Jueves, 29 de septiembre de 2011
Jorge Madrigal Fritsch habla de la arrogancia y la humildad.
 
Muy inteligente pero
Muy inteligente pero "fracasado"
05 DE JULIO DE 2011


Sternberg cuenta una anécdota aleccionadora sobre dos estudiantes: Penn y Matt. Penn era un alumno brillante y creativo, de lo mejor que Yale podía ofrecer. El problema era que, como se sabía excepcional, tenía una "arrogancia increíble", tal como lo expresó un profesor. Pese a su capacidad, ahuyentaba a la gente, sobre todo a quienes debían trabajar con él.

Aun así, por escrito parecía impresionante. Cuando se graduó fue muy buscado: las principales organizaciones de su especialidad le ofrecieron entrevistarlo para algún puesto; siempre era el primero de los candidatos, al menos cuando se analizaban sus credenciales.


Pero la arrogancia de Penn afloraba con demasiada claridad: terminaron haciéndole un solo ofrecimiento de empleo en una empresa de segunda línea.

Matt, otro estudiante de Yale que se desempeñaba en el mismo campo, no tenía la brillantez académica de Penn, pero era hábil en las relaciones interpersonales. Se hacía apreciar por todos los que trabajaban con él. De ocho entrevistas a las que asistió, recibió siete ofrecimientos de trabajo y llegó a triunfar en su especialidad; en cambio, Penn fue despedido de su primer empleo al cabo de dos años.

Penn carecía de lo que Matt poseía: inteligencia emocional.

Las facultades de la inteligencia emocional son sinérgicas con las cognitivas; los trabajadores excelentes poseen las dos. Cuanto más complejo es el trabajo, más importante es la inteligencia emocional, aunque sólo sea porque la deficiencia en estas facultades puede dificultar la aplicación de la pericia técnica y el intelecto que se tenga.

En pocas palabras, las emociones descontroladas pueden hacer estúpido al inteligente. Tal como dijo Doug Lenpnick, vicepresidente ejecutivo de Asesores Financieros de American Express, "Las aptitudes que se necesitan para triunfar comienzan con la potencia intelectual, pero también se necesita aptitud emocional para aprovechar a fondo el talento. Si no obtenemos todo el potencial de la gente es por ineptitud emocional".

Publicado por mario.web @ 9:47
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