Domingo, 07 de agosto de 2011
Conferencia del Dr. Rafael Alvira (Acde.org.uy) en la Universidad de Montevideo, el mi?rcoles 27 de julio
?
Familia, Pol?tica Social y Empresa
Familia, Pol?tica Social y Empresa
Agradezco la invitaci?n que se me ha hecho para hablar ante ustedes, excelent?simas autoridades, se?oras y se?ores. Es para m? un honor y una alegr?a hablar ante un p?blico uruguayo, he tenido ya la satisfacci?n de estar en este querido pa?s en otras ocasiones y siempre me he encontrado muy a gusto.

El inter?s por la sociedad surge a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Es entonces cuando aparece la sociolog?a como ciencia y los movimientos pol?ticos llamados socialistas. Este fen?meno deriva de la sorpresa que se llev? Europa despu?s de la revoluci?n de finales del siglo XVIII, revoluci?n que trajo consigo la instauraci?n del principio de libertad como principio primero de la organizaci?n de la vida.

Ahora bien, la consecuencia de la introducci?n de este principio fue la disoluci?n de la sociedad.
Madame de Sta?l hab?a escrito algunos a?os antes que el movimiento ilustrado (cuya consecuencia fue la revoluci?n) implicaba, precisamente, la disoluci?n de todos los v?nculos, ya que la fuerza de la libertad aut?noma individual puede con todos ellos.

Esta afirmaci?n result? m?s verdadera de lo que cualquiera pudo imaginar, y la disoluci?n social no result? tan f?cil de asimilar como a primera vista se pod?a suponer.

Hoy nos encontramos con movimientos semejantes y nos estamos llevando un susto parecido a aqu?l: la familia est? desapareciendo en Occidente y empezamos a darnos cuenta de que no la podemos perder.

Si en aquel entonces nacieron la sociolog?a y el socialismo como movimientos que intentaban compensar el fuerte individualismo que tra?a consigo el liberalismo creciente; hoy, quiz?s, tendr?a que aparecer un ?familiarismo? y una ciencia de la familia que se abocaran a la salvaci?n de esta instituci?n de la que dif?cilmente (como intentar? mostrar a continuaci?n) podemos prescindir.

Tratar el tema de la familia implica, debido a que ?sta es una estructura social, considerar tambi?n el tema de la sociolog?a y el socialismo (me refiero al socialismo como tendencia pol?tica, no haciendo referencia a alg?n partido pol?tico concreto), ya que son quienes han ocupado, en los ?ltimos a?os, un lugar firme en Occidente.

Lo que se intenta, entonces, es generar la necesidad de integrar el problema de la familia dentro de la denominaci?n general de los problemas sociales; es decir, abordarlo a trav?s de las llamadas pol?ticas sociales.

La pol?tica familiar es, y as? debe entenderse, una dimensi?n mas de las pol?ticas sociales.
Por otro lado, hay que considerar tambi?n que tenemos en Occidente una nueva forma de articulaci?n social con la que hay que contar: la empresa.

En los tiempos en que la riqueza era fija o inm?vil (quiz?s todav?a en Uruguay quede algo de ello, ya que lo agropecuario tiene una fuerza extraordinaria), la organizaci?n social depend?a de los terratenientes, que organizaban mundo agrario. Pero a medida que la riqueza se torna progresivamente m?vil (puesto que coinciden el desarrollo de la revoluci?n y la democracia con el desarrollo industrial), los antiguos duques, marqueses y condes pasan a ser los directores generales de las empresas, ya que a partir de entonces la poblaci?n, desde el punto de vista del trabajo, se articula desde las empresas.

Por consiguiente, hoy nos encontramos con la confluencia de dos instancias (el estado y las empresas) que deben implicarse a la hora de abordar el problema de la familia.

La revoluci?n consumada parec?a haberlo cambiado todo, pero no hay que dejarse enga?ar por las apariencias externas de las cosas, el ser humano no cambia tan f?cilmente y si antes hab?a duques, marqueses y condes, hoy hay presidentes de la naci?n y directores y subdirectores generales de compa??as. Es decir, personas que est?n al frente de la organizaci?n de la sociedad.

Tambi?n en la Edad Media exist?a el problema entre el poder central y los llamados ?Barones?, arist?cratas que estructuraban la sociedad campesina. Con frecuencia ocurr?a que el poder central ten?a menos poder que los arist?cratas; para compensar su debilidad, el poder central se aprovechaba del error de la aristocracia (convertir su funci?n de gobierno en funci?n de dominio, provocando el consiguiente enfado del pueblo). No pocas veces el poder central ha conseguido triunfar sobre el poder aristocr?tico ali?ndose con el pueblo contra los poderes intermedios.

El populismo estadista en muchos pa?ses del mundo sigue el mismo proceso. Hay empresarios que no conciben su oficio como una funci?n de gobierno y de articulaci?n social sino que la desvirt?an y la transforman en una situaci?n de dominio, posibilitando y fomentando, indirecta pero inevitablemente, la alianza entre el poder central y el pueblo.

Esta incorrecta articulaci?n provoca una fricci?n continua en la vida pol?tica y social, fen?meno que un gran economista espa?ol, Garc?a Echeverr?a, llama ?Desgastes de rozamiento?.

Muchas veces, hablando con empresarios amigos, les reprocho que se quejen consecutivamente del estado sin darse cuenta de que contin?an alimentando su poder, ya que lo han dejado a cargo de todas las tareas sociales para ocuparse exclusivamente de lo econ?mico.

Pero ocurre algo aun m?s grave en el escenario actual y es que la ruptura entre lo econ?mico y lo pol?tico (a partir de la sociedad post revolucionaria) es falsa y perjudicial ya que no condice con la realidad humana, incapaz de soportar tal esquizofrenia. Por lo tanto si se parte de este dogma que separa al estado y al mercado se obtiene, como consecuencia, que las relaciones entre ambos deban llevarse a cabo de manera oculta, puesto que oficialmente no pueden darse. La corrupci?n, lugar com?n en todo Occidente, se explica, en parte, por esta ruptura moderna que no permite desarrollar oficialmente una relaci?n que, sin embargo, es inevitable.

Conversando con amigos profesores de escuelas de negocios me comentaban que, seg?n ellos, los fil?sofos reflexion?bamos sobre asuntos que no serv?an para la vida pr?ctica, que ?viv?amos en las nubes?. Ante esto, quise hacerles entender que los fil?sofos s? pens?bamos para la realidad, incluso para realidades que ellos necesitaban pero que se les escapaban. As? que los desafi? a que consideraran dos planteamientos. Primero les pregunt? qu? ocurr?a en una huelga, si sus empleados se pon?an de su lado o del lado del sindicato. Luego les pregunt? si en tiempos de elecciones les pagaban o no a los partidos pol?ticos. Al no hallar respuesta les contest? que si era verdad que los fil?sofos viv?amos en las nubes, entonces las nubes, a veces, eran demasiado bajas.

Ahora bien, ?por qu? salvar a la familia? ?Es que alguien ha puesto en peligro a la familia?
Cabe responder que s?, que efectivamente alguien la ha puesto en peligro. Y esto no es una interpretaci?n m?a, est? escrito expl?citamente por los autores de la revoluci?n francesa.

Diderot, por ejemplo, ha dejado escrito ?Hace falta acabar con la sociedad familiar?.

La ra?z de esta afrenta radica en que una sociedad familiar es una sociedad de v?nculos, y de v?nculos cualitativos. Pues bien, los v?nculos cualitativos no caben en un proyecto de sociedad que pretende organizarse desde el individuo y su libertad, en vez de hacerlo desde la realidad de los v?nculos humanos. Este proceso de individualizaci?n, el m?s importante de los dos ?ltimos siglos, es el que, poco a poco, ha ido poniendo en peligro a la instituci?n familiar.

Pero en contra de la naturaleza y su fuerza no se puede nada. Es as? como los principios individualistas no han conseguido, en dos siglos, acabar con la familia. Sin embargo, lo cierto es que esta instituci?n se encuentra hoy en graves dificultades en Occidente. Cada vez m?s, el individualismo arremete contra ella. En Espa?a, por ejemplo, se acaba de aprobar una ley de matrimonios homosexuales y otra, que da aun mucho m?s que pensar, que es la ley del divorcio f?cil.

Si bien hay muchos aspectos que hacen posible una separaci?n, resulta que con esta ley puede resolverse un divorcio en s?lo tres meses y, adem?s, sin que ninguno de los c?nyuges deba aducir raz?n alguna para ello.

Y es que seg?n el principio de libertad individual completa, cualquier v?nculo atenta contra el individuo y su autonom?a. Por esto mismo, la primera ley que promulg? la revoluci?n francesa fue la del divorcio, ya que el matrimonio como relaci?n permanente quebranta la independencia individual seg?n la cual cada uno puede decidir sobre su suerte en cada momento sin deberle explicaciones a nadie.

De acuerdo con este principio (hoy llamado por los pol?ticos ?ley de no discriminaci?n?) entonces, pregunto, ?por qu? no permitir el casamiento entre hermanos, o entre personas y animales?
Quiero decir con ?sto que si nos sujetamos al principio de no discriminaci?n, la consecuencia m?s clara es la disoluci?n de la sociedad.

Hace falta entonces volver a preguntarse si la familia merece ser salvada a pesar de la aplicaci?n del dogma individualista de la libertad.

Con respecto a esto, quisiera detenerme en la consideraci?n de aquellos factores imprescindibles para que se de una verdadera familia. Ellos son: intimidad, educaci?n y econom?a.

En lo que concierne a la intimidad, el ser humano es el ser que tiene intimidad porque puede experimentar y exteriorizar. Y puede exteriorizar porque puede interiorizar. No obstante, con frecuencia tenemos miedo a exteriorizar porque no confiamos lo suficiente en las personas que tenemos en nuestro alrededor. El problema es que si no exteriorizamos tampoco podemos interiorizar, es decir, no aprendemos, no nos enriquecemos ya que el crecimiento humano es interior.

La ventaja formidable de la familia (hablo de una aut?ntica familia, no de esas familias que m?s bien parecen hoteles) es que cuenta con un entorno de entera confianza en el cual se puede exteriorizar sin miedo y, por ende, descubrir la impresionante riqueza interior, maravilla que no sucede sino en un ?mbito de confianza.

De hecho, creo que el impresionante crecimiento de la industria del sexo se debe, en parte, a esta carencia de verdaderas familias que est? sufriendo Occidente, ya que mucha gente busca en el sexo una intimidad que no encuentra recepci?n en otros ambientes.

No hay ninguna instituci?n que pueda sustituir a la familia en ese rol central para la vida humana que es el de la posibilidad de manifestaci?n de la propia intimidad y el de la confianza en su acogida.

Con respecto a la educaci?n, punto estrechamente ligado al anterior, vale aclarar, ante todo, que uno s?lo sabe aquello que es capaz de decir. De hecho, s?lo sabemos algo verdaderamente, cuando lo podemos decir.

La familia es ese lugar en el que la posibilidad de aprender se ensancha debido al entorno afectivo que sostiene y permite ese proceso.

En la falta de afecto no hay aprendizaje. Una persona puede saber muchas cosas en plural pero no saber nada en singular, y esto porque no ha aprendido a aprender, acontecimiento que no sucede si no va acompa?ado de afecto.

Por otro lado, adem?s de la acogida de la que hablamos, en una familia genuina se da tambi?n la exigencia que todo v?nculo afectivo trae consigo.

Es necesario querer mucho a alguien para exigirle en la medida de sus posibilidades, para sacar lo mejor de ?l. Pero existe tambi?n la contrapartida, exigir dominativamente es contraproducente ya que nadie soporta esa presi?n. De ah? la complejidad del proceso educativo, hay que exigir con afecto, hay que exigir acogiendo.

No hay otra sociedad capaz de exigir y acoger incondicionalmente que no sea la familia. En cualquier otro tipo de sociedad te aceptan por alguna raz?n espec?fica; en la empresa, por ejemplo, por tu rendimiento y desempe?o. Pero ?nicamente en la familia se acoge a la persona por la sola raz?n de que ?es?, sin m?s. Y si una persona no es recibida solamente porque es, no es verdaderamente persona. Por eso s?lo en un contexto de est?mulo afectivo como el familiar la persona llega a ser persona y encuentra su espacio de expresi?n.

Los psiquiatras infantiles han estudiado esto y han comprobado que aquel ni?o que no cuenta con un entorno afectivo tarda mucho m?s en aprender a hablar, ya que no tiene a nadie que le exija salir fuera de s? mismo. El caso es que, mientras no salga fuera de s?, tampoco podr? entrar dentro de s? mismo. Por esto es que ninguna instituci?n que no sea la familia puede suplirla en esa labor esencial para la persona de generar un ambiente propicio para que ella pueda ?aprender a aprender?.

En tercer lugar, la familia es el lugar de la econom?a. Toda la econom?a moderna ha nacido contra esta tesis. Adam Smith y toda la ciencia econ?mica moderna han partido del individuo y, seg?n parec?a en aquel entonces, los hechos les daban la raz?n. Hasta la ?poca industrial, la gente necesitaba, para sobrevivir, tener una casa. Por eso es por ejemplo que, en alem?n, ?familia? y ?casa? se a?nan en un mismo t?rmino. De hecho la palabra ?econom?a? proviene de la palabra griega ?oik?os?, que significa casa. Econom?a, entonces, es el saber de la casa. Pero luego llega la econom?a de la movilidad y de la industria y tergiversa esta realidad ya que toda la econom?a, a partir de entonces, pasa a estar en un papel. De esta manera, mientras antes yo necesitaba a mi familia para sobrevivir y alimentarme, ahora pago por ello; mientras antes necesitaba de mi familia para que me cuidaran en la enfermedad, ahora lo pago; mientras otrora necesitaba a mi familia para que me asistieran en la vejez, ahora pago por
ese servicio. Y esto ?ltimo con los riesgos que se corren. Por ejemplo, se da el caso de muchos ancianos holandeses que se marchan a residencias alemanas porque en las de su pa?s les aplican la eutanasia, los ?eutanasian?. Tengan en cuenta, por otro lado, que en China, para controlar el exceso de poblaci?n se tom? la ?econ?mica? medida de prohibir a los matrimonios tener m?s de un hijo.

Medida viable a corto plazo, pero en el largo plazo ocurrir? que el pueblo chino deber? enfrentarse con 200 millones de chinos mayores de 65 a?os que no podr? sustentar ni amparar y que, por consiguiente, tambi?n tendr? que ?eutanasiarlos?.

Hace poco, en una reuni?n del Foro de la Familia en Espa?a, se abord? el tema de la sanidad. Un experto del Foro me comentaba que el Ministerio de Sanidad espa?ol eran las familias. Y efectivamente as? es pues aunque el Ministerio de Sanidad espa?ol tiene un presupuesto cada vez mayor, igual resulta ?nfimo comparado con lo que gastan las familias en atender a sus ancianos.

Sin embargo resulta curioso considerar que, en este contexto mundial de individualismo creciente donde cada vez hay menos familias, el presupuesto de los ministerios de sanidad europeos tendr? que multiplicarse por diez en los pr?ximos a?os.
La Alemania de hoy (y en Espa?a el fen?meno es similar) tiene la misma poblaci?n que hace 15 a?os, y sin embargo hay much?simos menos j?venes que hace 15 a?os. Ocurre que la poblaci?n mantiene el mismo n?mero porque los ancianos viven mucho m?s y por el fen?meno inmigratorio. Pero lo cierto es que cada vez hay menos alemanes. ?Qui?n va a pagar entonces ?pregunto ? la seguridad social?
Muchos reconocidos economistas europeos pueden demostrar num?ricamente c?mo decae la econom?a cuando decae la familia (si bien, a corto plazo, parece lo contrario).

El problema es que el sentido com?n actual no entiende aun esto ya que cada vez las familias tienen menos hijos para que ambos padres puedan trabajar m?s horas y tener, progresivamente, un mejor nivel de vida.

Y es que ni siquiera a corto plazo esta situaci?n resulta rentable. Son formidables los montos que est? gastando Espa?a en Polic?a para cuidar la cantidad de inmigraci?n ilegal que llega, para intentar que aprendan castellano, que aprendan los mismos modos de actuar, etc.

Porque si por un lado es gracias a la inmigraci?n que Europa mantiene su poblaci?n, el problema de este fen?meno es muy complejo y exige gastos cada vez mayores.

Como dije, ni siquiera e el corto plazo resulta eficaz econ?micamente. Y ni hablar desde el punto de vista humano o social.

Pero hay mas factores a considerar aun. El trabajo, por ejemplo, ?a qui?n le interesa trabajar si no tiene motivaci?n?

En el ahorro, ?para qu? voy a ahorrar si me van a terminar ?eutanasiando??

En la inversi?n, ahorrar? quiz?s hasta los 50 a?os, pero despu?s cabe la posibilidad de perder en bolsa entonces para qu? arriesgar, mejor pongo todo a plazo fijo.

Como puede verse, todos los factores econ?micos fundamentales se resienten si no hay familia. ?Para qui?n voy a trabajar y esforzarme, para qui?n voy a ahorrar, para qui?n voy a preparar o construir un futuro?

La familia, por tanto, es un elemento imprescindible para la vida econ?mica. Y es que la econom?a es una funci?n de la familia, no del individuo.

Si bien hoy ya no necesito una casa material para subsistir, s? la necesito espiritualmente, humanamente. Y adem?s la necesito para asegurar mi propio beneficio econ?mico que de otra forma se ver?a amenazado.

Las multinacionales, fen?meno de la econom?a moderna que forma parte de estas amenazas a las que reci?n alud?, obliga a cambios continuos de lugar hasta el punto de la destrucci?n de la familia (esto es, de la propia base econ?mica) que no soporta tal fragmentaci?n.

Lo grave es que, a pesar de esto, las pol?ticas familiares han sido escasas o nulas en Occidente. Y muchas veces, incluso, negativas, como en el caso de Espa?a o Francia. Pol?ticas como las de aumentar el n?mero de impuestos para los matrimonios, mientras que para los divorciados o las parejas juntadas se mantienen iguales.

Constantemente se repite que necesitamos una poblaci?n con mucha movilidad y un mercado ?gil y abierto porque as? lo reclama la econom?a actual. Bien, pero pregunto, ?cu?l es la consecuencia de ese planteamiento individualista y de ese mercado presuntamente ?gil?

Que la familia no resiste las presiones a las que es sometida.

Y una sociedad sin familia sufre de desocupaci?n, sus miembros carecen de intimidad, toda la econom?a se debilita y, primordialmente, se pierde para toda la comunidad el saber ?tico ya que uno aprende a comportarse y adquiere confianza, como ya expliqu?, en la familia.

Seg?n Spaeman, el ser humano no tiene que aprender a confiar, al contrario, el ser humano aprende a desconfiar. El ni?o nace confiando e su madre, en su padre y en su entorno, pero es la sociedad la que va ense??ndole a desconfiar.

En una sociedad cuyos integrantes han crecido en un entorno sin modelos ?ticos y sin confianza, un mercado abierto implica inevitablemente la constante y latente posibilidad de robo, el inexorable hecho de que sus miembros, como empleados, no tengan un buen desempe?o y no conozcan de fidelidad alguna.

Muchos economistas actuales hacen especial hincapi? en el ?factor confianza? para que la econom?a funcione, el problema es que olvidan que el lugar de la confianza es la familia.

Por todo esto, discrepo con aquellos que sostienen que la econom?a es una ciencia material y materialista. Yo entiendo que es una ciencia espiritual porque no hay econom?a posible sin familia.

Y si bien a una madre no se le puede pagar por tener hijos (esto significar?a quitarle el car?cter sagrado a la creaci?n humana) s? se le puede pagar por alimentarlos ya que es un deber pol?tico de primer orden velar por el futuro de la sociedad, y es en la familia donde radica ?ste.
Por otro lado, la empresa actual se ha concebido a s? misma como un instrumento econ?mico. Por eso es un lugar com?n sostener que la empresa no ha querido considerarse a s? misma como instituci?n.

Y es m?s, ha evitado cuidadosamente el ser integrada dentro de la institucionalizaci?n ya que asociaba lo institucional con lo estatal, mientras que lo empresarial era exclusivamente econ?mico y, por tanto, privado.

De ah? surge esa dicotom?a, a la que hicimos alusi?n, entre el estado, por un lado, como la instituci?n por excelencia y quien se ocupa de lo social, y la empresa por otro, como quien se ocupa exclusivamente de lo econ?mico, est? privatizada y, perm?taseme agregar entre par?ntesis, es por consiguiente, un poco ego?sta.

Pues bien, este modelo, que es el modelo vigente, se mantiene a costa de la familia, vampiriza a la familia, le chupa la sangre.

Digo esto porque la familia no ha sido ayudada y ha sido, m?s bien, arrinconada. Pero si no fuera por ella, el mercado no tendr?a gente preparada y en la cual poder confiar y la pol?tica no contar?a con gente emprendedora que montase y llevase adelante los sistemas pol?ticos.

Los mejores y m?s cre?bles empresarios y pol?ticos han surgido de familias aut?nticas. En Estados Unidos, por ejemplo, un alt?simo porcentaje de los que triunfan son hijos de inmigrantes, es decir, hijos de familias unidas; que son las que siempre hacen y sostienen la riqueza de un pa?s.

Un estudio reciente de la Universidad de Navarra muestra que en los ?ltimos 150 a?os, el n?mero de familias numerosas en Espa?a ha sido aproximadamente el 15 %. Pero ese 15 % ha generado el 80 % de las riquezas del pa?s.

El sentido com?n actual estigmatiza a las familias numerosas cuando, en realidad, est?n viviendo de ellas.

La familia no puede ser la instituci?n que de vida (esto es, posibilidad de existencia) a dos dimensiones (estado y mercado) presuntamente enfrentadas. Lo que estas dos dimensiones tienen que considerar es que ambas dependen, en su existencia, en su futuro y en su grandeza de que existan familias aut?nticas.

Por consiguiente es imprescindible que, tanto por parte del estado a trav?s de sus pol?ticas p?blicas, como por parte de la empresa a trav?s de la decisi?n de sus directivos, tengan como finalidad principal sostener y desarrollar a la familia como instituci?n.

Pero nada de esto podr? efectuarse si el sentido com?n de una sociedad no est? de acuerdo con ello. Por eso el mundo de la comunicaci?n (que es quien configura, hoy en d?a, el sentido com?n) juega un rol primordial a la hora de defender, desde el cine, desde la prensa y desde la televisi?n, esta instituci?n de la que depende, por cualquier lado que se mire, la vida de cada persona y la vida de toda la sociedad.

Muchas gracias.

Instancia de preguntas
Pregunta: Dr., soy profesor de derecho penal y quer?a preguntarle c?mo influye el problema de la familia desde el punto de vista de la criminalidad

Respuesta del Dr. Alvira: Creo que es patente que la criminalidad aumenta en ni?os y j?venes que no han crecido en un entorno familiar favorable. A veces pienso que quienes deber?an estar en la c?rcel por delitos juveniles son su progenitores.

Nunca olvidar? el impacto que me provocaron unas fotos que salieron en la prensa mundial de dos ni?os ingleses ante un tribunal (estaban siendo juzgados por haber asesinado a un ni?o) que apoyaban sus piernas en la silla porque no le llegaban los pies al suelo. No conozco el caso as? que estoy lejos de juzgar. Adem?s mis palabras aluden a problemas generales, luego las circunstancias concretas deben considerarse dentro de sus particularidades, pero s? creo que muchas veces la responsabilidad est? en los padres, en los profesores y tambi?n en los comunicadores.

Con respecto a esto ?ltimo quisiera contarles que me toc? conocer, en Madrid, a muchos j?venes estudiantes que comenzaban su carrera con una sonrisa en los labios y, al tiempo, algunos llegaban incluso hasta el suicidio por escuchar a sus profesores, grandes y famosos intelectuales.
Ante esto siempre recuerdo el texto de Plat?n en el que se pregunta ??Por qu? castigamos a los que matan el cuerpo y no a los que matan el alma??.

Recuerdo tambi?n a mi padre, en una conferencia, que dec?a con fuerza ?El ni?o tiene derechos?. No se puede traer un ni?o al mundo y no respetar sus derechos. Su derecho a ser educado, a que le quieran, a que lo traten con confianza, etc.

Pregunta: Profesor, en Uruguay existen las llamadas ?asignaciones familiares?, que son ayudas que se dan a las familias m?s humildes con hijos. Pero se dan casos e que en lugar de cobrar esa asignaci?n para ayudar a sus hijos, se tienen hijos para cobrar la asignaci?n. ?C?mo se conjugan ambas cosas? ?C?mo generar pol?ticas efectivas que no lleven a esos extremos?

Respuesta del Dr. Alvira:Me resulta muy dura esa realidad que me relatas. Te contestar? que los casos individuales son siempre inevitables. Siempre habr? gente que intente aprovecharse de unas pol?ticas sociales bien dise?adas. Ocurre de manera similar con la confianza, cuando das confianza siempre es posible que alguien te enga?e, pero eso no le quita a la confianza su precioso valor.

Pregunta: Dr., seg?n estad?sticas, el di?logo familiar diario es de 27 minutos. ?No cree usted que la falta de di?logo y de lealtad y creatividad en el di?logo familiar son factores que tambi?n perjudican a la familia?

Respuesta del Dr. Alvira:
Estoy completamente de acuerdo. Si la estad?stica del di?logo es de 27 minutos diarios, la del tiempo frente a la televisi?n es de 4 horas diarias. La televisi?n es buena, pero se est? usando muy mal, incluso ha sido causa de ruptura de muchas familias.
Dialogar no es f?cil, y mantener un di?logo continuado exige mucho esfuerzo. Pero vale la pena. Muchas familias se han disuelto porque no han puesto el esfuerzo necesario para volver cada d?a a forjar un di?logo interesante, jugoso y divertido en el que se ponga el coraz?n y el inter?s al servicio de los otros. Creo que muchas familias se rompen por aburrimiento. El aburrimiento es un mal personal y social mucho m?s grave de lo que la gente imagina, porque el aburrimiento es se?al de falta de vida.

Publicado por mario.web @ 2:14
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios