Jueves, 27 de octubre de 2011

Jesús afirma: «Sobre esta piedra edificaré mi iglesia
y el poder del abismo no la hará perecer»
(Mt 16, 18). Son

palabras que atestiguan la voluntad de Jesús de edificar su Iglesia con
referencia concreta a la misión y al poder especial que Él a su
vez conferirá a Simón. Jesús define a Simón Pedro
como fundamento sobre el que será construida la Iglesia. Lo carga de
valor y desvela su significado teológico y espiritual, que objetiva y
eclesialmente está en la base de su significado jurídico.


Mateo es el único evangelista que nos trae estas palabras, pero a este
respecto hemos de recordar que Mateo es también el único que recogió
los recuerdos de especial interés sobre Pedro (cfr. Mt 14, 28-31), quizá
refiriéndose a las comunidades para las cuales escribía su Evangelio,
y a las que quería inculcar el nuevo concepto de «asamblea
convocada»
en el nombre de Cristo, presente en Pedro.


El «nombre nuevo» de Pedro, dado por Jesús a Simón,
queda confirmado por los otros evangelistas, sin oposición alguna con
el significado del nombre que explica Mateo. Por lo demás, no vemos qué
otro significado podría tener.


Hemos de precisar que la «piedra» de la que habla Jesús
es exactamente la persona de Simón. Jesús le dice: «Tú
eres Kefas»
. El contexto de esta afirmación nos hace entender

todavía mejor el sentido del Tú persona. Después de que
Simón ha dicho quién es Jesús, Jesús dice quién
es Simón, según su proyecto de edificación de la Iglesia.
Es verdad que a Simón se le llama «piedra» después
de la profesión de fe, y que eso supone una relación entre la
fe y dicho papel de piedra conferido a Simón. Pero la calidad de «piedra»
es atribuida a la persona de Simón, no a un acto suyo, por muy noble
y grato que resultara a Jesús. La palabra «piedra»
expresa un ser permanente, subsistente, y por lo tanto se aplica a la persona,
más que a un acto suyo, necesariamente pasajero. Lo confirman así
las siguientes palabras de Jesús, que proclama que las puertas del infierno,
es decir, los poderes de la muerte, «no prevalecerán contra».
Esta expresión puede referirse a la Iglesia o a la «piedra».
De todos modos, según la lógica del discurso, la Iglesia está
fundada sobre piedra y no podrá ser destruida. La relación Pedro-Iglesia
repite en sí la unión entre Iglesia y Cristo. Ella no será
la Iglesia de Pedro, sino que, como Iglesia de Cristo, está edificada
sobre Pedro, que es Kefas en el nombre y por el poder de Cristo.


Jesús dice a Pedro: «Lo que ates en la tierra quedará
atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en
el cielo»
(Mt 16, 19). Es otra semejanza utilizada por Jesús

para manifestar su voluntad de entregar a Simón Pedro un poder universal
y completo, garantizado y autentificado por la aprobación celestial.
No se trata solamente del poder de enunciar los puntos de doctrina o las directrices
generales de la acción: según Jesús, es el «poder
de atar y desatar»
, o sea, de tomar todas las medidas necesarias

para la vida y para el desarrollo de la Iglesia. La oposición «atar-desatar»
sirve para mostrar la totalidad del poder.


Pero es preciso añadir enseguida que la finalidad de este poder es abrir
el acceso al Reino, y no cerrarlo: «abrir», es decir, hacer
posible la entrada en el Reino de los cielos, no poner obstáculos que
supondrían un cierre. Ésa es la finalidad propia del ministerio
de Pedro, radicado en el sacrificio redentor de Cristo, que vino para salvar
y para ser Puerta y Pastor de todos en la comunión con el único.

Autor: Juan Pablo II


Publicado por mario.web @ 18:57
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 08 de marzo de 2013 | 18:32

Angelito zopenco Kitty Vacilando Cumplea?os Llama Fumador Saludando ;) Helloween

Publicado por Invitado
Lunes, 30 de junio de 2014 | 23:58

76itiyuhy76 y7u6 kjyu76ij

Publicado por xxs
Mi?rcoles, 06 de mayo de 2015 | 19:27

PUCHA QUE LOCO MANGIAS <3 Bailando ASU QUE VIVA MI VIDA