posteriormente cuando se fue asentando en sus inteligencias lo que su voluntad hab?a escogido a pesar del dictamen de su inteligencia que les recordaba que tal desobediencia era contra raz?n. Pero sus voluntades se fueron alejando de Dios, y como consecuencia de ello sus inteligencias fueron aceptando como verdadero el mal que su voluntad hab?a escogido. Sus inteligencias fueron consolid?ndose en el error.

La voluntad de desobedecer se fue afianzando, haci?ndose esa determinaci?n cada vez m?s profunda. Y la inteligencia iba buscando m?s y m?s razones para que eso le resultase cada vez m?s justificable. Finalmente ese proceso llev? al pecado mortal que se dio en un momento concreto, a trav?s de un acto de la voluntad. Es decir, cada ?ngel lleg? un momento en que no s?lo quiso desobedecer, sino que incluso opt? ya por tener una existencia al margen de la Ley divina. Ya no era un enfriamiento del amor a Dios, ya no era una desobediencia menor a algo determinado que les resultase dif?cil de aceptar, sino que en la voluntad de muchos de ellos apareci? la idea de un destino aparte de la Trinidad, un destino aut?nomo.

Los que perseveraron en este pensamiento y decisi?n comenzaron un proceso de justificaci?n de esta elecci?n. Comenzaron un proceso en que se trataron de auto convencer de que Dios no era Dios. De que Dios era un esp?ritu m?s. De que pod?a ser su Creador, pero que en ?l hab?a errores, fallos. Comenzaban a acariciar la posibilidad que hab?a aparecido en sus inteligencias: la posibilidad de una existencia aparte de Dios y de sus normas. La existencia aparte de Dios aparec?a como una existencia m?s libre.

Las normas de Dios, la obediencia a ?l y a su voluntad, aparec?an progresivamente como algo opresor, pesado. Dios comenzaba a ser visto como un tirano frente al que hab?a que liberarse. En esta nueva fase de alejamiento, ya no era simplemente que buscaran un destino fuera de Dios, sino que Dios mismo les parec?a que era un obst?culo para alcanzar esa libertad. Pensaban que la belleza y felicidad del mundo ang?lico hubiera sido mucho m?s feliz y libre sin un opresor.

?Por qu? hab?a un Esp?ritu que se alzaba por encima de los dem?s esp?ritus? ?Por qu? su voluntad se deb?a imponer sobre la de los dem?s esp?ritus? ?Por qu? una Voluntad debe imponerse sobre otras voluntades? No somos ni?os, no somos esclavos, debieron pensar. Dios ya no era un elemento que hab?an dejado atr?s, sino que comenzaba a convertirse para ellos en el mal. Y as? comenzaron a odiarle. Las llamadas de Dios hacia estos ?ngeles para que volvieran hacia ?l eran vistas como una intrusi?n inaceptable. En esta fase, el odio en unos creci? m?s en otros esp?ritus menos.

Puede sorprender que un ?ngel llegue a odiar a Dios. Pero hay que entender que Dios para ellos ya no era el bien, sino el obst?culo, la opresi?n, las cadenas de los mandamientos, la falta de libertad. El odio naci? con la energ?a de sus voluntades resistiendo una y otra vez a las llamadas de Dios que como un padre les buscaba. El odio naci? como reacci?n l?gica de una voluntad que tiene que afianzarse en su decisi?n de abandonar la casa paterna, por decirlo en t?rminos que resulten inteligibles para nosotros. Es decir, alguien que se marcha de casa al principio simplemente quiere marcharse, pero si el padre le llama una y otra vez, el hijo acaba diciendo d?jame en paz. Dios les llamaba entonces, pues sab?a que cuanto m?s tiempo, sus voluntades estuvieran alejadas de El, mas se afianzar?an en su alejamiento.

Por supuesto que muchos ?ngeles que se hab?an alejado en un primer momento volvieron. Esta es la gran lucha en los cielos de la que se habla en Apocalipsis 12:
Y se entabl? un combate en el cielo: Miguel y sus ?ngeles luchando con el Drag?n. Y el Drag?n luch? y sus ?ngeles, pero no tuvieron fuerza, no volvi? a encontrarse su sitio en el cielo. Fue expulsado el gran Drag?n, la Serpiente antigua que se llama Diabo y el Adversario, que enga?a al orbe entero. Fue expulsado a la tierra y sus ?ngeles fueron expulsados con ?l.

?C?mo los ?ngeles pueden luchar entre s?? Si no tienen cuerpo, qu? armas pueden ser usadas. El ?ngel es esp?ritu, el ?nico combate que
se puede entablar entre ellos es intelectual. Las ?nicas armas que pueden blandir son los argumentos intelectuales.
Esa lucha fue una lucha intelectual. Dios enviaba la gracia a cada ?ngel para que volviera a la fidelidad o se mantuviera en ella. Los ?ngeles daban argumentos a los rebeldes para que volvieran a la obediencia. Los ?ngeles rebeldes daban sus razones para fundamentar su postura y para introducir la rebeli?n entre los fieles. En esta angelical conversaci?n de miles de millones de ?ngeles hubo bajas por ambos lados: ?ngeles rebeldes regresaron a la obediencia, ?ngeles fieles fueron convencidos con la seducci?n de los razonamientos malignos.

La transformaci?n en demonios fue progresiva. Con el transcurrir del tiempo ?el evo es un tipo de tiempo? unos odiaron m?s a Dios, otros menos. Unos se hicieron m?s soberbios, otros no tanto. Cada ?ngel rebelde fue deform?ndose m?s y m?s, cada uno en unos pecados espec?ficos. As? como, por el contrario, los ?ngeles fieles se fueron santificando progresivamente. Unos ?ngeles se santificaron m?s en una virtud otros en otra. Cada ?ngel se fij? en un aspecto u otro de la divinidad. Cada ?ngel am? con una medida de amor. Por eso en el bando de los fieles comenz? a haber muchas distinciones, seg?n la intensidad de las virtudes que cada ?ngel practic? m?s.

Cada ?ngel ten?a su propia naturaleza dada por Dios, pero cada uno se santific? en una medida propia seg?n la gracia de Dios y la correspondencia de la propia voluntad. Esto es v?lido pero al rev?s, para los demonios. Cada uno recibi? de Dios una naturaleza, pero cada uno se deform? seg?n sus propios caminos extraviados.

Por eso la batalla acab? cuando ya cada uno qued? encasillado en su postura de forma irreversible. Lleg? un momento en que ya s?lo hab?a cambios accidentales en cada ser espiritual. En los demonios, lleg? un momento en que ya cada uno se mantuvo firme en su imprudencia, en sus celos, en su odio, en su envidia, en su soberbia, en su egolatr?a?

La batalla hab?a acabado. Pod?an seguir discutiendo, hablando, disputando, exhort?ndose, durante miles de a?os, por decirlo as? en t?rminos humanos, pero ya s?lo habr?a cambios accidentales. Fue entonces cuando los ?ngeles fueron admitidos a la presencia divina, y a los demonios se les dej? que se alejaran, se les abandon? a la situaci?n de postraci?n moral en que cada uno se hab?a situado.

Como se ve no es que los demonios sean enviados a un lugar cerrado de llamas y aparatos de tortura, sino que se les deja como est?n, se les abandona a su libertad, a su voluntad. No se les lleva a ninguna parte. Los demonios no ocupan lugar, no hay donde llevarles. No hay aparatos de tortura, ni llamas que les puedan atormentar, ni cadenas que les amarren sus miembros. Tampoco los ?ngeles fieles entraron en ning?n sitio. Simplemente recibieron la gracia de la visi?n beat?fica. Tanto el cielo de los ?ngeles, como el infierno de los demonios, son estados. Cada ?ngel porta en su interior su propio cielo est? donde est?. Cada demonio, est? donde est?, lleva dentro de su esp?ritu su propio infierno.

El momento en que ya no hay marcha atr?s es el momento en que un ?ngel ve la esencia de Dios. Porque despu?s de ver a Dios ya nada le podr? hacer cambiar de opini?n. Despu?s de haber visto a Dios, jam?s nadie podr? escoger algo que le ofenda lo m?s m?nimo. Pues la inteligencia comprender?a que ser?a escoger esti?rcol frente a un tesoro. El pecado despu?s de ese momento es imposible. El ?ngel antes de entrar al cielo, comprend?a a Dios, comprend?a lo que era, lo que supon?a su santidad, omnipotencia, sabidur?a, amor? Despu?s de ser admitido a contemplar su esencia, uno no s?lo la comprende, sino que adem?s la ve. Es decir, uno ve su santidad, su amor, su sabidur?a, etc, etc. El esp?ritu al ver aquello se llena de tal amor, de tal veneraci?n, que jam?s, bajo ning?n concepto, quiere separarse de ello. Por eso el pecado pasa a ser imposible.

El demonio queda irremisiblemente ligado a lo que ha escogido, desde el momento en que Dios decide no insistir m?s. Llega un momento en que Dios decide no enviar m?s gracias de arrepentimiento. Pues cada gracia de arrepentimiento s?lo puede ser superada, s?lo puede ser vencida, afirm?ndose m?s en el odio. Llega un momento en que Dios ve que enviar m?s gracias s?lo sirve para que el demonio afiance m?s lo que ha escogido su voluntad. Llega un momento en que Dios Amor da la espalda (1) y deja a su hijo que siga su camino. Deja que el demonio siga su vida aparte.

Por un lado podr?amos decir que no hay un momento ?nico en que el ?ngel se transforme en demonio, sino que se trata de un proceso lento, gradual, evolutivo. Pero por otro lado por largo que haya sido ese proceso previo (y posterior) s? que hay un momento preciso en el que el esp?ritu ang?lico tiene que tomar la decisi?n de rechazar o no a su Creador.

Ya se ha dicho que en ese proceso cabe la marcha atr?s, esa es la celestial batalla ang?lica de la que habla Ap 12, 7-9. Pero llega un momento de esa batalla, en que ya los demonios se alejan y se alejan. No tendr?a sentido seguir insistiendo. El Creador respeta la libertad de cada uno.

El demonio aparece en las pinturas y esculturas deforme, es muy adecuado ese modo de representarlo, pues es un esp?ritu ang?lico deformado. Sigue siendo ?ngel, es s?lo su inteligencia y su voluntad lo que se ha deformado, nada m?s. En lo dem?s sigue siendo tan ?ngel como cuando fue creado. El demonio en definitiva es un ?ngel que ha decidido tener su destino lejos de Dios. Es un ?ngel que quiere vivir libre, sin ataduras. La soledad interior en que se encontrar? por los siglos de los siglos, los celos de comprender que los fieles gozan de la visi?n de un Ser Infinito, le llevan a echarse a s? mismo en cara su pecado una y otra vez. Se odia a s? mismo, odia a Dios, odia a los que le dieron razones para alejarse.

Pero no todos sufren lo mismo. Unos ?ngeles en la batalla se deformaron m?s y otros menos. Los que m?s se deformaron, los m?s deformes, sufren m?s. Los menos deformes sufren menos. Pero una vez m?s hay que recordar que s?lo es deformidad de la inteligencia y la voluntad.

La inteligencia est? deformada, oscurecida, por las propias razones con las que uno justific? su marcha, su liberaci?n. La voluntad impuso a la inteligencia su decisi?n, y la inteligencia se vio impelida a justificar esa decisi?n. La inteligencia funcion? como un mecanismo de justificaci?n, de argumentaci?n de aquelb que la voluntad le fustigaba a aceptar. Como se ve, el proceso tiene una extraordinaria similitud con el proceso de envilecimiento de los humanos. No nos olvidemos que los humanos somos un esp?ritu en un cuerpo. Si prescindimos de los pecados relativos al cuerpo, el proceso interno psicol?gico que lleva a una persona buena a acabar en la mafia, o de guardia en un campo de concentraci?n o de terrorista, es en sustancia el mismo proceso. En sustancia, el concepto de pecado, de tentaci?n, de evoluci?n de la propia iniquidad es igual en el esp?ritu ang?lico que en el esp?ritu del hombre.
Pues los pecados del hombre son pecados del esp?ritu, aunque los cometa con el cuerpo.

El ni?o tiene ni?ez, pero tambi?n el ?ngel al principio acaba de ser creado y no tiene experiencia. La persona humana tiene tentaciones de otras personas, tambi?n los ?ngeles de sus semejantes. El hombre puede pecar por estructuras mentales tales como la patria, el honor de la familia, por el bienestar de un hijo. El esp?ritu ang?lico tambi?n ten?a detr?s de s? grandes construcciones intelectuales que, aunque distintas a las humanas, supondr?an un complejo correlato ang?lico de todo este mundo humano que conocemos.

Nosotros los humanos somos tambi?n esp?ritu, aunque tengamos un cuerpo, y s?lo
tenemos que mirar a nuestro interior para comprender como uno puede caer en el pecado, como uno puede envilecerse. Es entonces cuando el pecado de los ?ngeles ya no nos resulta tan incomprensible, cuando nos empieza a parecer m?s cercano.

(1) Un buen amigo m?o profesor de la universidad de Alcal? de Henares, se qued? un poco sorprendido ante esta expresi?n de dar la espalda e incluso me sugiri? la posibilidad de una correcci?n en la formulaci?n de la frase. ?Puede de verdad hacer tal cosa el Amor Infinito? Indudablemente s?. La rebeld?a de la criatura lleva a que finalmente Dios abandone a ese ser a su propia suerte. ?Qu? momento es ese en que la criatura queda abandonada? Ese momento es aquel en el que Dios decide no conceder ninguna gracia m?s de arrepentimiento a la criatura. En ese instante podemos decir que Dios ha dado la espalda al ser que cre?. En cuanto ocurre esa terrible y temible decisi?n, la criatura est? ya juzgada.


Publicado por mario.web @ 18:27
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