Viernes, 09 de septiembre de 2011
Jorge Madrigal Fritsch habla sobre el manejo de las personas y el juicio crítico
 
Inteligencia más pericia, la fórmula que no falla
Inteligencia más pericia, la fórmula que no falla
14 DE JUNIO DE 2011


He aquí el dilema: Usted es agregado de asuntos culturales de la embajada estadounidense ante un país de África del Norte; desde Washington le envían un mensaje indicándole que debe proyectar una película donde aparece un político estadounidense muy criticado en ese país.

Si la proyecta, a los lugareños les parecerá ofensiva. Si no lo hace, molestará a sus superiores.


¿Qué hace?


No se trata de una situación hipotética: tal fue el aprieto al que debió enfrentarse uno de los funcionarios del Servicio Exterior estudiado por Mc Clelland. El hombre recuerda "Yo sabía que si proyectaba la película, al día siguiente habría 500 estudiantes furiosos incendiándome el lugar. Sin embargo, para Washington la película era estupenda. Era preciso buscar la manera de proyectarla, para que la embajada pudiera informar a Washington que sus deseos estaban cumplidos, pero de una manera tal que no ofendiera a la gente el país".

¿Su solución?

Proyectó la película en un feriado religioso, sabiendo que nadie iría a verla.

Esta brillante muestra de sentido común ejemplifica la inteligencia práctica, combinación de pericia técnica y experiencia. Aparte de Cociente Intelectual (CI), son nuestras facultades prácticas, junto con las habilidades técnicas que desarrollamos, las que determinan la calidad de nuestro desempeño en la vida cotidiana.

Cualquiera sea nuestro potencial intelectual, es la pericia (nuestro cuerpo total de información especializada y habilidades prácticas) la que nos torna lo bastante buenos para ejecutar un trabajo especial.

En gran parte, la pericia es una combinación del sentido común con el conocimiento especializado y la habilidad que adquirimos con la práctica de cualquier trabajo. Proviene del aprendizaje "al pie del cañón". Aflora como conocimiento íntimo de los recursos del oficio: ese auténtico saber hacer algo que sólo se logra con la experiencia.

Por otra parte, la inteligencia práctica rara vez es factor principal en el desempeño sobresaliente de las estrellas.

La pericia es una aptitud básica. Hay que tenerla para obtener el empleo y ejecutar el trabajo, pero es la manera de hacerlo (las otras aptitudes que se aportan a la pericia) lo que determina el desempeño.

Los supervisores de trabajadores técnicos y profesionales, por ejemplo, necesitan cierto grado de pericia en su especialidad; Sin un conocimiento razonable de lo que la gente está haciendo, resultaría casi imposible desempeñarse en ese puesto.

Pero esa pericia es un requisito inicial; las habilidades que distinguen a los supervisores sobresalientes en los campos técnicos, no son técnicas; antes bien, se relacionan con el manejo de la gente.

Publicado por mario.web @ 23:04
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios