Domingo, 07 de agosto de 2011
Autor: P. Antonio Rivero, L.C | Fuente: Libro Jesucristo.
Fuentes cristianas.
?Existen documentos hist?ricos que corroboren la veracidad de la figura de Jes?s?
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Fuentes cristianas.
Fuentes cristianas.

El Nuevo Testamento.
Los testimonios cristianos que poseemos vienen recogidos en el Nuevo Testamento y forman un conjunto de 27 escritos. Hay que decir que el Nuevo Testamento no es un libro de historia. Es un conjunto de libros que contiene el anuncio del mensaje de la fe. Hay en ?l muchos datos hist?ricos, m?s que en el resto de los libros no cristianos, pero lo m?s importante es la fe y la conversi?n. Por lo mismo, no podemos mirar estos libros con ojos de historiador, sino con coraz?n de creyente.

Tambi?n hay otros libros cristianos que hablan de Jesucristo, pero no han sido recibidos por la Iglesia como aut?nticos y revelados. En ellos cuenta m?s que la fe y la historia la exageranci?n maravillosa, la admiraci?n humana milagrera, las reflexiones particulares. A estos libros se les llama Ap?crifos.

El Nuevo Testamento est? compuesto por:

  • Los Cuatro Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan.)
  • Los Hechos de los Ap?stoles.
  • Las catorce Cartas de San Pablo.
  • Las siete cartas llamadas cat?licas (de Santiago, 1 y 2 de Pedro; 1, 2 y 3 de san Juan, y Judas Tadeo)
  • El Apocalipsis.

    Los evangelios son la fuente m?s importante sobre la historicidad de Jesucristo. Fueron escritos a la luz de la Pascua. Los redactores se sirvieron de documentos escritos anteriores, en una primera recopilaci?n, e investigaciones personales, al tiempo que daban a sus escritos una propia intencionalidad teol?gica. Uno de estos documentos anteriores es la llamada Quelle (fuente en alem?n) que recog?a discursos y logia (frases cortas memorizables) de Cristo, existente ya en los a?os cuarenta, que fue utilizada por Lucas y Mateo. Otra fuente escrita es la conocida con el nombre de "triple tradici?n", que recoge los hechos de la vida de Cristo, de la que dispusieron los tres sin?pticos (Mateo, Marcos, Lucas). Disponemos de criterios v?lidos que nos permiten escuchar, si no las "mismas palabras de Jes?s" (obsesi?n del siglo pasado), al menos el mensaje aut?ntico de Jes?s y alcanzar unos hechos "sucedidos de verdad" que pertenecen a Jes?s de Nazaret.

    Adem?s, son camino para un encuentro con el Jes?s verdadero, pues son la fuente principal para conocer a Jes?s. Ahora bien, los Evangelios no son una biograf?a en el sentido moderno. Son, en realidad, una recopilaci?n del mensaje y los hechos fundamentales de Cristo, escritos para comunicar la fe en ?l. Estos hechos y estas palabras de Cristo, antes de ser puestos por escrito a principios de los a?os sesenta por los sin?pticos y el a?o cien por Juan, la comunidad primitiva cristiana los hab?a transmitido en su liturgia y en su predicaci?n.

    En los Evangelios encontramos una verdadera historia de Cristo: "La Santa Madre Iglesia ha sostenido y sostiene con firmeza que los cuatro Evangelios referidos -cuya historicidad afirma sin duda alguna- transmiten fielmente lo que Jes?s, Hijo de Dios, hizo y ense?? efectivamente durante su vida entre los hombres, para su salvaci?n eterna hasta el d?a en que fue levantado al cielo."16



    ?El Jes?s jud?o, real e hist?rico, es el mismo Cristo que el predicado por los ap?stoles y la fe de la Iglesia? ?Los Evangelios son narraciones hist?ricas o son invenciones de los que conocieron a Jes?s? Leyendo los Evangelios, ?nos acercamos al verdadero Jes?s hist?rico?

    Se han dado muchas soluciones desde el campo protestante, pero algunas terminan diciendo que el Cristo hist?rico no es el mismo que el Cristo predicado por los ap?stoles y que nos muestran los Evangelios. El te?logo protestante m?s influyente llamado Bultmann dice que no interesa el Jes?s hist?rico, sino el Jes?s de la fe. Interesa, dice, el mensaje de Jes?s; lo dem?s es mito inventado por los ap?stoles: nacimiento virginal, milagros, resurrecci?n, etc.

    Dada la importancia de esta cuesti?n, diremos lo siguiente, tratando de encontrar la parte de verdad y de error que se esconde detr?s de estas posiciones.

    Los Evangelios transmiten al verdadero Jesucristo.

    Los hechos que narran eran conocidos de todos; bien por haberlos visto personalmente, bien por haberlos o?do a quienes los vieron. No pudieron, por tanto, desfigurar nada de la realidad. En este caso hubieran sido desmentidos, y no hay huella alguna de rectificaciones. Si los evangelistas hubieran dicho lo que no es verdad, sus Evangelios hubieran sido rechazados por aquella generaci?n que fue testigo de los hechos. No existe ning?n documento que muestre este rechazo.

    En cambio los evangelios ap?crifos, que carecen de rigor hist?rico, fueron com?nmente rechazados. Son relatos fantasiosos e inveros?miles. Contienen errores en la geograf?a de Palestina, y les falta fidelidad al marco hist?rico. Estos evangelios nunca han sido aceptados por la Iglesia, por no estar contenidos en el Canon de Muratori que es una lista de los libros inspirados que hizo la Iglesia en el siglo II.

    Los datos que dan los Evangelios sobre la geograf?a del pa?s, situaci?n pol?tica y religiosa, sobre las costumbres, concuerdan con lo que sabemos de todo esto por otras fuentes. Adem?s, los evangelistas murieron por defender la verdad de lo que dec?an; y nadie da su vida por lo que sabe que es mentira.

    Aparte de que como est?n inspirados por Dios no pueden equivocarse ni mentir. El Concilio Vaticano II dice que la Biblia entera est? inspirada por Dios
    17 . Y san Pablo: "La Escritura est? inspirada por Dios"18 .

    Los Evangelios son, en realidad, catequesis y testimonio de fe de personas que creen en Cristo y que quieren comunicar la fe que tienen. Fueron escritos a la luz de Pascua.

    El que los Evangelios sean un testimonio de fe no significa que no encierren un verdadero contenido hist?rico. Afirmamos con la Iglesia que en el origen de los Evangelios se encuentran los hechos y las palabras de Jes?s. Pero estas palabras, hechos y sucesos de su vida han pasado a nosotros, a nuestros Evangelios a trav?s de varios medios o procesos:

    Primero: Cristo no escribi? nada, s?lo predic? la Buena Nueva.
    Segundo: la primera actividad de los ap?stoles despu?s de la ascensi?n de Cristo es proclamar oralmente esa Buena Nueva de Jes?s. Una vez muerto Jes?s, una vez que ha resucitado, sus disc?pulos predican que en ?l, en sus palabras y en su vida, se ha dado la salvaci?n para todos los hombres.

    Predican lo que ellos hab?an visto y o?do, bajo la luz de la resurrecci?n y Pentecost?s. Tambi?n acudieron al Antiguo Testamento para comprender mejor todo lo referente a Jes?s. Y al transmitir los dichos y hechos de Jes?s tuvieron en cuenta las circunstancias de sus oyentes, con las consecuentes variantes.

    Finalmente, se comienza una recopilaci?n y una fijaci?n escrita de palabras, hechos y sucesos de la vida del Se?or, que contaban los disc?pulos para suscitar la fe. A la colecci?n amplia de las palabras de Jes?s se denomina "fuente Q". Cada escritor sagrado seleccion? el material que le conven?a para los destinatarios de su obra. Los evangelistas no se propon?an principalmente "narrar" una historia de Jes?s, sino fundar la fe de sus destinatarios. Marcos realiza un esfuerzo de s?ntesis de todos los materiales y los ordena dentro de su evangelio. Mateo y Lucas se aprovechan de este esquema de Marcos y lo completan, adjuntando otros materiales de que dispon?an. Lo mismo hace el evangelista Juan.

    Saquemos unas conclusiones importantes:

    En la lectura de los Evangelios se transmite el verdadero rostro de Jesucristo. Una lectura meditada, creyente, en uni?n con Jesucristo y en la caridad fraterna, da un conocimiento profundo y verdadero de Jes?s.

    Es necesario estar en permanente contacto con los escritos del Nuevo Testamento para redescubrir el rostro de Jesucristo: sus dimensiones humanas y divinas. Este permanente contacto es necesario para no hacer de Jes?s un mito; no idealizar y desencarnar la imagen de Jes?s; no dejarnos captar por ideolog?as; reencontrar la unidad en la misma fe; no hacer de Jes?s un ideal puramente humano; no conformarnos con nuestras proyecciones y deseos; encontrar el camino hacia Dios, sin perder al hombre.

    Cuando se lee el Evangelio, uno se da cuenta de que existen textos de muy diferentes categor?as: unos narran la infancia de Jes?s, otros su actividad en Galilea; otros narran palabras que Jes?s dijo, otros narran hechos, ense?anzas, la pasi?n o la resurrecci?n. Lo importante es que todos los textos dependen de Jes?s, se refieren a Jes?s. Ahora bien, unos dependen de Jes?s directamente, otros actualizar o interpretan los hechos o dichos del Se?or. Pero todos son necesarios para el conocimiento hist?rico de Jesucristo.

    ?Por qu? hay semejanzas y diferencias? Cada evangelista nos transmite, junto con su historia, su propio inter?s, sus acentos, sus aspectos personales o culturales. Pero es indudable que existe una fundamental identidad respecto a la Persona de quien hablan e incluso de los sucesos que narran. Por eso, para encontrar la verdadera imagen de Jesucristo no se puede elegir un texto y rechazar otros. Tampoco se pueden despreciar los textos que no coinciden con mi manera de ver las cosas. Se han de tener todos en cuenta, si bien es posible hacer una distinci?n dado el car?cter del texto que se trate. Es como sacar una fotograf?a desde diversos ?ngulos de vista.

    ?Por qu? algunos hoy quieren negar la historicidad de los Evangelios, siguiendo la escuela protestante de Bultmann? Hoy nadie se preocupa del problema de la historicidad del Cor?n (al fin y al cabo el Cor?n es una recopilaci?n ecl?ctica de doctrinas, y Mahoma, que pretendi? tener una revelaci?n divina no la justific? nunca por milagros); y, sin embargo, muchos se preocupan por la historicidad de los Evangelios. El motivo es claro: las otras religiones no tienen la originalidad del cristianismo. El cristianismo se presenta como Dios entre nosotros, como Dios mismo encarnado para redimirnos de las grandes impotencias que pesan sobre la humanidad: el pecado, el mal y la muerte. Es la doctrina de la comuni?n fraterna en Cristo; por eso es por lo que se le persigue, por eso es por lo que muchos tienen que dar cuenta de ?l. Como dec?a Dani?lou, la causa ?ltima de la persecuci?n al cristianismo reside en su suprema belleza, en la belleza que irradia de la verdad.


    ?Hay algunos criterios de historicidad de los Evangelios?
    19



  • Criterio de m?ltiple fuente: cuando un dato evang?lico lo encontramos en las diferentes fuentes que componen los Evangelios, tenemos la certeza de que se trata de un dato hist?rico.

  • Criterio de discontinuidad: cuando un dato es totalmente contrario a la mentalidad de la comunidad primitiva, no se puede decir que sea ?sta la que lo ha inventado. P.e. el t?tulo de "Hijo del hombre", ni lo utiliz? ni lo entendi?, ?c?mo entonces lo pod?a inventar ella?

  • Criterio de conformidad: todos los exegetas est?n de acuerdo en que es un dato hist?rico la predicaci?n de Jes?s de la llegada del Reino. Es el n?cleo de su mensaje.

  • Criterio de explicaci?n necesaria: debemos admitir como hist?rico un dato que aparece como explicaci?n ?nica de una serie de acontecimientos evang?licos y sin el cual tales acontecimientos quedar?an sin explicaci?n. P.e. o Cristo instituy? la eucarist?a o no se entiende que en todas partes y desde el principio se celebre la eucarist?a en el seno de la Iglesia.
  • Criterio del estilo propio de Jes?s: todos los exegetas est?n de acuerdo en que Jes?s ten?a un estilo personal, un estilo hecho de una innegable autoridad: "Pero yo os digo", y una inaudita sencillez, que hace que rompa todos los esquemas, tratando preferentemente con los ni?os, los enfermos, las mujeres, los pecadores.

    Concluimos este apartado diciendo que los criterios aqu? expuestos han de usarse en conjunto. S?lo as? dan luz y seguridad. Cuando leemos los Evangelios escuchamos, si no las misma palabras de Jes?s (obsesi?n del siglo pasado), al menos el mensaje aut?ntico de Jes?s para nuestra salvaci?n eterna.


    ?Qu? dice la fe de la Iglesia?

    Sin la adhesi?n de fe no se da un conocimiento adecuado de la Persona y obra de Jes?s de Nazaret. Los Evangelios son los ?nicos testimonios v?lidos, incluso desde el punto de vista hist?rico. Para escribir estos textos fue necesaria la fe. Para comprenderlos es necesaria tambi?n. Esta adhesi?n de la fe tiene algunas importantes caracter?sticas:

    Est? provocada por el Esp?ritu Santo. Para conocer a Jes?s, Dios y hombre, necesitamos la luz del Esp?ritu, pues es un misterio. Dios, no s?lo se nos propone desde la historia, sino que desde dentro de nosotros est? obrando para abrirnos al testimonio hist?rico en toda su riqueza y amplitud.

    La adhesi?n de la fe no termina ni en Jes?s ni en el Esp?ritu, sino en el Padre. La cristolog?a debe ser fundamentalmente trinitaria. Jesucristo nos lleva al Padre. Dios, del que nos habl? Jes?s, es su Padre.

    La adhesi?n de la fe tiene una dimensi?n comunitaria y eclesial. Fuera de la Iglesia no hay un verdadero, permanente, recto y total conocimiento de Jesucristo. Los que se separan de la Iglesia terminan, tarde o temprano, con una figura de Jes?s borrosa e inexacta. Aunque el Esp?ritu no est? encerrado en los l?mites de la Iglesia institucional y sopla donde quiere, tambi?n es cierto que ese Esp?ritu orienta a la Iglesia, la ilumina, la llama a la unidad en la caridad. ?Qu? puesto tienen los movimientos dentro de la Iglesia en la presentaci?n del rostro de Cristo? Si est?n unidos al Papa y a los obispos, presentar?n el verdadero rostro de Cristo; si no, har?n nacer tensiones y dificultades y terminar?n en la disoluci?n.


    CONCLUSI?N: Los Evangelios son un don de Dios al mundo, son un regalo que s?lo pide manos generosas que lo reciban y lo abran, coraz?n creyente que lo acoja, boca sincera que lo transmita y pies ?giles que lo lleven por doquier, para que todos puedan conocer, admirar y compartir el amor y la belleza de Jesucristo, el Hijo de Dios Vivo.





    1. Concilio Vaticano II, Constituci?n Dei Verbum, n. 19regresar
    2. Concilio Vaticano II, Dei Verbum n. 11regresar
    3. 2 Timoteo 3, 16regresar
    4. Sigo los criterios que apunta el padre Jos? Antonio Say?s en su libro "Razones para creer", Dios, Jesucristo, la Iglesia, ed. Paulinas. Pp. 82-84regresar

  • Publicado por mario.web @ 16:15
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