Jueves, 13 de octubre de 2011
Caso: ¿Le tiraría usted la basura a su vecino?
Caso: ¿Le tiraría usted la basura a su vecino?
Sorprende ver cómo los barrios residenciales de Santiago se han ido llenando de cercos eléctricos en los perímetros de muchas viviendas. Varios amigos míos que han instalado estas alambradas, contribuyendo a aumentar la sensación de campo de concentración del barrio, me han dicho que si las autoridades no son capaces de protegerme, lo tengo que hacer por mí mismo. Ello parece una respuesta razonable, pero en el fondo es decidir tirarle los ladrones a los vecinos que no tienen cerco eléctrico, en vez de llamarlos para combatir juntos el problema.

En un ejemplo más obvio, la pregunta que me sale es qué harían si las autoridades dejaran de recogerles la basura. ¿Se la tiraría a sus vecinos o los llamaría para buscar juntos cómo sacar la basura del barrio? Me parece que obviamente lo segundo, pues la basura se ve y molesta. Pero en el tema de la protección no existe la misma conciencia en muchas personas, incluso he visto casas que no contribuyen con la junta de vecinos en la vigilancia del barrio, pero que instalan su cerco eléctrico individual.

Algo está pasando en nuestra sociedad que no nos permite o motiva a interactuar en forma sana y confiable con nuestros vecinos. Algo pasa con la ordenación de grupos sociales en la que el concepto de barrio, de cooperación mutua y de participación ciudadana, simplemente no tiene cabida.

En Santiago, cada uno se está autoabasteciendo de los servicios más básicos e históricamente más colaborativos, en forma aislada. Esto es válido para la seguridad, la construcción del entorno, la cooperación mutua, la asistencia en casos de emergencia, etc.

Hoy está en boga la Responsabilidad Social Empresarial, que no es más que ampliar los objetivos de la empresa más allá que a sólo las utilidades de nuestras empresas, esforzándonos en construir una comunidad y una economía más integral, consciente de nuestras necesidades como país, comunidad y persona. ¿Porqué no observamos el mismo fenómeno a nivel personal?

Si los mercados internacionales están avalando cada vez más la Responsabilidad Social Empresarial como un instrumento eficaz para generar círculos virtuosos de cambio, es hora de aplicar este mismo principio a nuestra vida y a nuestro entorno particular.

Y si la responsabilidad social como concepto no nos convence utilicemos otro más académico: la coopetencia, por el cual el éxito real de un negocio a largo plazo proviene no sólo de competir exitosamente, sino también de ser un participante activo al moldear el futuro de la industria en orden a que todos compartan una utilidad.

Los aprovisionamientos comunes, la colaboración tecnológica, los servicios de logística compartidos, o el entendimiento lícito en la distribución del mercado, representan la nueva forma del deber ser económico. Muchos de estos conceptos se aplican hoy a industrias altamente competitivas en áreas tan diversas como la acuicultura, la industria de la fruta, los lácteos, transferencia de tecnología, entre otros.

Seamos socialmente constructivos en nuestra principal empresa; apliquemos conceptos de emprendimiento y sustentabilidad al interior y al exterior de nuestros hogares y les aseguro que la vida se volverá más amable.

Alfonso Mujica V
Presidente de USEC

Publicado por mario.web @ 12:40
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