Jueves, 01 de septiembre de 2011
Juan Antonio Ruiz habla sobre el valor y derecho a la vida
 
Hasta el úlitmo momento por mi hijo
Hasta el úlitmo momento por mi hijo
02 DE MAYO DE 2011


Jessica Council sintió las primeras molestias en la garganta en agosto del año pasado. Fue a ver el médico. Tras revisar dos veces a su paciente, declaró que no había por qué alarmarse. Pero el 22 de noviembre tuvo que ingresar al hospital por insuficiencia respiratoria. Al día siguiente, los médicos le dieron dos noticias: tenía cáncer y estaba esperando un hijo.

Mientras su esposo Clint experimentó "todas las emociones que puedas imaginarte... excepto gozo", la reacción de Jessica fue de "una mezcla de miedo y sorpresa", pensando que la amenaza recaía también en el bebé que estaba esperando.


El 25 de noviembre el hospital ofreció a la pareja la posibilidad de abortar, pero "nunca fue una opción. Eso es como el blanco y el negro".

Pero, ¿y los tratamientos para el cáncer? Jessica se giró hacia Clint y se negó rotundamente a aceptar la quimioterapia.

Los días pasaban y en el tercer trimestre los doctores volvieron a la carga: el niño está ya casi desarrollado, se podría hacer una quimioterapia... Jessica no lo dudó: la vida del niño era más importante.

"Ella sabía que de todas maneras iba a morir —dice Clint—. No me lo confió sino hasta casi el día de su muerte… pero creo que ella lo sabía y que por eso debía darle al bebé todas las posibilidades que ella pudiese". Y aunque probaron otro tipo de métodos menos ofensivos, el cáncer no cejó en su avance.

La noche del 5 de febrero, Jessica se fue a dormir con un fuerte dolor de cabeza y nauseas… y ya no se levantó. Al día siguiente, el hospital dio su veredicto: muerte cerebral.

Y entonces sucedió un pequeño milagro. Los doctores pensaban que Jessica estaba embarazada de 25 semanas, pero tras su muerte comprobaron que el embarazo sólo contaba con 23 semanas y media, fecha límite para sacar al bebé y ponerlo en una incubadora. ¿Coincidencia? "Yo sólo puedo agradecer a Dios por eso, pues Jessica murió justo cuando el bebé pudo vivir fuera de su vientre", dice un emocionado Clint en la entrevista.

Y hablando de Clint, ¿cómo vivió él todo este momento? "Algunas veces es más fácil ser generoso cuando te suceden a ti las cosas, pero es muy difícil serlo cuando pierdes a quien tú más amas (...). Y siendo muy sincero, debo decir que durante el primer mes tras la muerte de mi esposa no podía abrir mi Biblia o rezar". No le fue fácil.

Ahora ha superado ya ese paso… pero aún debe llorar más a su mujer. Y, sin embargo, se empieza a ver luz en el camino.

"Amigos míos, Dios debe ser alabado. No dudéis de Dios; no os enojéis con Él por mí. He sido un privilegiado por haber tenido una esposa tan llena de amor al Padre. Alegraos conmigo. Dios ha bendecido a Jessica para llevársela a un lugar de perfecta paz y sin dolor. Debo ser agradecido por el tiempo que estuve con ella más que demostrar ingratitud por las cosas que nunca hicimos juntos".

Jessica Council me ha demostrado cómo, de su muerte —heroica, generosa, materna—, ha brotado la vida en todo su esplendor. No, ella no ha muerto. Vive en los ojos cálidos de su hijo recién nacido; vive en la esperanza inquebrantable de su marido; y, sobre todo, vive, junto con su Señor, en la Eternidad.

Con datos de LifeSiteNews, 20 de abril de 2011.

Publicado por mario.web @ 23:37
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