Mi?rcoles, 02 de noviembre de 2011
Sólo con trabajo honesto tendremos transición
Sólo con trabajo honesto tendremos transición

Es alarmante cómo nuestra generación está perdiendo la cultura del trabajo, nos lo muestra el número creciente de personas que solo buscan su interés y frutos con el menor esfuerzo y hasta por caminos ilícitos; allí está la corrupción tan extendida, los trabajadores “aviadores”, los robos y las variadas formas de fraude. Es urgente poner un alto.

El trabajo es el camino ordinario para estimular y fortalecer el cuerpo y la mente de las personas, para impulsar el desarrollo de familias y de comunidades, es el medio como las personas se superan y se proyectan. Es la finalidad querida por Dios. El trabajo va forjando personas ordenadas, responsables y maduras; por eso el cuerpo y la mente de los flojos se atrofia, la mente y el corazón de quienes pervierten la dignidad del trabajo se envenenan y dañan a los demás, se deshumanizan y no son felices. Donde hay injusticias, división o violencia, allí ciertamente algunos no están trabajando con honestidad; el trabajo honesto aleja del aburrimiento, puede ser medicina preventiva contra vicios y hasta delitos.

Por eso constatamos que donde varias personas trabajan así, se estrechan las relaciones, se convive, surge el aprecio y apoyo mutuo, se superan; en una palabra, se crece en calidad. La Sagrada Escritura nos presenta la obra de la creación como resultado del “trabajo” de Dios; a través de la creación Dios proyecta su bondad, grandeza y belleza; Jesucristo alude a su obra redentora de liberar y salvar a la humanidad como un trabajo: “mi Padre trabaja y yo también trabajo”. De allí el sentido casi sagrado del trabajo.

Quienes trabajan honestamente están aportando al bien de las personas y de toda la sociedad; de allí la importancia y el bien social de quienes crean y sostienen fuentes de trabajo digno; de allí el deber social de las autoridades de proteger la dignidad, el sentido y la importancia del trabajo humano, su deber de promover fuentes de trabajo ya sea directamente con los impuestos, ya sea concediendo estímulos fiscales a quienes pueden crear dichas fuentes.

No todos tenemos la misma condición física para realizar trabajos pesados, no todos poseemos las cualidades que requieren trabajos más intelectuales ni contamos con la tenacidad y paciencia que exigen los trabajos de investigación. Debemos reconocer que todos los trabajos honestos son valiosos y complementarios para la vida de las personas y que todos necesitamos de todos.

Un buen trabajo no debe medirse por la cantidad de dinero que se gane sino por lo que sirve a las personas para realizarse y crecer en calidad; el niño trabaja jugando, aprendiendo a guardar sus juguetes y haciendo servicios según su edad; el estudio, deporte y aprendizaje de un oficio de los jóvenes, el trabajo de las madres de familia en el hogar son indispensables para la vida; el compartir y consejos de los ancianos son la síntesis de su sabiduría y experiencia adquirida por años, un trabajo tan valioso como el servicio de un psicólogo o asesor profesionista.

Oaxaca requiere trabajo más responsable y honesto de todos los ciudadanos; especialmente de sus gobernantes, de los partidos políticos, de los maestros, de los líderes sociales y Medios de Comunicación Social; algunos ya nos están dando buenas señales. Sin trabajo honesto nunca tendremos transición.

Con mi saludo y bendición para todos.

+ José Luis Chávez Botello

Arzobispo de Antequera-Oaxaca


Publicado por mario.web @ 17:14
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