Martes, 18 de octubre de 2011

"Os saluda Lucas, el médico amado" - (Colosenses 4:14) 
¿Se imagina usted una navidad sin ángeles y sin pastores? ¿Conoceríamos los
sentimientos de María sin el registro de aquel canto que ella entonó como
respuesta a la misericordia de Dios en su vida y que se conoce como el 
Magníficat"? ¿Qué sabríamos de los inicios de la iglesia cristiana si no
existiera el libro de los Hechos de los Apóstoles? 
Si bien es cierto, hoy tenemos un cuadro completo de la verdadera historia
de Jesús a través de los escritos del Nuevo Testamento y en especial los
evangelios, en esta oportunidad nos queremos referir a la importancia de
Lucas como escritor bíblico. 
En principio ¿qué conocemos acerca de este autor? ¿Qué sabemos acerca de
Lucas el evangelista? 
Sabemos que fue un fiel seguidor de Jesucristo aunque no lo conoció
personalmente. Que cuando se convirtió colaboró en la evangelizació n con
Pablo y lo acompañó en sus viajes misioneros (Hch 16:10-11) y estuvo a su
lado cuando éste fue encarcelado, al punto que Pablo, poco antes de su
muerte, escribe acerca de la fidelidad de su amigo: "Sólo Lucas está conmigo
(1 Tim 4:11). 
Sabemos que era griego y médico de profesión y que probablemente estudió en
Alejandría. Sin duda tenía una educación refinada por lo cual sus escritos
tienen un excelente estilo literario. Como escritor, el que planeó escribir
acerca de Jesús y su ministerio haciendo una investigación rigurosa de los
hechos, cómo él mismo detalla en el prólogo de su evangelio: 
"Me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia
todas las cosas, desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo
Teófilo." (Lucas 1Corazon 

Lucas se traza un plan para escribir sus dos libros desde el inicio y logra
unir magistralmente la historia y la teología. Logra hacer la transición
entre Israel y la iglesia y nos entrega un legado bien documentado de la
verdad: "Para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has
sido instruido". (Lucas 1Arcoiris 
Sin el evangelio de Lucas, no tendríamos el registro de los ángeles y los
pastores la noche que nació Jesús, no sabríamos con exactitud acerca del
derramamiento del Espíritu Santo y todos los hechos de poder en la iglesia
primitiva. No tendríamos la tierna perspectiva de un Jesús que ama
especialmente a los pobres, desvalidos, a los niños, a las viudas y a las
mujeres. Y gran parte de la vida de oración de Jesús nos sería desconocida.
Nos habríamos perdido además los detalles de los sucesos impresionantes de
los viajes misioneros de Pablo. ¡Sí, le debemos mucho a este gran escritor
bíblico quien se propuso darnos a conocer la verdad! 
Hace poco decidí volver a leer la novela titulada "Médico de Cuerpos y almas
, de la autora inglesa Taylor Caldwell. La había leído por primera vez hace
treinta años cuando era adolescente, pero conservé durante todos estos años
un dulce recuerdo de la historia. La novela publicada en el año 1958
sobrepasó la venta del millón de ejemplares y está basada justamente en la
vida del evangelista Lucas. Ambientada en la Roma imperial y en la época del
nacimiento de la fe cristiana ha sido clasificada como una novela histórica. 

Taylor Caldwell narra la vida de Lucano, desde su niñez, su adolescencia,
sus estudios universitarios y la gran lucha que el protagonista sostiene
contra la muerte y contra Dios durante años, en su afán de arrebatar de la
enfermedad y la muerte a sus seres queridos y a los más desvalidos. La
autora diseña un personaje con un alma enferma que vive en contienda con
Dios hasta que cree en Jesús. Al final de su lucha encuentra una fe
inquebrantable. Lo peculiar de esta historia es que Lucas es presentado como
un elegido de Dios desde su niñez, pero al sufrir la muerte de un ser amado
durante su adolescencia se rebela contra Dios y decide ser médico para
arrebatarle de las manos a los moribundos, para apaciguar el dolor con el
cual supuestamente Dios castigaba a los hombres. Emprende así una misión por
la vida, despojándose de sus riquezas, atendiendo a los más pobres pero
viviendo interiormente la soledad, la angustia, la duda y la ansiedad, hasta
que se rinde frente al testimonio de Cristo. Si bien es cierto, esta
historia está basada también en una investigación de la vida del evangelista
tiene una buena cuota de ficción, ya que la autora le atribuye milagros y
hechos basándose en tradiciones y leyendas. Pero esto no menoscaba la
riqueza del argumento y haciendo una lectura crítica elegimos valorar la
historia de un hombre que lucha durante casi toda su vida con Dios, para
luego tener un encuentro personal con él y servirle el resto de sus días.
¿No suena acaso familiar? 
En "Médico de Cuerpos y Almas", la dura corteza de incredulidad de Lucas
empieza a ser vencida cuando escucha los testimonios de las personas que
vieron y escucharon a Jesús y que son justamente las que después él va a
registrar en su evangelio. En unos de sus viajes conoce al Centurión cuyo
siervo es sanado por Jesús. Este le narra la forma milagrosa en que Jesús
sanó a su siervo y su gran bondad y autoridad. Días después será llamado a
atender a un enfermo y cuál no sería su sorpresa al descubrir que el
paciente agonizaba por la culpa, pues se trataba del joven rico que no pudo
renunciar a todo lo que tenía por seguir a Jesús. Ahora al saber que había
muerto pensaba que ya era demasiado tarde, y le aterraba la idea que en
verdad Jesús hubiera resucitado y realmente sea Dios porque él lo había
rechazado. Lucano escucha después la historia de la crucifixión a través de
Prisco, un soldado romano que estaba a cargo de la ejecución y que escuchó
de los labios de Jesús "Padre perdónalos porque no saben lo que hacen" y fue
impactado tremendamente con su muerte. 
Lucano no quiere esperar más para ir a Jerusalén e investigar más acerca de
Jesús, lamenta no haberle conocido, aunque de niño vio la estrella que
anunciaba su nacimiento. Lamenta haber luchado toda su vida contra Dios
cuando él estaba manifestando su bondad y misericordia a los hombres en la
tierra. Entonces va a Jerusalén, visita además Galilea y llega hasta Nazaret
en busca de María, la madre de Jesús, para terminar de escribir su evangelio
La novela culmina con un diálogo entre Lucano y María, antes que éste parta
a cumplir una misión evangelizadora. 



Me parece muy interesante que la novela culmina con estas palabras como una
invitación a la lectura de la Biblia: "Continúa en la Santa Biblia, el
evangelio de San Lucas y los Hechos de los apóstoles". Aunque en realidad es
al revés, la novela fue inspirada en los escritos de este gran evangelista,
la autora crea un nexo, para que podamos seguir a su personaje a través de
la historia del cristianismo. 
Y deseo hacerle la misma invitación. Que esta navidad pueda usted leer el
evangelio de Lucas y el libro de los Hechos en forma continuada. Que tenga
presente que Lucas escribió con el propósito de darnos a conocer la verdad.
Que pueda admirarse de los detalles del evangelista, de su afán por
registrar los hechos en toda su magnitud y profundidad. Que encuentre gozo
al descubrir el amor de Jesús en sus palabras, que se deleite con la
teología expuesta. Que descubra la unidad y continuidad entre ambos escritos
que revelan tanto el nacimiento de Jesús como su segunda venida. Que piense
cuando lea, que aquél "médico de cuerpos y almas" invirtió horas en recorrer
Palestina investigando los hechos y horas en registrarlos uno a uno para que
nos gocemos en la verdad y podamos también experimentarla, vivirla y
compartirla. 


Cristóbal Ismael Montaño 


Publicado por mario.web @ 22:50
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