S?bado, 03 de septiembre de 2011

Juan 15, 12-17. Pascua. Como les sucedió a los apóstoles, el encuentro personal con Cristo, que nos llama amigos, es el inicio de una aventura extraordinaria.
Autor: Laureano López | Fuente: Catholic.net
Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 12-17

Este es el mandamiento mío: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. No les llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes les he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se los he dado a conocer. No me han elegido ustedes a mí, sino que yo los he elegido a ustedes, y los he destinado para que vayan y den fruto, y que su fruto permanezca; de modo que todo lo que pidan al Padre en mi nombre se lo conceda. Lo que les mando es que se amen los unos a los otros.

Oración introductoria

Jesús, me acerco a ti en este día porque quiero poner en práctica tu mandamiento del amor. Señor, ayúdame a amar a todos mis hermanos, como Tú me lo has mandado. Te ofrezco esta meditación para que todos podamos vivir este mandamiento y dejar a un lado el odio, el rencor y la división. Dios mío, enséñame a amar a las personas hasta dar mi vida por ellas siguiendo tu ejemplo.

Petición

Señor, que experimente más profundamente el amor que me tienes, para que pueda amar mejor a mis hermanos.

Meditación

“También para cada uno de ustedes, como les sucedió a los Apóstoles, el encuentro personal con el divino Maestro, que les llama amigos puede ser el inicio de una aventura extraordinaria: la de convertirse en apóstoles entre sus coetáneos, para llevarlos a experimentar como ustedes la amistad con el Dios que se hizo hombre, con el Dios que se hizo amigo mío [...] Es necesario que tengáis a Jesús como uno de vuestros amigos más queridos, más aún, el primero [...] El amor apostólico se convierte en una auténtica pasión que se expresa transmitiendo a los demás la felicidad que se ha encontrado en Jesús” (Discurso del Papa a los participantes del Congreso Internacional UNIV, 10 de abril de 2006).

Reflexión apostólica

La vida diaria nos ofrece múltiples oportunidades para practicar el mandamiento del amor con nuestros hermanos. La esencia del cristianismo no consiste en el cumplimiento riguroso de unos mandamientos, sino que es el encuentro con una persona que se llama Jesucristo. La elección que Cristo nos ha hecho para ser sus amigos nos debe llevar a corresponder a este amor de predilección, con el amor a Él y a todas las personas. Vivamos cada día con mayor intensidad el mandamiento del amor, para que resplandezca en nosotros el amor que Cristo ha tenido primero con nosotros.

Propósito

Hacer un acto de caridad cristiana con un hermano necesitado.

Diálogo con Cristo

Jesús, inflama mi corazón con tu divino amor para que, lleno con el fuego de tu caridad, pueda amar mejor a mis hermanos. Sé que Tú puedes aumentar mi caridad para que me pueda configurar cada vez más a ti. “Ámense los unos a los otros”, ese es tu mandamiento. Ayúdame a vivirlo frente a mis hermanos, para que pueda poner mi granito de arena en la construcción de la civilización del amor.


La caridad es el océano donde nacen y a donde van a parar todas las restantes virtudes. (Lacordaire)


Publicado por mario.web @ 19:53
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios