Jueves, 18 de agosto de 2011
Madrid (España), 17 Ago. 11 (AICA)
Misa de inauguración de la XXVI JMJ en la Plaza de Cibeles de Madrid.

Misa de inauguración de la XXVI JMJ en la Plaza de Cibeles de Madrid.

“Queridos jóvenes del mundo: ¡Bienvenidos a España!, esperanza y futuro de nuestras Iglesias particulares, de nuestros pueblos y naciones, ¡de la Iglesia entera!”, clamó el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, al medio millón de jóvenes que asistió, el martes 16 de agosto a la noche, a la misa de inauguración de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud en la Plaza de Cibeles de Madrid. La misa fue dedicada a la memoria del beato Juan Pablo II y concelebrada por cerca de 800 cardenales, arzobispos y obispos de todo el mundo y 8.000 sacerdotes.  
 
El arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, dirigiéndose a los jóvenes peregrinos en su homilía les dijo:  
 
“Muchos de ustedes han experimentado y apreciado en los días previos el cordial recibimiento y el amor fraterno de sus hermanos los jóvenes de España, de sus familias, de sus comunidades y de sus pastores y pudieron comprobar que esa actitud de brazos abiertos y de cálida simpatía tiene que ver profundamente con el hecho vivo de un viejo país formado por una comunidad de pueblos: ¡España!, cuya principal seña de identidad histórica, ¡de su cultura y modo de ser!, es la profesión de la fe cristiana de sus hijas e hijos en la comunión de la Iglesia Católica”. 
 
Con afectuoso gesto hospitalario les recordó que “la Iglesia y el pueblo de Madrid quiere ser para todos ustedes lugar propicio para vivir la amistad y la fraternidad cristiana en el marco a la vez humano y divino de la Iglesia universal, que es casa y familia de los hijos de Dios esparcidos por toda la faz de la tierra”. 
 
Juan Pablo II fue “un valiente de Cristo”
Recordando al beato Juan Pablo II, en cuya memoria se celebraba la Eucaristía, el purpurado madrileño expresó que con Juan Pablo II, ¡el Papa de los jóvenes!, se inicia un período histórico nuevo, ¡inédito!, en la relación del sucesor de Pedro con la juventud y, consecuentemente, una hasta entonces desconocida relación de la Iglesia con sus jóvenes: relación directa, inmediata, de corazón a corazón, impregnada de una fe en el Señor, en Jesucristo, entusiasta, esperanzada, alegre, contagiosa”. 
 
  “Desde aquella convocatoria primera de la Jornada de 1985 en Roma -expresó el cardenal Rouco- hasta esta Jornada de Madrid se fueron desgranando una bella historia de fe, esperanza y amor en tres generaciones de jóvenes católicos y no católicos, que vieron cómo se transformaba su vida en Cristo y cómo surgían entre ellos innumerables vocaciones para el sacerdocio, la vida consagrada, el matrimonio cristiano y el apostolado. La santidad personal de Juan Pablo II brilla con un atractivo singular precisamente en este aspecto de la evangelización de los jóvenes contemporáneos”. 
 
El arzobispo de Madrid destacó la figura del beato Juan Pablo II y reveló que “el secreto de esa luminosa personalidad, moldeada en la perfección de la caridad, no es otro que su encendido amor a Jesucristo, del que, como San Pablo, no quiso apartarse nunca. 
 
No faltó -dijo- la prueba y la aflicción de todo tipo en la vida del papa polaco, perseguido por la causa de Cristo antes y después de su elección a la Sede de Pedro lo que lo convirtió en un “testigo indomable de la verdad y de la esperanza cristiana porque vivió la verdad del ‘si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?’, sin miedo a ninguna oposición interna o externa a la Iglesia. ¡Fue un valiente de Cristo! Nada pudo apartarlo de su amor”. 
 
Al explicar el íntimo lazo creado entre los jóvenes y Juan Pablo II, el cardenal Rouco señaló que “este amor apasionado a Jesucristofue  precisamente lo que fascinaba y cautivaba a los jóvenes. Comprendían que de este modo ellos eran queridos y amados por el Papa de verdad: sin halagos, ni disimulos; ni interesada, engañosa o superficialmente; sino con toda la autenticidad del que sólo buscaba su bien, el bien de sus vidas: ¡su felicidad!, ¡su salvación! Y lo buscaba entregando, sin reservarse nada, la propia vida. Lo intuían con el corazón más que lo razonaban con la cabeza”. 
 
 
La “generación de Benedicto XVI”.
Refiriéndose a la presencia del Santo Padre, que llegará  el jueves 18 a Madrid, el arzobispo de Madrid les dijo a los jóvenes: “Ustedes son la generación de Benedicto XVI. No es la misma que la de Juan Pablo II. Sus vidas tienen sus peculiaridades. Sus problemas y circunstancias vitales se modificaron. La globalización, las nuevas tecnologías de la comunicación, la crisis económica, los condicionan para bien y, en muchas ocasiones, para mal”. 
 
“A los jóvenes de hoy, con raíces existenciales debilitadas por un rampante relativismo espiritual y moral, y sin hallar sólidos fundamentos para sus vidas en la cultura y la sociedad actuales, incluso, no rara vez, en la propia familia…, se los tienta poderosamente hasta los límites de hacerles perder la orientación en el camino de la vida. ¿Cómo no va a vacilar a veces su fe? La juventud del siglo XXI necesita, tanto o más que las generaciones precedentes, encontrar al Señor por la única vía que se ha demostrado espiritualmente eficaz: la del peregrino humilde y sencillo que busca su rostro.” 
 
Por estas razones el cardenal Rouco Varela recordó en su homilía que “la intención del Papa, que tanto los quiere, va justamente en esta dirección: que experimenten en la comunión católica de la Iglesia la verdad y la imperiosa urgencia de hacer vida el lema de la Jornada Mundial de la Juventud 2011: “arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”. 
 
El cardenal Rouco finalizó haciendo un llamado a vivir la JMJ como un valiosísimo instrumento de la nueva evangelización. “Tengan presente en estos días que el Señor, por medio del Papa, les va a preguntar: ¿aceptan el formidable y hermoso reto de la nueva evangelización de sus jóvenes coetáneos? Respondan que sí, con toda la capacidad de ilusión y apertura generosa a los grandes ideales de la vida que les es tan propia. ¡Respondan a la renovada llamada de Benedicto XVI con un claro y coherente compromiso de vida! Se evangeliza con las palabras y con las obras, hoy más que nunca”. 
 
“La nueva evangelización es una tarea de todos en la Iglesia: los laicos tienen un papel protagonista, especialmente los matrimonios y las familias cristianas, sin embargo, la evangelización requiere hoy con urgencia sacerdotes y personas consagradas. Por lo tanto, si en estos días oyes la llamada de Dios que te dice: ¡Sígueme! no lo acalles. Sé generoso, responde como María ofreciendo el sí gozoso de tu persona y de tu vida”.

Un multitud colorida y festiva
En los momentos previos a la celebración Eucarística con la que se dio solemne comienzo a la XXVI JMJ, se fueron sucediendo varias actuaciones musicales, algunos videos se fueron proyectando en las 27 pantallas gigantes de entre 12 y 84 metros cuadrados. Al mismo tiempo, los peregrinos hacían ondear banderas de Francia, Alemania, Angola, Brasil, Corea, Turquía y El Vaticano, entre otras. 
 
"Es indescriptible cómo personas que no hablamos el mismo idioma nos comunicamos en Cristo", señalaba uno de los jóvenes. Al igual que sus compañeras de primera fila, van a pasar los próximos siete días en Madrid y a participar en todo el calendario de actividades previsto, que abarca desde catequesis y confesión hasta exposiciones y musicales.

Codo con codo, están Vanina y Patricia, que emprendieron el viaje desde la Argentina con otros cinco amigos, tres de ellos sacerdotes. Por eso se ríen al decir que no van a necesitar ninguno de los 200 confesionarios instalados en el Parque del Buen Retiro, aunque ya lo hayan visitado. "A nosotras nos mueve la fe. Estamos aquí por fe" explican, mientras se aferran a su puesto en primera fila.+
 
AICA - Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente

Publicado por mario.web @ 12:27
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios