Martes, 06 de septiembre de 2011

El 8 de septiembre celebraremos la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María. Su nacimiento constituye una especie de «prólogo» de la Encarnación: María Santísima, como aurora, precede al sol del «nuevo día», anunciando la Alegría del Redentor.

"...Todo en el Antiguo Testamento converge hacia el tiempo de la Encarnación, y en este punto comienza el Nuevo Testamento. En ese momento de plenitud se inserta María. "La Natividad de María Santísima —comenta San Andrés de Creta en la homilía sobre la segunda lectura del oficio de la fiesta (cf Sermón 1: PG 97, 810)— representa el tránsito de un régimen al otro, en cuanto que convierte en realidad lo que no era más que símbolo y figura, sustituyendo lo antiguo por lo nuevo"..."

 
"...La liturgia no acostumbra celebrar el nacimiento terreno de los santos (la única excepción la constituye San Juan Bautista). Celebra, en cambio, el día de la muerte, al que llama dies natalis, día del nacimiento para el Cielo. Por el contrario, cuando se trata de la Virgen Santísima Madre del Salvador, de aquella que más se asemeja a Él, aparece claramente el paralelismo perfecto existente entre Cristo y Su Madre. Y así como de Cristo celebra la Concepción el 25 de marzo y el Nacimiento el 25 de diciembre, así de la Virgen celebra la Concepción el 8 de diciembre y su Nacimiento el 8 de septiembre, y como celebra la Resurrección y la Ascensión de Jesús, también celebra la Asunción y la realeza de la Virgen. San Andrés de Creta , refiriéndose al día del Nacimiento de la Virgen, exclama: "Hoy, en efecto, ha sido construido el Santuario del Creador de todas las cosas, y la creación, de un modo nuevo y más digno, queda dispuesta para hospedar en Sí al Supremo Hacedor" (Sermón 1: PG 97,810)."..." (De la Homilía del Cardenal J. Ratzinger "La fiesta de la plenitud y el alivio" publicada en el libro "El Rostro de Dios" publicado por Editorial Sígueme")


Publicado por mario.web @ 11:32
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