Domingo, 07 de agosto de 2011
Frases, citas y meditaciones de Josemar?a Escriv? de Balaguer sobre el sentido trascendente del trabajo.
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Trabajo
Trabajo
482. El trabajo es la vocaci?n inicial del hombre, es una bendici?n de Dios, y se equivocan lamentablemente quienes lo consideran un castigo.

El Se?or, el mejor de los padres, coloc? al primer hombre en el Para?so, "ut operaretur" ?para que trabajara.

483. Estudio, trabajo: deberes ineludibles en todo cristiano; medios para defendernos de los enemigos de la Iglesia y para atraer ?con nuestro prestigio profesional?a tantas otras almas que, siendo buenas, luchan aisladamente. Son arma fundamental?sima para quien quiera ser ap?stol en medio del mundo.

484. Pido a Dios que te sirvan tambi?n de modelo la adolescencia y la juventud de Jes?s, lo mismo cuando argumentaba con los doctores del Templo, que cuando trabajaba en el taller de Jos? .

485. Treinta y tres a?os de Jes?s!...: treinta fueron de silencio y oscuridad; de sumisi?n y trabajo...

486. Me escrib?a aquel muchachote: "mi ideal es tan grande que no cabe m?s que en el mar". ?Le contest? : ?y el Sagrario, tan "peque?o"?; ?y el taller "vulgar" de Nazaret?

?En la grandeza de lo ordinario nos espera El!

487. Ante Dios, ninguna ocupaci?n es por s? misma grande ni peque?a. Todo adquiere el valor del Amor con que se realiza.

488. El hero?smo del trabajo est? en "acabar" cada tarea.

489. Insisto: en la sencillez de tu labor ordinaria, en los detalles mon?tonos de cada d?a, has de descubrir el secreto ?para tantos escondido?de la grandeza y de la novedad: el Amor.

490. Te est? ayudando mucho ?me dices?este pensamiento: desde los primeros cristianos, ?cu?ntos comerciantes se habr?n hecho santos?

Y quieres demostrar que tambi?n ahora resulta posible... ?El Se?or no te abandonar? en este empe?o.

491. T? tambi?n tienes una vocaci?n profesional, que te "aguijonea". ?Pues, ese "aguij?n" es el anzuelo para pescar hombres.

Rectifica, por tanto, la intenci?n, y no dejes de adquirir todo el prestigio profesional posible, en servicio de Dios y de las almas. El Se?or cuenta tambi?n con "esto".

492. Para acabar las cosas, hay que empezar a hacerlas.

?Parece una perogrullada, pero te falta tantas veces esta sencilla decisi?n!, y... c?mo se alegra satan?s de tu ineficacia!

493. No se puede santificar un trabajo que humanamente sea una chapuza, porque no debemos ofrecer a Dios tareas mal hechas.

494. A fuerza de descuidar detalles, pueden hacerse compatibles trabajar sin descanso y vivir como un perfecto comod?n.

495. Me has preguntado qu? puedes ofrecer al Se?or. ?No necesito pensar mi respuesta: lo mismo de siempre, pero mejor acabado, con un remate de amor, que te lleve a pensar m?s en El y menos en ti.

496. Una misi?n siempre actual y heroica para un cristiano corriente: realizar de manera santa los m?s variados quehaceres, aun aquellos que parecen m?s indiferentes.

497. Trabajemos, y trabajemos mucho y bien, sin olvidar que nuestra mejor arma es la oraci?n. Por eso, no me canso de repetir que hemos de ser almas contemplativas en medio del mundo, que procuran convertir su trabajo en oraci?n.

498. Me escribes en la cocina, junto al fog?n. Est? comenzando la tarde. Hace fr?o. A tu lado, tu hermana peque?a ?la ?ltima que ha descubierto la locura divina de vivir a fondo su vocaci?n cristiana?pela patatas. Aparentemente ?piensas?su labor es igual que antes. Sin embargo, hay tanta diferencia!

?Es verdad: antes "s?lo" pelaba patatas; ahora, se est? santificando pelando patatas.

499. Afirmas que vas comprendiendo poco a poco lo que quiere decir "alma sacerdotal"... No te enfades si te respondo que los hechos demuestran que lo entiendes s?lo en teor?a. ?Cada jornada te pasa lo mismo: al anochecer, en el examen, todo son deseos y prop?sitos; por la ma?ana y por la tarde, en el trabajo, todo son pegas y excusas.

?As? vives el "sacerdocio santo, para ofrecer v?ctimas espirituales, agradables a Dios por Jesucristo"?

500. Al reanudar tu tarea ordinaria, se te escap? como un grito de protesta: siempre la misma cosa!

Y yo te dije: ?s?, siempre la misma cosa. Pero esa tarea vulgar ?igual que la que realizan tus compa?eros de oficio?ha de ser para ti una continua oraci?n, con las mismas palabras entra?ables, pero cada d?a con m?sica distinta.

Es misi?n muy nuestra transformar la prosa de esta vida en endecas?labos, en poes?a heroica.

501. Aquel "stultorum infinitus est numerus" ?es infinito el n?mero de los necios?, que se lee en la Escritura, parece crecer cada d?a. ?En los puestos m?s diversos, en las situaciones m?s inesperadas, encubiertos con la capa del prestigio que dan los cargos ?y aun las "virtudes"?, cu?nto despiste y cu?nta falta de sind?resis habr?s de soportar!

Pero no me explico que pierdas el sentido sobrenatural de la vida, y permanezcas indiferente: muy baja es tu condici?n interior, si aguantas esas situaciones?y no tienes m?s remedio que aguantarlas!?por motivos humanos...

Si no les ayudas a descubrir el camino, con un trabajo responsable y bien acabado ?santificado!?, te haces como ellos ?necio?, o eres c?mplice.

502. Interesa que bregues, que arrimes el hombro... De todos modos, coloca los quehaceres profesionales en su sitio: constituyen exclusivamente medios para llegar al fin; nunca pueden tomarse, ni mucho menos, como lo fundamental.

Cu?ntas "profesionalitis" impiden la uni?n con Dios!

503. Perdona mi machaconer?a: el instrumento, el medio, no debe convertirse en fin. ?Si, en lugar de su peso corriente, una azada pesase un quintal, el labrador no podr?a cavar con esa herramienta, emplear?a toda su energ?a en acarrearla, y la semilla no arraigar?a, al quedar inutilizada.

504. Siempre ha ocurrido lo mismo: el que trabaja, por muy recta y limpia que sea su actuaci?n, f?cilmente levanta celos, suspicacias, envidias. ?Si ocupas un puesto de direcci?n, recuerda que esas aprensiones de algunos, respecto a un colega concreto, no son motivo bastante para prescindir del "encartado"; m?s bien muestran que puede ser ?til en mayores empresas.

505. ?Obst?culos?... ?A veces, los hay.?Pero, en ocasiones, te los inventas por comodidad o por cobard?a. ?Con qu? habilidad formula el diablo la apariencia de esos pretextos para no trabajar...!, porque bien conoce que la pereza es la madre de todos los vicios.

506. Desarrollas una incansable actividad. Pero no te conduces con orden y, por tanto, careces de eficacia. ?Me recuerdas lo que o?, en una ocasi?n, de labios muy autorizados. Quise alabar a un s?bdito delante de su superior, y coment?: cu?nto trabaja! ?Me dieron esta respuesta: diga usted mejor cu?nto se mueve!...

?Desarrollas una incansable actividad est?ril... Cu?nto te mueves!

507. Para quitar importancia a la labor de otro, susurraste: no ha hecho m?s que cumplir con su deber.

Y yo a?ad?: ??te parece poco?... Por cumplir nuestro deber nos da el Se?or la felicidad del Cielo: "euge serve bone et fidelis... intra in gaudium Domini tui" ?muy bien, siervo bueno y fiel, entra en el gozo eterno!

508. El Se?or tiene derecho ?y cada uno de nosotros obligaci?n?a que "en todo instante" le glorifiquemos. Luego, si desperdiciamos el tiempo, robamos gloria a Dios.

509. Te consta que la labor es urgente, y que un minuto concedido a la comodidad supone un tiempo sustra?do a la gloria de Dios. ??A qu? esperas, pues, para aprovechar a conciencia todos los instantes?

Adem?s, te aconsejo que consideres si esos minutos que te sobran, a lo largo de la jornada ?bien sumados, resultan horas!?, no obedecen a tu desorden o a tu poltroner?a.

510. La tristeza y la intranquilidad son proporcionales al tiempo perdido. ?Cuando sientas impaciencia santa por aprovechar todos los minutos, la alegr?a y la paz te colmar?n, porque no pensar? s en ti.

511. ?Preocupaciones?... ?Yo no tengo preocupaciones ?te dije?, porque tengo muchas ocupaciones.

512. Pasas por una etapa cr?tica: un cierto temor vago; dificultad en adaptar el plan de vida; un trabajo agobiador, porque no te alcanzan las veinticuatro horas del d?a, para cumplir con todas tus obligaciones...

??Has probado a seguir el consejo del Ap?stol: "h?gase todo con decoro y con orden"?, es decir, en la presencia de Dios, con El, por El y s?lo para El.

513. Cuando distribuyas tu tiempo, has de pensar tambi?n en qu? emplear? s los espacios libres que se presenten a horas imprevistas.

514. Siempre he entendido el descanso como apartamiento de lo contingente diario, nunca como d?as de ocio.

Descanso significa represar: acopiar fuerzas, ideales, planes... En pocas palabras: cambiar de ocupaci?n, para volver despu?s ?con nuevos br?os?al quehacer habitual.

515. Ahora, que tienes muchas cosas que hacer, han desaparecido todos "tus problemas"... ?S? sincero: como te has decidido a trabajar por El, ya no te queda tiempo para pensar en tus ego?smos.

516. Las jaculatorias no entorpecen la labor, como el latir del coraz?n no estorba el movimiento del cuerpo.

517. Santificar el propio trabajo no es una quimera, sino misi?n de todo cristiano...: tuya y m?a.

?As? lo descubri? aquel ajustador, que comentaba: "me vuelve loco de contento esa certeza de que yo, manejando el torno y cantando, cantando mucho ?por dentro y por fuera?, puedo hacerme santo...: qu? bondad la de nuestro Dios!"

518. La labor se te antoja ingrata, especialmente cuando contemplas lo poco que aman a Dios tus compa?eros, al paso que huyen de la gracia y del bien que deseas prestarles.

Has de procurar compensar t? todo lo que ellos omiten, d?ndote tambi?n a Dios en el trabajo ?como no lo hab?as hecho hasta ahora?, convirti?ndolo en oraci?n que sube al Cielo por la humanidad.

519. Trabajar con alegr?a no equivale a trabajar "alegremente", sin profundidad, como quit?ndose de encima un peso molesto...

?Procura que, por atolondramiento o por ligereza, no pierdan valor tus esfuerzos y, a fin de cuentas, te expongas a presentarte ante Dios con las manos vac?as.

520. Algunos se mueven con prejuicios en el trabajo: por principio, no se f?an de nadie y, desde luego, no entienden la necesidad de buscar la santificaci?n de su oficio. Si les hablas, te responden que no les a?adas otra carga a la de su propia labor, que soportan de mala gana, como un peso.

?Esta es una de las batallas de paz que hay que vencer: encontrar a Dios en la ocupaci?n y ?con El y como El?servir a los dem?s.

521. Te asustas ante las dificultades, y te retraes. ?Sabes qu? resumen puede trazarse de tu comportamiento?: comodidad, comodidad y comodidad!

Hab?as dicho que estabas dispuesto a gastarte, y a gastarte sin limitaciones, y te me quedas en aprendiz de h?roe. Reacciona con madurez!

522. Estudiante: apl?cate con esp?ritu de ap?stol a tus libros, con la convicci?n de que esas horas y horas son ya, ahora!, un sacrificio espiritual ofrecido a Dios, provechoso para la humanidad, para tu pa?s, para tu alma.

523. Tienes un caballo de batalla que se llama estudio: te propones mil veces aprovechar el tiempo y, sin embargo, te distrae cualquier cosa. A veces te cansas de ti mismo, por la escasa voluntad que muestras; aunque todos los d?as recomienzas de nuevo.

?Has probado a ofrecer tu estudio por intenciones apost?licas concretas?

524. Es m?s f?cil bullir que estudiar, y menos eficaz.

525. Si sabes que el estudio es apostolado, y te limitas a estudiar para salir del paso, evidentemente tu vida interior anda mal.

Con ese abandono, pierdes el buen esp?ritu y, como sucedi? a aquel trabajador de la par?bola que escondi? con cuquer?a el talento recibido, si no rectificas, puedes autoexcluirte de la amistad con el Se?or, para encenagarte en tus c?lculos de comodidad.

526. Es necesario estudiar... Pero no es suficiente.

?Qu? se conseguir? de quien se mata por alimentar su ego?smo, o del que no persigue otro objetivo que el de asegurarse la tranquilidad, para dentro de unos a?os?

Hay que estudiar..., para ganar el mundo y conquistarlo para Dios. Entonces, elevaremos el plano de nuestro esfuerzo, procurando que la labor realizada se convierta en encuentro con el Se?or, y sirva de base a los dem?s, a los que seguir nuestro camino...

527. Despu?s de conocer tantas vidas heroicas, vividas por Dios sin salirse de su sitio, he llegado a esta conclusi?n: para un cat?lico, trabajar no es cumplir, es amar!: excederse gustosamente, y siempre, en el deber y en el sacrificio.

528. Cuando comprendas ese ideal de trabajo fraterno por Cristo, te sentir? s m?s grande, m?s firme, y todo lo feliz que se puede ser en este mundo, que tantos se empe?an en hacer destartalado y amargo, porque andan exclusivamente tras de su yo.

529. La santidad est? compuesta de hero?smos. ?Por tanto, en el trabajo se nos pide el hero?smo de "acabar" bien las tareas que nos corresponden, d?a tras d?a, aunque se repitan las mismas ocupaciones. Si no, no queremos ser santos!

530. Me convenci? aquel sacerdote amigo nuestro. Me hablaba de su labor apost?lica, y me aseguraba que no hay ocupaciones poco importantes. Debajo de este campo cuajado de rosas ?dec?a?, se esconde el esfuerzo silencioso de tantas almas que, con su trabajo y oraci?n, con su oraci?n y trabajo, han conseguido del Cielo un raudal de lluvias de la gracia, que todo lo fecunda.

531. Pon en tu mesa de trabajo, en la habitaci?n, en tu cartera..., una imagen de Nuestra Se?ora, y dir?gele la mirada al comenzar tu tarea, mientras la realizas y al terminarla. Ella te alcanzar? ?te lo aseguro!?la fuerza para hacer, de tu ocupaci?n, un di?logo amoroso con Dios.

Publicado por mario.web @ 1:03
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