Jueves, 15 de septiembre de 2011
José Jorge Quesada analiza la distorsión en los valores que surgen derivadas del narcotráfico y sus falsas promesas de fama y dinero
 
Drogas, dinero, poder y fama
Drogas, dinero, poder y fama
20 DE JUNIO DE 2011


Las drogas, su legalización, y la seguridad Nacional suelen centrarse en estadísticas de muertos y estrategias punitivas del Estado gendarme, la escandalosa punta del iceberg. Poco se analiza de toda una filosofía impregnada en nuestra cultura contemporánea. La sintetizaba un sicario provinciano de rango menor, en una entrevista: "Más vale vivir cinco años como rey, que 50 como buey" (sic).

Los beneficios: una vida con mucho dinero, poder de facto, mujeres al por mayor, coches y lujos estrafalarios, amén de una fama peculiar. El costo, la muerte está a la puerta; para entonces habrá vivido lo "mejor".


Sin embargo, ¿no percibimos anhelos similares entre nuestros compañeros de la universidad y del trabajo? Esta lista inicial de beneficios bien la podemos encontrar en la agenda vital de cientos de empresarios y políticos, profesionistas y universitarios.

Los supuestos ideológicos son llevamos hasta el paroxismo por los narcotraficantes, quienes radicalizan sus medios (al grado de llevar una vida criminal) para lograr esos fines; pero esta lista de aspiración (dinero, confort, viajes, mujeres, fama, poder) aguijonea también a nuestros universitarios y profesionistas por igual. La diferencia es que la mayoría no son tan temerarios como para arrostrar sus costos. Es toda una "cultura", es decir, lo que se ha sembrado ya a la masa, y lo que se ha "cultivado" como consecuencia, con algunos focos de infección aparejados.

En muchos mensajes de marketing, cierto estilo de cine y hasta en la educación se detectan algunos elementos que aclimatan este caldo de cultivo:

–Primero, el dinero rápido al menor esfuerzo. En el metro "Balderas" y en los corporativos de Santa Fe se lee por igual el best-seller "Padre rico, padre pobre"; los segundos lo procuran en inglés.

¿Y qué es eso sino encontrar la barita mágica de la riqueza instantánea? El trabajo no es una mera fuente de ingreso. Es sobre todo una actividad que activa todas las habilidades del hombre y, por tanto, lo perfecciona; además es la fuente más grande de servicio y desarrollo para la comunidad, de ahí su gratificación (que ha de ser proporcional).

Invertir esta cadena lleva graves consecuencias. Si el fin absoluto es el dinero, el trabajo sería un "medio para"; pero otros "medios" son incluso más rápidos y eficaces: el fraude institucionalizado o... el narcotráfico.

–Segundo, a través de la incesante propaganda, hemos sembrado un consumismo materialista verdaderamente asfixiante que agosta la sensibilidad artística, humanista y hasta espiritual; en algunos casos desde la infancia.

–Tercero, las relaciones amorosas desvinculadas de cualquier compromiso. De ambos sexos, pero es una tendencia mayor la de mostrar a la mujer como un producto de "uso desechable", ¿existe diferencia en este punto entre el ex presidente del FMI, Strauss Khann, operando en un lujoso hotel, o las vulgares orgías protagonizadas por Los Zetas?

–Cuarto, el deseo exorbitado de fama. Hoy, nadie tiene más seguidores en Twitter que ese curioso "objeto de colección" del s. XXI, Lady Gaga. En México, sin embargo, el Chapo Guzmán no sólo está en la lista de los más ricos del planeta: es tan legendario como Hugo Sánchez, y, según datos que ha aportado la revista Forbes, más relevante para el gobierno de EU que Lady Gaga...

En suma, damos de beber ideales rastreros mediante cierta propaganda de marketing y no pocos medios de comunicación, y sólo al brotar los bichos más dañinos –anti sistema– provocados por este brebaje, discutimos a muerte una cura estomacal para eliminarlos.

La respuesta, a largo plazo, no está sólo en cómo mantener un Estado gendarme capaz de desmantelar los focos de infección, o en barajar mecanismos paliativos, como la legalización de las drogas. El reto es de las familias... la escuela y del Estado.

Y consiste en educar a los hijos-ciudadanos de manera que, con ideales altos, aprendan a gozar de aquellos bienes que vale la pena disfrutar viviendo 50 años. Stuart Mill sentenciaba: "Prefiero vivir como un Sócrates insatisfecho –como un ser racional en busca de la verdadera felicidad– que como un cerdo satisfecho –como una bestia bien alimentada de fango y en siesta".

Publicado por mario.web @ 13:01
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios