Jueves, 13 de octubre de 2011
Mística y política
Mística y política
Hace tiempo, leyendo el libro de Charles Péguy, titulado “Nuestra juventud” 1 , encontré y subrayé un pasaje iluminador que me ha auxiliado siempre para interpretar situaciones complejas y ambiguas de instituciones varias, sean estas políticas, eclesiásticas, civiles o de cualquier otra índole. El autor se refiere concretamente al talante republicano de Francia. El pasaje es el siguiente:

“Habláis de la degradación republicana, es decir, propiamente, de la degradación de la mística republicana en la política republicana. ¿No ha habido y no hay otras degradaciones? Todo comienza en mística y termina en política. Todo comienza por la mística, por una mística (la suya propia), y todo termina en política. Lo que verdaderamente importa e interesa no es que tal o cual política tome la delantera sobre otra u otras; importa el conocer lo que puede separar la mística de los movimientos políticos . La cuestión de esencial interés es la de cómo evitar en cada orden, en cada sistema, que la mística sea devorada por la política a la cual dio nacimiento . Lo esencial, lo de interés no es, pues, el triunfo de esta o aquella política, sino el hecho de que la mística propia de cada orden, de cada sistema, no sea devorada por la política a que dio origen ” 2 .

Hoy quiero referirme a ACDE. Les dirijo estas palabras a ustedes -el Consejo Directivo- que son los cuidadores y promotores de la mística y de la política de ACDE. A partir de la meditación del texto de Charles Péguy, les ofrezco algunas reflexiones y advertencias personales, para un ulterior diálogo, si es que lo creen conveniente.

1. ACDE posee su mística propia y, por lo tanto, ha de tener su política adecuada, consecuente con su mística . La mística de ACDE no es obra nuestra, sino que es herencia que nos legaron quienes nos precedieron, sobre todo de aquellos que, en los primeros tiempos -hace ya 53 años- seducidos y comprometidos por una mística compartida, soñaron juntos y juntos engendraron a nuestra Asociación. Estoy pensando, sobre todo, en nuestro querido Héctor Sapriza, el gran místico de ACDE. Esta mística nos ha llegado a nosotros –contagiándonos- por tradición oral, por escritos varios y testimonios diversos y, finalmente, está plasmada en nuestros Estatutos . Estos, no son un auxilio de emergencia para resolver problemas puntuales, sino que son la tierra fértil donde está sembrada nuestra mística peculiar.

2. La política o políticas de ACDE son los modos y maneras, el talante de concretar su mística a través de sus estrategias, proyectos, planes e iniciativas. Así como la mística de ACDE es invariable (si variara, ACDE sería otra cosa, pero no ACDE), su política o políticas han de variar necesariamente en el decurso de los años, de acuerdo a los nuevos escenarios en los que nuestra Asociación se encuentra como servidora del país desde el ámbito empresarial.

3. El peligro que Charles Péguy señala severa y lúcidamente es que la mística no sea devorada por la política o políticas y, consecuentemente, quede aquella degradada , adulterada; para evitarlo, advierte que importa conocer lo que puede separar la mística de la política . (¡Una advertencia sumamente importante a la que luego atenderé!). Cuando la mística y la política se disocian, la Institución –sea esta cual sea- enferma y muere, queda sin alma, inanimada, desalmada. La degradación de la mística provoca la perversión de la política, es decir: la politiquería, definida en el diccionario como: “tratar de política con superficialidad o ligereza”, o “hacer política de intrigas y bajezas”.

4. Retomando la advertencia de Péguy, me pregunto y les pregunto: ¿qué puede separar la mística de ACDE de su política ? ¿Cuándo la política de ACDE devora a su mística ? Se me ocurren algunas respuestas obvias. Estas:

* El desconocimiento de la mística de ACDE o el poco aprecio fiel y cordial de ella. Unamuno diría que no es suficiente enamorarse de la mística , o tenerla como querida de una noche, sino que es preciso casarse con ella y criar hijos de ella. La mística es la entraña materna fecunda donde se engendra la política . En nuestra Asociación, los místicos de ACDE han sido quienes le han dado vitalidad, fecundidad, profundidad y horizontes.

* El preocuparse y ocuparse más de la política que de la mística que la ha engendrado. En nuestro caso, el estar más seducidos y atraídos por la política y políticas de ACDE que por su mística fecunda.

* El no conjugar con fidelidad y equilibrio estable las cuatro letras de ACDE.

Importa, pues, que el Consejo Directivo experimente ferviente y cordialmente la mística de ACDE, descrita sintéticamente en nuestro Estatuto , en su artículo 2°, de este modo: “Esta institución (ACDE o UNIAPAC Uruguay) tendrá los siguientes fines: a) cumplir con finalidades culturales y sociales, excluidas las de lucro; b) agrupar a dirigentes de empresa con el objeto de estudiar, vivir y difundir los principios y las aplicaciones de la Enseñanza Social Cristiana; c) promover la investigación a nivel de las empresas, difundir la cultura e impulsar el desarrollo social. Realizará estos fines a través de comisiones de trabajo, que funcionarán en la capital o en cualquier lugar de la República” 3.

Me agrada la iniciativa que tuvo la nueva Presidencia, de profundizar -en sus ya famosas reuniones sabatinas- en los valores de ACDE, como: “diálogo, trabajo en equipo, diversidad, enseñanza social cristiana, liderazgo, responsabilidad, profesionalismo y crear valor y compartirlo”. Es un signo de buena salud que, además, se asumiera como primer imperativo estratégico de ACDE el “fortalecer la mística”.

Lo que ahora nos queda por vivir es la fidelidad a nuestra mística, vivida con lealtad, ahínco y compromiso, rechazando la siempre tentadora mediocridad; y lograr que, en nuestra convivencia y servicios en ACDE -vividos en confianza mutua-, su mística nunca sea devorada o degradada por su política o políticas o -lo que aún es peor- por la politiquería.

A ustedes y a mí nos corresponde y compromete la responsabilidad de cuidar con esmero y firmeza la mística y política de ACDE. ¡Es preciso lograrlo!

fray Luis Carlos Bernal, op
Asesor Doctrinario
Montevideo, 5 de octubre de 2005

Notas

1- EMECÉ Editores, S.A., Buenos Aires 1945.
2- Página 30. Los subrayados son míos.
3-Estatutos aprobados por el Poder Ejecutivo el 7 de febrero de 2000.

Publicado por mario.web @ 12:39
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